Domingo 25 de Junio de 2006 Edicion impresa pag. 10 > Regionales
El foco

 

No hay peor incomodidad para el entendimiento, que decir las cosas a medias y jugar con los supuestos que el otro no supone. En oportunidades, puede que los interlocutores estén hablando de lo mismo sin llegar a entenderse nunca.

Es cierto. La merma en la capacidad de los medios de elevación de Chapelco echa sombras sobre la temporada de esquí. Pero, con mucho, el principal problema no son las simpáticas aerosillas y sus añosas mordazas, sino la incertidumbre de cara al futuro de la concesión del cerro.

Una mala temporada puede provocar quebrantos, pero se podrá salir avante. Sin embargo, si los múltiples problemas de la concesión no se resuelven de una vez, todos estarán condenados a repetir los desencuentros. El Ensatur, con el apoyo político del Ejecutivo municipal, pidió la rescisión del contrato entre la provincia y Nieves del Chapelco. Interpretan que hay más de un incumplimiento que lo justifica.

En el medio está el tandem Eidico SA-Inversora Lolog SA, que quiere quedarse con la empresa de la familia Capozzolo y, naturalmente, con la oportunidad de renovar la concesión en 2007, para lo cual deberá cumplir con las inversiones pendientes. Aseguran disponer de los 8.000.000 de dólares necesarios. Pero si cae la concesión ahora, no habrá arreglo ni plata.

La movida local apunta a una nueva licitación del cerro y a sentar al municipio junto con la provincia, para la confección de los pliegos.

También se trata de una línea de profundidad, que busca hacer pie sobre las famosas y desconocidas (no existe mensura) 50 hectáreas, que se reservan para desarrollos inmobiliarios en el cerro, a partir de 2007.

Si hay una nueva licitación, el municipio aspira a fijar condiciones, atento a que muchos empresarios locales están preocupados por un emplazamiento de camas turísticas que rivalice con los alojamientos de la ciudad. Parece haber ahora una salida, con la predisposición de la provincia a renegociar la "minuta" que en 2004 firmaron Nieves y el gobierno, y que indignó al municipio por quedarse afuera de las conversaciones. El Ensatur quiere que se oficialice esa opción, hasta ahora informal.

Pero nada estará asegurado, mientras la provincia no resuelva la titularidad de las tierras que exigen las comunidades mapuches en la montaña. Ese es el foco.

Si persiste esa zona gris, el futuro de Chapelco seguirá en duda, sea cual fuere el concesionario.

Lo curioso es que la solución es simple. Se ha dicho ya desde estas líneas, que las comunidades no quieren cambiar lotes por lotes. Están seguras de que sus dominios llegan hasta el corazón del centro de esquí, y no cederán.

La provincia ha propuesto alternativas, pero sabe que la negociación pasa por entregar los títulos. Los mapuches, a su turno, saben que el "papelito" no les dará derechos sobre las instalaciones de Chapelco. Entonces, esperan un resarcimiento por el usufructo. ¿Por qué no combinar lo que todo el mundo sabe y dice a medias, en una síntesis superadora?

Que se entreguen los títulos, mensura definitiva mediante, y se fije un canon racional, acaso bajo la figura de un comodato por 99 años. Para la provincia, el riesgo es que los mapuches terminen por fijar las condiciones de cualquier desarrollo futuro en la montaña. Pero el caso es que ya tienen ese privilegio y hasta se los ha reconocido por convenio, un 9 de julio de 2003.

¿A santo de qué seguir dando vueltas? Con el entuerto de las tierras disipado, la concesión podrá por fin ser prolija, y cada uno sabrá qué podrá hacer en la montaña y con quién deberá ponerse de acuerdo.

Vale la pena.

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