Pienso, luego existo
Pero cómo se piensa es la cuestión…

los nuevos niños, el nuevo pensar

A veces queremos y nos empecinamos que las cosas sean como antes, decimos que los de antes eran mejor mientras nos peinamos canas…
Seguramente habría cosas mejores y peores. Prefiero decir que las cosas cambiaron mucho y que nosotros con “las cosas”. Tal vez sería más apropiado decir Universo. Porque la mesa que mi mamá tiene desde que yo era chiquita, que entra dentro del mundo de las “cosas”, sigue intacta. Con un poco de maquillaje, pero es igual, de la misma madera de cuando la construyeron.

Lo mismo puedo decir de mis muñecas que conservo. Sin embargo aquello que en mi representan la mesa como la muñeca se han modificado.
¡Qué bueno! Porque implica que crecí, me modifiqué y que algunas imágenes ingresan en el mundo de los recuerdos. Con más o menos nostalgia, pero es historia.

¡No puedo aferrarme ni a mis muñecas ni a la mesa porque no vería las cosas preciosas que hacen ahora! Eso no quiere decir que me olvide de mi historia, simplemente avanzo…

¡¡¡Los chicos de ahora no piensan!!! “Nosotros, a su edad….¡¡¡Y comienza el recitado interminable de cosas que se hacían bien y ahora un desastre!!!
¡Ojo, con esto no quiero decir que todo me parezca maravilloso! Simplemente veo que los niños y niñas de hoy se parecen en algunas cosas a cuando yo era niña. Eso no implica que no sean niños ni que no sirva aquello que atraviesan, sólo es diferente y debemos ayudarlos a superar las cuestiones difíciles de este mundo actual.

Qué observo:
Hay mucha dispersión en los niños por diversas causas. Una de ellas es la incidencia de las pantallas chicas en su capacidad de atención y el tipo de intercambio que se produce con las mismas.
Sin embargo poseen una capacidad importante de relacionar, un pensamiento que si bien podría ser más superficial y tiempo de atención corto, atienden a mayor cantidad de variables al mismo tiempo.
Cuando encuentran contención y estímulo en la familia, sus razonamientos, tipo de conversación y reflexión logran un nivel interesante y si los adultos se animan pueden proponer debates muy profundos.

Considero que el mayor problema de este tiempo en relación a la niñez, se podrían definir en dos grandes puntos:
El desfasare del sistema educativo a los niños de hoy. Insisten con ofrecerles estrategias de la década del 60 y los niños no utilizan ese lenguaje. El sistema educativo no los entiende, no los convoca, insiste en desnivelarlos.

La cantidad excesiva de hs. sin jugar y frente a las pantallas. Las hs. en las que los chicos no comparten con otro, atienden sólo a sus curiosidades o desafíos frente a su mirada y dedos, no hablan, no se mueven demasiado e ignoran el lenguaje corporal como expresión sublime y la mirada.
Pero no creo igual que el tiempo de antes haya sido mejor…aunque tenga cicatrices de mi bici, movimientos como huellas imborrables de los movimientos con mi papá con la paleta. ¡Las corridas imitando a los ángeles de Charlie y la mujer maravilla!
Cuando tengo esas sensaciones sólo invito a jugar al niño que tengo cerca. Entusiasmo con la posibilidad de armar en algún lugar de la casa un viaje a una isla desierta…o ser los héroes salvadores de los animales en extinción.
La última vez que lo hice me encontré con que las niñas habían hecho en la isla una escuela para animales ¡¡¡Y una barca para ir al súper!!! ¿¿¿No es maravilloso???


Lic. Laura Collavini
Psicopedagoga
Diseñadora de juguetes didácticos
“Porque jugar es educar”