Padres separados

Cuando recién nos separamos

9

Momento muy difícil en la vida adulta. ¿Habrá formulas para enfrentarlo mejor o la reflexión seguirá siendo el primer paso?

Cuando recién nos separamosUno de los momentos más duros sin duda que atraviesan muchas personas en la edad adulta es la separación. A esta altura no son pocos, todos contamos con amigos en esa situación y/o nosotros mismos.
Es diferente el proceso en cada pareja o ex pareja, pero desde mi experiencia, observación, análisis y estudio, en el mayor número de casos aunque no se llegue a una instancia legal abunda el mal trato.
¿A qué me refiero con este término? A esas situaciones que suceden cuando la pareja ya no convive pero sigue enlazada por los hijos en común.
Esas situaciones diarias e inevitables que hacen que recordemos que estuvimos ligadas a esa persona y todo lo que ya no está. De ahí creo que surge el mal trato.
Voy a hacerles comentarios desde mi escucha profesional y también personal de aquellos amigos que decidieron ya no estar juntos. Es interesante observar cómo el género femenino y masculino toman posiciones antagónicas, parece que se cruzasen de vereda casi al punto de hacer dificultoso el reconocimiento de la persona en los actos que empieza a hacer una vez estando separado.
Es obvio que ambos se separan pero no lo hacen de igual modo. El hombre es el que en general resigna su bienestar hogareño para cederlo a sus hijos y a la madre de los mismos. Resigna sus lugares en la casa, los ruidos de los chicos, compartir lo diario, su cama, electrodomésticos y su t.v!!! Esa sensación de bien estar que provoca estar en casa. Resigna también su economía porque debe mantener ahora 2 casas. La propia y la de sus hijos.
No es menor este otro punto, el rol de padre:
En nuestra cultura suele darse que la madre (aunque esté ausente de casa por su actividad laboral) es la que se preocupa y ocupa por saber cómo están los chicos, qué les hace falta de vestimenta, útiles, si la tarea la hicieron, si la maestra puso notas, si comieron suficiente, si cuando se bañaron se lavaron la cabeza, si tienen lista la ropa para el próximo cumpleaños y el regalo para llevar, qué actividades extra escolares tienen, los hs. de cada uno…etc, etc, etc. (y no incluyo problemas de salud en cualquiera de sus formas)
Estos pasos y los tantos etc. las mujeres los tenemos incorporados desde nuestro ser madres, casi desde que jugábamos con las muñecas. Es decir, es una preocupación constante y una ocupación pero no tenemos que hacer ningún esfuerzo extra ya que está mecanizado. Lo hacemos casi sin darnos cuenta, como pasar los cambios en el auto.
El hombre no lo tiene mecanizado y es un rol que debe aprender junto a aprender a vivir solo, que la comida dependa de él y otros etc.
Esa pérdida que el hombre sufre y el nuevo rol que debe ejercer a la mujer no le preocupa para nada y lo que espera es que cuando no estén con ella suceda exactamente lo que ella haría en cada instante. Con puntos y comas.
La mujer suele mirar a ese hombre que se lleva a sus hijos como un impostor. Aquel que se lleva a los hijos, a sus ilusiones de “vivieron felices para siempre” y el recuerdo imperdonable que los “príncipes azules no existen”.
Y para agrandar el cuadro muestran sin tapujos su “cierta inutilidad” (pasajera por suerte) de resolver todo lo que nosotras hacemos de taquito lo que demuestra que de verdad son inútiles…
Es cierto, sentimos que no lo hacen no porque no les salga, no aprendieron o es un proceso. Sentimos que lo hacen porque no les importa. Ahora que están solos hacen lo que quieren, con quién quieren sin responsabilidades mientras nosotras solas y abandonadas en esta casa debemos lidiar todo el día con los chicos y sus vidas y ellos sólo están algunas hs. en la semana y luego, libertad absoluta para conocer a quién se les ocurra y rehacer su vida cuando les plazca!!! A modo de “defensa, revanchista” comenzamos a llenarnos de bronca por su posición desigual y tratamos de equiparar nuestro malestar…¿cómo? Como bien nos enseñaron a hacer…hacerles la vida difícil. Hacerles sentir nuestra presencia, que si nosotras no tenemos libertad, ellos tampoco…porque a decir verdad también en muchos casos la mujer tendrá que ocuparse de algo que estaba dispuesto hacia el hombre…Lo económico!!!
Economía y niños en la separación…¡Un buen titulo para un libro!!!
Acá las mujeres comenzamos con los reproches por supuesto, a él, a los chicos por pasarla bien con él. A la vida por haber puesto el matrimonio como opción, a nuestra madre por habernos criado dependiente del otro, a nuestros hermanos porque no comprenden lo mal que lo pasamos y seguramente este peso social que existe de una forma muy simple:al aire por estar y pedimos a gritos algún chapulin colorado que en general no llega!!!
El hombre en cambio siente libertad claro, realmente hace más cosas que antes, para él, y viene en general mas liviano a encontrarse con sus hijos. Y no son pocos los casos que comienzan a establecer con ellos una mejor relación de separados que cuando convivían en la misma casa.
Hay algo que creo que en general no se dice mucho. El hombre se siente seguro con la mujer al lado, en un hogar que ella diseñó y él aprobó y la libertad es lo que vemos nosotras en ellos pero no valoramos a veces la propia.
En estas situaciones de estar siempre atentos al otro, nos cuesta desengancharnos de nuestro no príncipe azul. Nos cuesta vernos como mujeres libres y plenas.
El hombre suele perder el rumbo, porque también le enseñaron que se trabajaba por y para la familia, y ahora ya no está.
Considero que es por esta razón que el hombre rehace pareja más rápido que la mujer en general. Necesita un norte, la mujer ya lo tiene.
Parecería entonces que ambos pierden y ganan. Pero lo fundamental seria preguntarse cómo quiero que suceda.
La separación es un proceso de individuación, de buscarse otra vez a sí mismo dado que por el tiempo que transcurrió la convivencia ambos dejaron cosas propias por la familia.
Hacerlo con calma seria lo adecuado, maduro. Buscar peleas porque sí solo atenta contra nuestro bien estar y obviamente el de nuestros hijos.
Ellos están atentos a cada reacción nuestra y no olvidan. Es posible que después repitan o hagan exactamente lo contrario.
Elaboración, proceso, darse tiempo y mimarse con algo todos los días encontrando lo mejor de uno mismo.
No insultar al otro. Hablar en forma clara, precisa.
Tratar de buscar algún lugar neutro para conversar de lo que nos enoja, pero conversar, no gritar ya que no nos conduce a nada.

tener en cuenta que cuando nos enojamos porque los chicos no están como nos. Quisiéramos en realidad estemos expresando aquellas cuestiones que no superamos de la separación.

A modo de conclusión…nuestro ahora “ex” es a quien elegimos en su momento para que nos acompañe en nuestro camino.
Respetarlo/a es respetarnos y a nuestros hijos por sobre todo.
No es un tema que se agote en unas líneas pero vale la pena para comenzar a des andar camino y encontrar uno nuevo, propio y seguramente maravilloso!
Espero que les sea útil.

Vacaciones con papás separados

0

Vacaciones con papás separados

¿Cómo enfrentar este momento?

Antes o después sucederá. Querrá irse con mi hijo de vacaciones. Tiene derecho igual que yo. Pero no quiero. Me cuesta pensar que no lo voy a ver. Que no sabré qué hace, de qué se ríe. Qué no le gusta, si llorará o estará angustiado sin decir nada.
No podré cuidarlo y me encantaría que me crecieran alas grandes para protegerlo cuando esté lejos. Servirle de soporte ante una caída que sé no sucedería si yo estoy.
No sé si le pondrá protector solar o si lo dejará meterse a la pileta al mediodía. No puedo hacer nada.
No sé si comerá bien y si se bañará todos los días.
Seguramente vuelva con la cabeza completa de piojos y sucio. Ojalá vuelva feliz.

Reflexiones de padres y madres que están separados. Que al ponernos en ese sitio duele, angustia.
Porque casi todos las mamás y papás nacimos con ellos para estar. Con indecisiones, temores idas y vueltas pero estamos.
No tomo en este momento los que se van para no desear regresar. Hablo en este caso de la mayoría. Los que están, los que estamos y deseamos que así sea siempre.
Los que deseamos compartir cada momento y que sabemos que el tiempo pasa pronto y los bebés dejan de serlo en un abrir y cerrar de ojos para ser niños tiempo completo. Ese tiempo que parece infinito y se vuelve finito cuando nos dicen que ya no quieren salir con nosotros, que se van con sus amigos.
Se nos cae ahí el lazo de la verdad y la capa de súper héroe. Nos volvemos papás de adolescentes. Y es otra historia.
Hasta esos días en que podemos soñar que somos maravillosos y que un beso cura las heridas más profundas queremos disfrutar.
Al momento no conozco a nadie que haya deseado estar separado. Que haya sido un proyecto en la vida. Sucede. Mil y una causa. La ruptura de pareja es un hecho muchas veces.
Y para llevar esos momentos de las vacaciones separados de su proyecto de vida, de sus hijos tal vez sea bueno hacer algunas reflexiones.
Son las vacaciones de los niños. Tienen derecho a pasarla bien, disfrutar del cariño de mamá o papá.
Debe comunicarse con el que no está cuando lo considere necesario la niña/o. Si no lo hace debe su mamá o papá hacerlo y si es delante del niño, mejor. Por supuesto con trato cordial. Contarle qué hicieron durante el día y qué cosas disfrutó más.
¡Unos de los gestos más bonitos de los chicos son las expresiones cuando ambos padres hablan lindo de él/ella! Los invade una satisfacción y felicidad indescriptible. Es como sentir que van por buen camino. Que están haciendo las cosas bien porque sus papás son felices con ellos.
De esta manera le ofrecemos tranquilidad y seguridad no sólo al papá que no está sino a nuestro hijo. Él necesita saber que ambos se interesan por él y que aquello que desean es verlo feliz.
Los que se quedan deben saber dónde van a estar sus hijos alojados, dirección y teléfono. Con quién y por cuanto tiempo. Si hay cambios de planes. La confianza se pone a prueba en esos momentos y es lo complejo porque muchas veces es una de las causas de la ruptura. Cuanto más claro y organizado, mejor.
Las vacaciones no es un buen momento para presentaciones de pareja o de familia. Debe ser un momento relajado donde no se tenga la sensación de necesitar “enganchar” gustos y acuerdos. Eso se podrá hacer durante el año, en forma paulatina, dando espacio a pequeñas conversaciones o simplemente dando lugar a la expresión de cualquier tipo.

Vacaciones son un necesario espacio de ocio, de encuentro con amigos, con gente nueva, con lo hijos y principalmente con nosotros mismos.
En estos días pueden surgir discusiones, conversaciones interesantes, planteos y hasta debates. Caprichos, reproches, halagos y aburrimiento. La paciencia puede agotarse como las ideas para hacer cosas. Todo será parte de una nueva etapa. Bienvenida sea si fue una decisión adulta, si no lo fue es tiempo de re pensarlo.
Nuestros hijos necesitan un papá y una mamá, íntegros, confiados. Sin culpa. Reconociendo defectos, errores, virtudes y aciertos. Reconociéndose ser humanos. Sinceros y frontales. En paz.
Esa será una buena herencia, seguramente la mejor de todas.
¡Felices vacaciones!

Lic. Laura Collavini
Diseñadora de material didáctico.
lauracollavini@hotmail.com

Hijos de padres separados

0

Rótulo: Hijo de padres separados

Así de simple. Un título. Un rótulo. Es hijo de padres separados, se dice. Y ahí se despierta en muchas expresiones un…¡¡ah!! Esa expresión como si aclarase, como si ahora se pudiera comprender alguna de las reacciones.

Hijo de padres separados. Y cuando lo decimos ya no prestamos atención a que hay un niño o niña detrás. Hay un hijo.
El hijo lleva a mirar a los padres. Y desde ahí intentar conocer cada historia e intentar comprenderla es como explorar un océano. A veces hay silencio, otras, calma, mareas aterradoras u olas divertidas.

Es que es la historia de una pareja la que da esos datos. Una pareja que en algún momento existió. Donde hubo algún tipo de acuerdo. Donde existían algunas sonrisas al menos y que permitió hacer uno o varios proyectos.

Uno de ellos fue un hijo. Más o menos programado, pero habrá sido buscado en algún rincón del alma o del inconsciente. Y la evidencia está en que nació.
Por circunstancias diversas la pareja decide no continuar junta en el camino y el niño suele quedarse con una sensación extraña. Y es aquí donde debemos detenernos.
En el hijo, en ese niño o niña que existe más allá de la historia de la pareja. Es quién merece un papá y una mamá. No un papá o una mamá. Porque la naturaleza decidió que se necesiten un óvulo y un espermatozoide para que se genere un embrión. Y la naturaleza es sabia.
Todo niño tiene derecho a la presencia de sus progenitores, que conforman parte de la identidad.
Y profundicemos este punto. Derecho a la presencia pero, ¿cómo?
Tienen derecho a no escuchar hablar mal de su progenitor ausente y de escuchar reproches que no le corresponden.
Tienen derecho a expresarse libremente sobre lo que le gusta hacer y no con ambos y no esconder información para no provocar celos ni discusión.
Tienen derecho a no escuchar pelear y vivenciar buenos tratos entre ellos.
Tienen derecho a no sentirse un trofeo y percibir los tironeos de poder, reclamos y demás menesteres.

En las separaciones existe un tiempo de pelea, de cierta crueldad o manifestación de aquellas situaciones que desencadenaron la ruptura.
Tiempos de broncas, discusiones. Debe luego llegar la calma.
Los niños no tienen por qué pagar las deudas de los padres. Ellos tendrán que vivir su propia historia.
En términos generales los niños sienten que ellos son culpables de la ruptura y tienen la fantasía de poder re unirlos.
No es un rótulo ser hijo de padres separados como tampoco lo es ser separado.
El rótulo se desencadena, déjenme declarar, por las escasas elaboraciones de los adultos de esa pareja que no funcionó y que no logran arribar a acuerdos adultos.
En las discursos cotidianos como por ej: no me pasa lo que corresponde- le paso más de lo que le corresponde- no ve a su hijo- no me deja ver a mi hijo- trabaja demasiado- por qué no se ocupa él entonces- no se acuerda ni de llamarlo- para qué lo voy a llamar si corta o se niega a hablarme, etc., etc.
En esas situaciones parece haber un hombre y una mujer transformados en papá y mamá que no logran madurar definitivamente. Que algo de sus malestares dejan librados a sus hijos para que lo resuelvan como puedan.
Mamá y papá no asumen en estos casos con claridad los roles de generadores de bienestar y seguridad.
Se suceden entonces llantos, confusiones, angustias, dificultad de saber quién es el otro y qué espera de mí. El otro puede ser un compañero, la docente, el contenido que tengo que aprender, el deporte, todo.
Tomar en consideración que en las separaciones puede suceder:
El retorno de uno o ambos padres a revivir la adolescencia.
En nuestra sociedad se suele criticar más a la madre por estar sola y querer tener momentos de salidas.
El ritmo se altera y es la mujer que en gral. Debe salir a trabajar mayor cantidad de hs.
Ante las rupturas es conveniente que los niños escuchen en forma clara y no cruel por parte de uno o ambos padres que la relación no funciona entre los papás y que ellos nada tienen que ver con esto. Es una decisión de adultos y él/ella preservará a ambos padres.
En el caso que no suceda esto, es decir, ante el abandono de uno de sus progenitores sería más recomendable no idealizar a la figura ausente poniéndole características que no posee, tampoco agudizar la crítica.
Un diálogo claro en el cual se marque que la persona que no está se ve imposibilitada por características personales de ser responsable y proteger un lazo de amor tan fuerte e importante como la de un hijo. El abandono no es a fulanito con nombre y apellido sino al rol de la paternidad o maternidad en esa instancia de la vida.
Será importante para el desarrollo de su vida futura y las decisiones y elecciones que realicen darles la posibilidad a los niños de expresarse, realizar el duelo con llantos, angustias y hasta enojos sintiendo el acompañamiento de los papás que les brinden seguridad y comprensión

Pedir ayuda. De los amigos, pero también profesional.

Una mirada objetiva puede guiar para transitar un cambio hacia el bienestar que debe comenzar por mamá y papá.
Obviamente es un costo bajo para la salud de quienes más amamos. Nosotros mismos y nuestros hijos. Y quizás sea bueno en ese orden.

Adultos en discordia, niños en soledad

0

divorcioAdultos en discordia, niños en soledad
Escasa elaboración de las separaciones en los padres traen como consecuencia sufrimiento en los hijos

Las familias han cambiado su estructura. La familia tradicional de mamá, papá, hijos viviendo bajo el mismo techo no es la única forma de vida actual.
Viéndolo desde la óptica de los niños vemos que ellos viven bajo diversas realidades y no siempre está la presencia de ambos progenitores. Los niños muchas veces viven ante: padres separados luego de una convivencia importante (casados o no), padres que nunca convivieron. Abuelos que cumplen funciones de padres. Hijos que cumplen funciones de padres. Padres juntos y con mala relación. Niños que no conocen a sus padres.

Madres o padres que se hacen cargo de sus hijos solas con mucho sufrimiento pero satisfacción. Padres que no desean ver a sus hijos. Madres que culpan al padre de todo. Papás que son súper papás. Mamás que dejan a sus hijos.

Familias ensambladas. Los míos, los tuyos, los nuestros.
Mil historias y formas.
En estas historias resueltas por adultos en muchas ocasiones los niños sufren en soledad. Porque no siempre hay una anticipación acerca de la vida de ellos, de lo cotidiano.
Es que a ellos poco les importa quién paga su comida, el alquiler o crédito, el colegio y su ropa.
En el ser niño no está el interés esencial por la cantidad y calidad de la vestimenta, las comodidades o el mayor saber.
Al hijo no le importa demasiado quién se ocupa más de él porque no mide el amor en términos de competencia.
Esa mirada es la adulta. La que pone como trofeo al amor filial y recuerda poco las necesidades de un ser en desarrollo.
Es que el adulto en muchas ocasiones mide con necesidades supuestas del hijo los conflictos no resueltos individuales y de la pareja. Confunde el rumbo, porque pierde el eje. Es que el deber y derecho de papá y mamá es estar con su hijo. Ofrecerle lo mejor que pueda para su bienestar físico y psíquico. Ese el eje. Si al adulto le enoja que la pareja no funcione, que él se haya ido con otra o que no pase lo que corresponde en la mensualidad es un problema de los adultos.
“Que se de cuenta quién es el padre, yo no lo cubro más”. “No le paso más plata, es una yegua”. “Ahora no dejaré que vea a los abuelos, lo lamento mucho”.
“Claro, a mi me toca ser la bruja, a él lo ve sólo para pasarla bien”.
Argumentos desde el resentimiento, que pone en evidencia lo que no se puede resolver internamente. “qué haga lo que quiera de su vida, a mí que me importa, pero con mi hijo no.”
Los niños merecen todo. Y todo es un entorno donde los adultos resuelvan para que el camino sea despojado. Para que transcurra la propia historia.
No tapar la angustia con cosas materiales y pececitos de colores. Merecen un papá y mamá que puedan sentarse a conversar por el bienestar de ese ser. Que puedan buscar ayuda en profesionales de la salud mental, en amigos que puedan acompañarlos a buscar otro recorrido de armonía.
El niño observa claramente cuando los papás hacen el esfuerzo por él. Cuando pueden llegar a acuerdos su cabecita se unifica.
Cuando no hay acuerdos y armonía se pierde niñez y gran parte de lo que ella debería encerrar. La despreocupación de lo obvio. Contar con techo seguro, con solidez de los afectos y la identidad que de ella se construye. Ser hijo, nieto, sobrino, primo y disfrutar de la fluidez de los encuentros.
Conocer las mejores comidas de la abuela y las salidas disparatadas del tío. Los juegos con los primos. Las mejillas coloradas y sucias de corridas hasta la noche. Caer rendidos sin preocuparse si mamá se va a enojar porque papá me llevó dos hs. tarde y no tener que ser papá de mi papá porque se olvida de llamarme.
Es que hay vacíos que no se llenan. Hay cicatrices que cierran feo. Hay fisuras entre los padres que los niños no pueden elaborar. Solo sufren en silencio. Se quiebran por dentro. Hay dos mitades. Aunque el papá no esté, aunque llame cuando se acuerde,
Se trasladan a problemas de aprendizaje, de conducta, sociales, físicos. El dolor sale a la luz como puede.
“Y…mi hijo tiene problemas porque su padre no se hace cargo…”
Muchas veces es cierto. Y también es cierto en ocasiones que a la madre le cuesta darle lugar. Las razones pueden ser muchas. Pero sucede a menudo.
No necesariamente un niño con padres separados debe tener dificultades. Pero lo cierto es que no todos los papás que deciden vivir separados tienen esto resuelto.
Por cuestiones individuales o de pareja, no importa.
“Y bueno…le tocó esta vida”. Escucho a decir a muchos papás. Una vida que puede ser más amena si los papás abren sus cabecitas para que dar lugar a otra mirada.
Vida que también puede ser más agradable para un papá y una mamá que deben hacer lo mejor para modificar historias y para darse el permiso de ser ellos también confortables con sus elecciones.
Alguna vez me dijeron que una pareja que no logra llegar a acuerdos es una relación que no ha sido superada. ¿Será cierto?

Relato de un niño

 Papá no vino a buscarme. Otra vez. Mi mamá temprano me dijo que fuera a bañarme. Así lo hice. Estaba contento porque la otra vez mi papá me dijo que me iba a llevar al parque si estaba lindo. ¡Y hoy está precioso! No hace nada de frío y salió el sol. Después le voy a pedir si me compra un pancho. Pero que nos sentemos porque aunque no hablemos mucho a mí me encanta sentarme al lado de él. Es como que quiero ser como él cuando sea grande.

Lo esperé en la vereda un rato largo. Nada. No quería decirle a mi mamá que estaba triste y que tenía miedo que no venga porque iba a empezar a insultarlo y a decir esas cosas feas que dice cuando se enoja.
Ya sé, no es la primera vez. Pero yo no decidí que él fuera mi papá. Ella lo eligió. Por qué no se fijó antes si iba a ser un buen papá para mí. Yo no pedí nacer.
A mí tampoco me gusta que ella diga que hace lo que quiere y que viene cuando se acuerda o cuando esa con la que está lo deja.
No le voy a decir nada pero no me cayó tan mal. Es bonita y me sonrió. No sabía mucho que decir, pero yo tampoco. Me dio un caramelo de su cartera.
Mi mamá dice que le hace juicio porque no se ocupa de mí y que la plata no le alcanza. Dice que su hermano y su mamá son lo que no hay. Y después no quiero escuchar más pero qué sé yo…a mí me gusta estar con mi tío. Me divierto. ¡Y mí tía es buenísima jugando a la escondida! Pero los veo poco. No sé por qué. Me gustaría que me llamen más y que mi mamá no haga tantos líos con la plata.
Cuando llego no digo nada. Ni si me fue mal ni bien. Nada. A mi papá tampoco. Nada. Porque quiero recordar todo así, como se dio. Sin que nadie juzgue lo que hicimos. Ni mamá, ni papá.
Porque a mi papá no le gusta que mire tanta t.v. y se a discutir con mamá. Mejor me callo, si pregunta le digo, poco.

¡Qué lindo sería que hablen!

A mí me dicen que tengo que hablar y no pegar ¡Pero cómo duelen a veces las palabras de los grandes!
¿No se darán cuenta que nos hacen mal?
Aunque me deje plantado el sábado a la tarde. Lo voy a seguir amando. Porque simplemente es mi papá. A mi mamá también la amo, con todo el corazón y el alma. Es la mamá más linda de todas. Aunque mi papá este con esa chica o con otra yo la voy a seguir amando siempre a mi mamá. Yo sé lo que ella hace por mí. La veo siempre.
Voy a intentar hasta el cansancio que se lleven bien y que vuelvan a juntarse. Si no pueden vivir juntos auque sea que se miren y sonrían. Que hablen de mí con orgullo.
Quisiera saber cómo fue eso que algún día quisieron estar juntos. ¿Deberían estar contentos, no?

Lic. Laura Collavini
Psicopedagoga
Diseñadora de material didáctico.

Go to Top