Límites

Los límites

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palomas volandoPara tener en cuenta todos los días…

El límite es dado por el respeto, nunca por el temor.
Si se responde ante el castigo es por temor, no por comprender lo que debe hacer.

El límite no es un no o un sí. Es una marca que muestra el sendero por dónde se considera mejor caminar.
El límite también es un abrazo, una mirada, un gesto amable. El límite de mi cuerpo es mi piel. No lo es el cuerpo del otro.
El límite encierra en su expresión la posibilidad de comunicarse con el otro. El poder hacer o no debería ser la única comunicación con nuestros hijos.

Debe involucrar la comprensión de lo sucedido para que puedan razonar por sí mismo cuál sería la mejor conducta para él mismo.

Es conveniente conversar acerca de lo que pasó en el día, de las noticias de la tele, de algo que no se puede resolver, de lo que pueden planificar para el fin de semana, etc. Cuando hay un diálogo fluido es más fácil que se comprenda cuando decimos sí o no a algo.

Lic. Laura Collavini

¡¡¡Límites!!! ¡¡¡Socorro!!!

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,…Límites…¡¡¡Socorro!!!

 Se observa cotidianamente cómo a muchos papás y mamás, les cuesta poner límites a sus hijos. Observan y dudan al hablar y mostrar cierta autoridad ante sus hijos.

Ante los niños o adolescentes parecería que poner límites se transformó en el mal de nuestros días.

Desde sala de 3 comienzan las visitas a los jardines…los papás citados por sus docentes les cuentan que su hijo/hija en la sala no hace caso. Desobedece a la maestra, suele empujar, tal vez sale de la sala, contesta feo incluso con malas palabras, etc.
En algunas ocasiones, los padres se resisten a darle la razón a la maestra.
Seguramente no es sencillo escuchar quejas acerca del propio hijo…entonces
manifiestan que es la docente que no sabe cómo tratarlo, que lo rotularon con una etiqueta que dice que “el niño que se porta mal” y de ahí en adelante parecería comenzar un camino de despliegues de fuerzas, los padres de un lado y la escuela de otro, tironeando por saber quién tiene la verdad, intentan en ocasiones desautorizar al otro como si fuera una pequeña batalla. Y ahí está el niño observando, en el medio del despliegue.
Otra reacción de los papás es decir que en casa sucede lo mismo y que no saben cómo tratar al niño, qué hacer para que les hagan caso. Sea hijo único o tenga varios hermanos las dificultades ante los límites parece no diferenciar. No discrimina tampoco clases sociales.
Puede comenzar aquí, desde la primera infancia un peregrinar de visitas a pediatras, charlas con vecinos, amigos, en busca de la solución mágica, la palabra exacta que los haga obedecer…
Es realmente un sufrimiento. Muchos papás y/o mamás no quieren regresar a sus casas porque saben que será una lucha continua, que se pondrán nerviosos y que todo finaliza con un castigo fuerte y en ocasiones corporal. Los niños se van a la cama llorando hasta que se duermen.
Queda entonces una sensación de impotencia, angustia, sentirse los peores de todos, malos padres.
Al día siguiente entonces o aun dormidos quieren enmendar esa situación y los van a besar mientras duermen, viéndolos tan tranquilos, en paz, se enternecen…les compran algo luego para pedirles una especie de disculpas, los dejan hacer lo que más quieren…y al día siguiente todo vuelve a empezar…
Este pesar que aqueja a tantos padres no se cura con pastillitas mágicas ni sólo con amor cariñoso, con besos abrazos y palabras tiernas.
Los niños no les hace falta discursos del tipo: mamá y papá te dan todo lo que necesitás, te amamos, ¿por qué nos hacés estas cosas? Luego de terminado el discurso, el cierre imperdible ¿Te vas a portar bien? ¿Vas a hacer caso? Los niños por supuesto contestarán que sí, convencidos de lo que dicen.
Los resultados de los discursos tienen un resultado fugaz. Si no es sostenido por acciones cotidianas y rutinas.

Nuestra cultura hace varias décadas asocia el límite a represión, negación de derechos y libertad de expresión. Al mismo tiempo nos acompañó ciertas ideologías que sostenían que los niños sabían mucho más que los adultos, que debíamos respetarlos en sus decisiones porque sino serían personas frustradas.
Varias generaciones crecimos y nos educamos con la imposibilidad de preguntar y cuestionar. Hacerlo estaba mal visto, era peligroso.
Pudimos haber vivido la primaria, secundaria, universidad en este tiempo de represión. Las generaciones del 30, 40 hacían obedecer mediante el temor. “Me miraba y me callaba” y se suele escuchar la siguiente reflexión “…Ahora yo lo miro y se me ríe en la cara…” Será que esa reacción de obediencia es por temor y no por respeto.
Creo que lo que los papás de ahora deseamos es que nos tengan respeto, que comprendan y no que obedezcan porque sí. Que sean libres y no sabemos cómo se hace…

Comenzaremos a abordar este tema, porque no puede desarrollarse en pocas líneas, sería irrespetuoso.
Pero pensemos que la dificultad de los niños en acatar los límites no es una enfermedad de ellos, sino una reacción a nuestras circunstancias.

Les propongo que me cuenten aquello que opinan y juntos iremos tratando de reflexionar un poquito más acerca de esta niñez y adolescencia ¡tan parecida y diferente a las nuestras!

Lic. Laura Collavini

¿Cuándo es feliz día del niño?

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¿CUANDO ES FELIZ DÍA DEL NIÑO?
¿Será niño quién tiene menos de un metro y medio de altura?
¿Quién está en la edad considerada para pertenecer al jardín y escuela primaria?

¿CUANDO ES FELIZ DÍA DEL NIÑO?
¿Será niño quién tiene menos de un metro y medio de altura?
¿Quién está en la edad considerada para pertenecer al jardín y escuela primaria?

No señor, no señora, esas condiciones no hacen que una persona se considere infante.
Un niño es un ser en desarrollo. Una persona con un potencial único e inigualable que le fue dado genética y hereditaria y que el medio en el cual vive lo condiciona. En el medio intervienen: dónde nació; ya que no es lo mismo nacer en Nueva York que en India o Madrid, la cultura es diferente. También influyen el modo de relación con papá (ausente o presente) mamá, hermanos, abuelos, tíos, primos, etc. La escuela, sus características, sus amigos y el modo de relación.
Con lo genético o hereditario podemos hacer poco pero sí por suerte con el medio.
Un niño no es tal sólo por tener pocos años de vida.
Hay un niño cuando existe un adulto que lo mire como tal.
Lo es si es cuidado en sus derechos. A jugar, a comer, a tener no sólo un nombre y apellido sino que se lo respete. Que se lo trate con dignidad y conciencia de saber que aquello que los adultos les decimos los marcan, casi como una sentencia.
Un niño escucha cómo se habla de él, si se lo maltrata o se le explica con cariño.
También un niño aguarda un límite que le diga hasta dónde puede ir. Al igual que una señal en la ruta. Que esté señalizada una curva puede evitar un accidente. Un límite no es la marca de un cinturón en la espalda, ni un encierro a oscuras en un baño. Eso será tortura.
Un niño debe tener responsabilidades de niño, a saber: jugar, hacerse responsable de sus juguetes sin importar el costo del mismo.
A respetar a quienes lo rodean. Pero comenzando con él. Por lo tanto debe estar limpio y bien alimentado. Debe comenzar a conocer las sensaciones de su cuerpo y actuar al respecto: abrigarse, desabrigarse, saber cómo vestirse, desvestirse. Saber cuidarse de los demás y aprender a decir NO.
Los niños no son responsables de sus hermanos más chicos ni de las peleas de sus padres. Del abandono de uno de los progenitores ni de la pérdida de un trabajo.
Los niños deben razonar, sentir, expresar a través de la palabra aquello que les sucede.
Jugar. Y el juguete no es sinónimo de felicidad ni de costoso.
Y el juguete no siempre implica juego.
El día del niño no debería ser el juguete más costoso. Propongo el día del juego.
El juego para estar entre más de uno. Para compartir un rato. Imaginando estar en la cabecita de los niños podría escuchar decir… vení a jugar conmigo, porque cuando lo hacés me mirás y te miro…cuando lo hagas te recordaré por siempre, te agradeceré por haber dejado eso tan importante para vos para estar conmigo. Vos, que sos tan importante para mí.

Deseo un feliz día y una respetable vida para nuestros niños.

Lic. Laura Collavini
Psicopedagoga
Diseñadora de material didáctico.

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