La Vida está afuera

 

Niños frente a los dispositivos, adolescentes y muchos adultos llenando sus vidas de rectángulos y cuadrados con pantallas.

Niños que no saben jugar, carecen de formas de expresión, de diálogo y escucha.

Se encierran en sus habitaciones por horas. La tez blanca, ojos perdidos. El cuerpo robotizado. Movimientos rígidos.

Les cuesta comprender los chistes, prefieren estar solos.

No registran el modo de vinculación y no comprenden los códigos del lenguaje. Me refiero a la interpretación de una mirada, de un gesto.

Como no lo comprenden no saben responder y presentan dos opciones: Se retiran otra vez a la soledad o se defienden tal vez sin ataque.

Brevemente describo un perfil. Seguramente quién lo lea reconocerá algún conocido así. Muchos de ellos investigan, saben mucho de diversos temas, crean programas. Otros se recrean en los juegos en línea con otros “amigos” y transcurren noches y madrugadas así.

Una vez más aclaro: La tecnología es simplemente  maravillosa. Es una herramienta para la humanidad, sin embargo nos transformamos en ocasiones en esclavos de ella.

¿Cuántas personas dejan de hablar con otros por estar con su celular? ¿Cuánto abandonamos el registro de nuestro entorno por estar “conectados a la desconexión”?

Madres y padres que olvidan de mirar a sus hijos, niños y adolescentes sin saber comunicarse con otros.

Los chicos muchas veces confunden realidad y ficción cuando pasan tanto tiempo en las pantallas.

Los adultos generan discusiones por malos entendidos por mensajes de texto.

 

“La vida está afuera”

Los problemas de aprendizaje, de conducta, de relación seguirán sucediendo si la relación más importante se establece con una pantalla.

Los niños muchas veces carecen de códigos y los adultos no hacen mucho para que lo instalen.

Si sos papá o mamá observá si tu hija/o tiene este perfil. Desconectá las pantallas de cualquier forma y estimulá el juego:

LLevalo a la plaza.

A un club

Al río/lago/pileta

Invitá a algún amigo/a y que juegen sin pantallas. Organizá juegos de mesa, a veces no hace fala que sean complejos. Mirá cuantas cosas ocurren sólo jugando a las cartas.

Poné música. Caminen.

Hablá con ellos.

Si sos docente:

Estimulá el diálogo.

Que los chicos estén en silencio en el aula para escuchar una voz a la vez.

Observá si cada uno juega, a qué, con quién y de qué forma. Fijate si prefiere quedarse solo o si no lo invitan a jugar.

Proponé juegos en equipo.

La base de la educación está en casa y la escuela acompaña. Acompañar significa también registrar y hacer algo para el cambio.

La Vida está fuera de las pantallas, no te desconectes a ella.

 

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar