Miguel Edgar Barrera

jordi1993@terra.es

De Plottier a España

 
 
7 de enero de 2003
 
     
  Hace 3 años me vine a España, buscando una vida mejor, sobre todo para mis niños.
Nací en Las Lajas, y a los 2 años mis padres se fueron a vivir a Junín de los Andes, donde viví mi niñez y adolescencia. Me quedan recuerdos muy bonitos de mis compañeros del colegio salesiano, y de una persona muy especial, Mabel Fernandez, mi maestra de 4 grado. No olvido tampoco a mis compañeros del Cpem nÂș 7, Juana Casanovas, Yanine Buamscha, "Pinina" Monzon, Marcela Encina, Silvano Bonacorso, Marcelo Arredondo, Mario Rivadero, "Pancho" Esquivel, Adrián Sinsig, "el Lija" Valdebenito, José Mendoza, "Chaco" Barrientos. Cuando terminé me fuí a vivir a Plottier, allí estudié el profesorado de Enseñanza Primaria junto a la que hoy es mi mujer y, trabajé 12 años en escuelas de la zona de Senillosa y Plottier. Hice muy buenos compañeros y amigos y, con algunos de ellos, me escribo casi todos los días, via e-mail.
Hoy vivo en Logroño, capital de La Rioja española, con mi mujer -Graciela- y mis dos hijos -Florencia y Matías-
Nos costó mucho adaptarnos a esta ciudad de 250.000 habitantes, donde la estadística nos dice que hay dos coches por familia, donde la construcción se mueve a pasos agigantados, y donde nos ubica, como provincia, entre las primeras en progreso de toda España. Comunidad por excelencia vitivinícola, por ello que aquí radiquen los mejores vinos del mundo. También hay otra industrias menores, como son las conserveras, las de calzado y las de embutidos. Podría contarles muchos datos de esta comunidad, pero hay uno que es muy importante y que no puedo dejar pasar por alto: ser la cuna del castellano.
Como contaba anteriormente, aquí nos radicamos hace pocos años. Mi mujer trabaja de monitora en una empresa de ómnibus que lleva chicos especiales y yo en una fábrica de maquinaria vitivinícola. Si bien no era mi oficio, me adapté muy bien.
Aquí encontramos productos de Argentina, como la yerba, dulce de batata, cerveza Quilmes, alfajores, etc, pero los pagamos muy caros. De todas maneras no nos privamos de ellos. Seguimos con nuestras "tradiciones" aunque estemos muy lejos.
Se extraña mucho: los amigos, las costumbres, las comidas, y sobre todo el espacio que se tiene allí.
Nos gustaría mucho regresar a ver a nuestros amigos, compartir el mate de todos los días, el asadito de los domingos, las tortas fritas, las tardes de sol en el Limay. Sentir ese olor a jarilla cuando llueve, etc.
Mi historia todavía es corta, llevo muy poco tiempo en esta comunidad, pero si alguna persona quiere saber mas datos, si puedo, los averiguaría con mucho gusto.
Un abrazo a la distancia.

Miguel