¿Por qué y para qué jugar?

Vivir jugando

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Vivir jugando

 

 

La magia de las simples cosas que sólo están ahí a la vista para que las tomemos.

2 hilos que se juntan para armar una telaraña peligrosa que sólo al contacto con la piel  puede transformar a su presa en pez.  Pero si se la sopla es una cinta transportadora al futuro o al pasado.

Una caja de zapatos es cartón para reciclar o también es la casa perfecta para los jugadores de futbol o la una cama especial para la muñeca articulada, también se puede transformar en guardarropa.

Las baldosas solo pueden ser eso o de repente son piedras y sus surcos, abismos que se deben intentar sortear si no queremos caer en el vacío.

No, no he tomado nada…Estoy con mis sentidos y cordura a salvo.

Es que es el espacio del juego. Donde todo es posible y me sumerjo con mis escasas herramientas de la realidad para construir un rato un mundo paralelo.

Dos terribles leones  fueron vencidos ayer en plena  selva ayer  por un simple y sencillo  cisne (suave y frágil). Lo que sucedió es que tenía el poder de hacerse invisible y saltar. Su pico finalmente fue mortal para los dos reyes animales.

Una cerca estaba totalmente electrocutada, imposible que los hambrientos seres voraces pudieran traspasarla.

Ni hablar de los puentes y túneles hechos con ollas o almohadones, sábanas o papel…Son sumamente interesantes. Otorgan unas curvas para los deslizamientos pocas veces vistas.

El postre de la torta son los amados juegos de mesa. Todos esos que en una elección sencilla nos llevan a ponernos alrededor de una mesa (aunque también vale piso) y sin discriminar edad, gustos  ni elecciones políticas o religiosas nos ponen en paralelo a jugar. Por un tiempo sólo existe ese espacio en el mundo. Y cuando se juega de verdad todo lo demás desaparece.

Es un submundo que sólo comprenden quienes se dejan sumergir.

Es que es así. Hay que permitirse dejarse llevar. Relajarse al mundo lúdico. Es que no sólo le pertenece al niño. El ser humano es lúdico. Porque  el juego es expresión a través de símbolos y el ser humano necesita expresarse porque es un ser social.

Es decir que cuando jugamos dejamos manifestar a nuestro ser. Lo soltamos un poco, se siente libre para mostrar su mundo interno, se enriquece y nutre de lo que encuentra en el exterior. Luego regresa más sereno, se estabiliza colocando lo nuevo en algún sitio más ordenado. El rostro está más relajado al igual que su alma y su mente. El por qué es sencillo y muy profundo: el juego le dio más herramientas para vivir en el mundo. Resulta que su mente es más plástica ahora y si un hilo puede ser una telaraña también puede ser la soga de salvación.

 

Vivir para jugar. Vivir jugando. La vida es juego. Juegos para la vida. Abrir la puerta para ir a jugar. Nunca cerrar la puerta. Si está cerrada, abrila. La llave maestra está en tu mente.

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

La Vida está afuera

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La Vida está afuera

 

Niños frente a los dispositivos, adolescentes y muchos adultos llenando sus vidas de rectángulos y cuadrados con pantallas.

Niños que no saben jugar, carecen de formas de expresión, de diálogo y escucha.

Se encierran en sus habitaciones por horas. La tez blanca, ojos perdidos. El cuerpo robotizado. Movimientos rígidos.

Les cuesta comprender los chistes, prefieren estar solos.

No registran el modo de vinculación y no comprenden los códigos del lenguaje. Me refiero a la interpretación de una mirada, de un gesto.

Como no lo comprenden no saben responder y presentan dos opciones: Se retiran otra vez a la soledad o se defienden tal vez sin ataque.

Brevemente describo un perfil. Seguramente quién lo lea reconocerá algún conocido así. Muchos de ellos investigan, saben mucho de diversos temas, crean programas. Otros se recrean en los juegos en línea con otros “amigos” y transcurren noches y madrugadas así.

Una vez más aclaro: La tecnología es simplemente  maravillosa. Es una herramienta para la humanidad, sin embargo nos transformamos en ocasiones en esclavos de ella.

¿Cuántas personas dejan de hablar con otros por estar con su celular? ¿Cuánto abandonamos el registro de nuestro entorno por estar “conectados a la desconexión”?

Madres y padres que olvidan de mirar a sus hijos, niños y adolescentes sin saber comunicarse con otros.

Los chicos muchas veces confunden realidad y ficción cuando pasan tanto tiempo en las pantallas.

Los adultos generan discusiones por malos entendidos por mensajes de texto.

 

“La vida está afuera”

Los problemas de aprendizaje, de conducta, de relación seguirán sucediendo si la relación más importante se establece con una pantalla.

Los niños muchas veces carecen de códigos y los adultos no hacen mucho para que lo instalen.

Si sos papá o mamá observá si tu hija/o tiene este perfil. Desconectá las pantallas de cualquier forma y estimulá el juego:

LLevalo a la plaza.

A un club

Al río/lago/pileta

Invitá a algún amigo/a y que juegen sin pantallas. Organizá juegos de mesa, a veces no hace fala que sean complejos. Mirá cuantas cosas ocurren sólo jugando a las cartas.

Poné música. Caminen.

Hablá con ellos.

Si sos docente:

Estimulá el diálogo.

Que los chicos estén en silencio en el aula para escuchar una voz a la vez.

Observá si cada uno juega, a qué, con quién y de qué forma. Fijate si prefiere quedarse solo o si no lo invitan a jugar.

Proponé juegos en equipo.

La base de la educación está en casa y la escuela acompaña. Acompañar significa también registrar y hacer algo para el cambio.

La Vida está fuera de las pantallas, no te desconectes a ella.

 

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

Muéstrame como juegas y te diré muchas cosas…

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Una pequeña sonrisa se dibuja en mí cuando escucho que cada vez más se habla del juego, no sólo de la pérdida que fue dando la tecnología en esos espacios, sino cómo paulatinamente se va poniendo en valor la necesidad de la actividad lúdica cómo espacio de Vida.

En varias oportunidades algunos adultos me preguntan cómo se hace para saber qué le pasa a un niño si solo se juega. Claro, no los medico, ni reviso su cuerpo, no invado. Simplemente nos comunicamos a través del juego.

“¿Cómo hacés para trabajar desde ahí si tampoco les das tarea?”

 

En el transcurso de la historia se desmereció el Juego. Asociado con ludopatía, pérdida de tiempo. Espacio de transcurrir tiempo, sin más.

 

El juego es un espacio de encuentro con uno mismo, con el otro. Pueden ser juegos de intercambio, competitivos, cooperativos. Juegos simbólicos, reglados. Juegos lingüísticos, corporales.

Cada uno de ellos marca una posición en el transcurrir en el mundo en ese instante. Cuentan qué se siente, dependiendo de cómo se juega en muchas ocasiones revelan la edad de la persona. La forma de hacerlo cuenta acerca de su modo de relación y es a través de este lugar donde podemos modificar algo, si es necesario.

El momento del juego es un espacio mágico: el que lo experimenta sabe de qué hablo y el que no tuvo la experiencia aun espero que sean mis palabras una iniciativa para que se atrevan a hacerlo.

No es necesario ser niño. El juego es una actividad que nos convoca a todos.

Los lugares similares y que parte de esta magia poseen son sin duda cualquier expresión artística y deportiva.

Son espacios donde no importa nada más que eso que se vive. Si alguien viene desde afuera posiblemente se sienta invitado o rechazado, sin medias tintas. La personalidad completa está puesta en escena. Ganar, perder, mostrar, ocultar, callar, gritar…

Jugar es expresarse, soltarse, animarse, crecer, verse, cambiar, volver. Rescatar. Tener un espejo propio y de otros que devuelven miradas diferentes de una misma imagen.

La persona que juega sin duda es más tolerante, comprende con mayor facilidad al otro, se adecua a los cambios sin demasiada dificultad, cuenta con herramientas para deshacerse de los obstáculos que se presentan.

Son más dispuestos, alegres, expresivos.

Una de las preguntas más importantes que les hago a los papás cuando me presentan a su hijo es: ¿“A qué juega”?

La respuesta y el modo en contestar ya me está comentando qué le sucede al niño y cómo debo abordarlo.

Jugar es primordial.

Cada uno puede hacerlo desde su personalidad, no creo que exista un modo específico.

Se puede jugar sentado o bailando como si fuese la última vez.

Muchos adultos descubren luego de ser abuelos su capacidad para jugar.

No es cierto que sea una condición esencial tirarse al piso a jugar o correr todo el tiempo.

Jugar es expresión personal. Puede ser un buen inicio para descubrir cuál es el modo de cada uno.

Jugar=Bien estar= Defensas=Comunicación=Expresión=Posibilidad de resolución de conflictos, y más y más y más!!!

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

 

niños dibujando

Cuando juego

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Es un estado, no sólo una acción. ¿Te acordás? ¿Me acompañás a revivirlo?

Cuando juego

Cuando juego estoy en ese inmenso lugar que es El Universo, y todo es mío aunque nada me pertenezca.
Fluyo serenamente aunque el andar del argumento me haga palpitar y al segundo caer en un abismo.
Es real cuando juego solo porque estoy ahí y eso nadie puede negarlo aunque no soy yo. Es esa posibilidad de mí lo que se manifiesta. Y eso es lo más interesante. Eso que puedo darme cuenta que soy sólo cuando juego. Cuando las reglas son marcadas por el deseo instantáneo y profundo del momento en el aquí y ahora.
Todo puedo ser, nada puedo dejar de hacer. No hay límites ni fronteras. Mi cuerpo es compacto, lábil, fuerte y flexible. Mi mente es aquello que jamás imaginé. Porque hasta la imaginación es limitada con mi juego. Cuando estoy en movimiento supero lo soñado. No existe la competencia porque si el otro va más allá puedo acompañarlo y hasta superarlo sólo para que me siga acompañando.
Cuando juego somos dos, tal vez más. La única condición es acompañarse. Fomentarse, alentarse.
Cuando juego hay miradas, rostros que cambian con la mirada. Hay sonidos, olores, sensaciones. Mi cuerpo está atento a cada movimiento del entorno porque estoy en esa dimensión inter que me permite entrar y salir cuando lo desee. Sin embargo no quiero salir. Permanezco.
Cuando juego espacios de tiempo, es otra dimensión.
Puedo terminar una parte y comenzar otra con nuevas reglas, que imponga yo u otro. En ese lapso seguimos en esa otra dimensión aunque más cerca del reloj, aunque no llegamos a verlo.
Suele suceder que rompan esa dimensión. Puede suceder por un accidente o por algo de afuera, un llamado por ej.
Me resulta difícil salir de mi dimensión inter. En ocasiones no lo comprenden los adultos.
Mi cabeza queda como tambaleando y mi cuerpo se inquieta. Es el momento que registro que pienso y cómo me llamo.
Es el momento que sólo debo haber lo que corresponde.


Lic. Laura Collavini
Psicopedagoga
www.lauracollavini.com
info@lauracollavini.com

Les presento a Pinina, la brujita desobediente

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Mi primer libro de cuentos hecho realidad.
Sensación de cierta plenitud, es verdad que esa el la sensación que experimento.
Pero nada es completo si no puede socializarse, porque en definitiva, todo lo hacemos para el otro.
Estoy convencida de eso.

Las historias pueden no ser del todo verdaderas, porque pasan de boca en boca y esta a veces se equivoca. El cuento en cambio es imaginación, donde siempre todo es verdadero.
Pinina es un poco como cada uno de nosotros, los niños y los adultos. Un poco rebelde, con cierto egoísmo pero dispuestos a disfrutar y aprender.
Ella es verdad, es mía y la comparto.
Es la humanidad y su varita la ciencia.

Los espero el 25 de Mayo a las 18hs. en el teatro La Caja Mágica, Cipolletti.
¡Presentaré a Pinina con juegos y sorteos de libros y juegos! presentac_1_.pdf
Entrada gratuita.

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