Abrir la puerta para ir a jugar

0

 

Abrir la puerta para ir a jugar

 

 

 

Y con  mirada crítica diré que no es niño quien debo serlo sino a quién dejan ejercer.

 

Bastante sencilla la reflexión. No requiere demasiado análisis. Sin embargo parece que algo tan obvio hay que explicarlo, armar seminarios, congresos, libros, etc.; etc.

 

Tal vez no nos convenza lo natural, algo así como que el sol sale a la mañana o es la mañana porque vemos al sol asomar y lo vemos esconderse por la tarde o es la tarde porque va desapareciendo de nuestra vista.

 

En el otoño caen las hojas de los árboles  y en primavera florecen. Ritmos naturales. Los mismos que aseguran la continuidad de la naturaleza. Ciclos. Natural. Esperable que no es igual a sencillo.

 

La naturaleza es compleja y fascinante. Los ciclos humanos son naturales. Son esperables, son complejos. Pero si a lo ya dado queremos modificarlo porque creemos que no es sofisticado, exigente, nuevo, moderno, estamos en problemas.

 

Jugar es ser niño, es oficiar de tal. Es expresar a través de diversos elementos sensaciones, ideas, razonamientos, temores, malestares. Eso es jugar, hacer que algo sea otra cosa con el acciona de la mirada, del tacto, de la mente. Jugar es hacer posible lo imposible y habitar en ese mundo hasta que llamen para el almuerzo o el timbre del recreo nos diluya del ensueño hasta el próximo encuentro.

 

Del juego se sabe cómo se ingresa pero nunca cómo se sale. Es impredecible. Y eso es lo más interesante. La vida misma está ahí con cajas o en un arenero. Con algunos muñecos o sólo con cordones.

 

Juego trabajo les gustaba decir en el ámbito educativo. Como si el mismo hecho de jugar no fuese en sí mismo lo suficientemente activo como para agregarle algo tan ajeno al niño como el trabajo.

 

Es que el trabajo debe ser ajeno a los niños. Nuevamente aclaro. Los niños no deben trabajar.

 

Los niños tienen derecho a jugar. ¿Y cuándo fue que nos pareció que jugar es tiempo perdido?

 

Por qué fue que no pensamos que si se construye un mundo propio en un juego se  elabora estrategias matemáticas, del lenguaje, se generan hipótesis, se refutan. Por qué no observamos que al jugar  es necesaria la conciliación, modificación, estudios de errores, análisis comparativo…

 

Cuándo y cómo fue que decidimos que las letras fuesen más importantes que crear un mundo diferente con colores inventados. Y después queremos, rogamos y exigimos cambios.

 

Qué cambios podemos lograr si cuando los niños arman mundos nuevos les decimos que no corresponde hacer desorden, no respetar los colores del sol y hacer ruido.

 

Somos tan complejos los adultos que queremos que nuestros hijos sean felices sin juego. ¿Cómo es posible? Si el juego es mundo interno, propio, único, personal.

 

¿Cómo puede ser feliz una persona sin su mundo interno?

 

No está haciendo nada dicen…Está jugando… Y después se preguntan por qué los adolescentes se revelan y los niños se” portan mal”.

 

Sres. Estas generaciones denuncian. Les dimos autoridad para hacerlo pero nos olvidamos de lavarnos las orejas y analizar sus reclamos.

 

Los niños quieren ser ellos. Que sus tiempos de actividad lúdica sea respetada, necesitan compartir su mundo interno con amigos, compañeros y con la familia. Lazos sociales donde se proponga tiempo para compartir, escuchar y poner límites.

 

Los niños piden espacios propios internos. Que sean alimentados. Cuando existen reina la armonía dentro de cada uno. ¿Por qué? Sencillo. Toda situación linda o fea es posible de transformación a partir de la observación, análisis y experimentación otorgada en la actividad lúdica.

 

El juego en el adulto se ofrece  sin duda en la actividad teatral.

 

 

 

Lic. Laura Collavini. Psicopedagoga.

 

www.lauracollavini.com.ar

 

 

Lic. Laura Collavini. Psicopedagoga.

www.lauracollavini.com.arniños dibujando

Vivir jugando

0

Vivir jugando

 

 

La magia de las simples cosas que sólo están ahí a la vista para que las tomemos.

2 hilos que se juntan para armar una telaraña peligrosa que sólo al contacto con la piel  puede transformar a su presa en pez.  Pero si se la sopla es una cinta transportadora al futuro o al pasado.

Una caja de zapatos es cartón para reciclar o también es la casa perfecta para los jugadores de futbol o la una cama especial para la muñeca articulada, también se puede transformar en guardarropa.

Las baldosas solo pueden ser eso o de repente son piedras y sus surcos, abismos que se deben intentar sortear si no queremos caer en el vacío.

No, no he tomado nada…Estoy con mis sentidos y cordura a salvo.

Es que es el espacio del juego. Donde todo es posible y me sumerjo con mis escasas herramientas de la realidad para construir un rato un mundo paralelo.

Dos terribles leones  fueron vencidos ayer en plena  selva ayer  por un simple y sencillo  cisne (suave y frágil). Lo que sucedió es que tenía el poder de hacerse invisible y saltar. Su pico finalmente fue mortal para los dos reyes animales.

Una cerca estaba totalmente electrocutada, imposible que los hambrientos seres voraces pudieran traspasarla.

Ni hablar de los puentes y túneles hechos con ollas o almohadones, sábanas o papel…Son sumamente interesantes. Otorgan unas curvas para los deslizamientos pocas veces vistas.

El postre de la torta son los amados juegos de mesa. Todos esos que en una elección sencilla nos llevan a ponernos alrededor de una mesa (aunque también vale piso) y sin discriminar edad, gustos  ni elecciones políticas o religiosas nos ponen en paralelo a jugar. Por un tiempo sólo existe ese espacio en el mundo. Y cuando se juega de verdad todo lo demás desaparece.

Es un submundo que sólo comprenden quienes se dejan sumergir.

Es que es así. Hay que permitirse dejarse llevar. Relajarse al mundo lúdico. Es que no sólo le pertenece al niño. El ser humano es lúdico. Porque  el juego es expresión a través de símbolos y el ser humano necesita expresarse porque es un ser social.

Es decir que cuando jugamos dejamos manifestar a nuestro ser. Lo soltamos un poco, se siente libre para mostrar su mundo interno, se enriquece y nutre de lo que encuentra en el exterior. Luego regresa más sereno, se estabiliza colocando lo nuevo en algún sitio más ordenado. El rostro está más relajado al igual que su alma y su mente. El por qué es sencillo y muy profundo: el juego le dio más herramientas para vivir en el mundo. Resulta que su mente es más plástica ahora y si un hilo puede ser una telaraña también puede ser la soga de salvación.

 

Vivir para jugar. Vivir jugando. La vida es juego. Juegos para la vida. Abrir la puerta para ir a jugar. Nunca cerrar la puerta. Si está cerrada, abrila. La llave maestra está en tu mente.

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

Aprender diferente no sólo es cuestión del colegio

0

¿Qué te inquieta o preocupa de la vuelta a clases?

 

 

La vuelta a clases genera cierto nerviosismo en padres y niños.

Se retoma con el ritmo habitual de hs., tareas, obligaciones. Es una re organización, volver a empezar y también cargamos con mochilas de años anteriores o de nuestra propia vida.

 

Porque en las clases de los niños y en sus mochilas van cargados con:

 

  • Expectativas de los padres en donde se evalúa inconscientemente qué tan buen padre soy, dependiendo de los resultados de los hijos.

 

  • Los padres ponen en sus hijos, generalmente todas las frustraciones propias y todas sus vivencias. Eso implica que puedan cargar con mensajes “ingenuos” las mismas. Ej: “Ojo con quién te juntás.”  “Cuidado con sacarte baja nota”.

 

Discurso de los padres

  • Amenazas sutiles suelen estar cargadas en los discursos de los padres que ipide de cierta forma acompañar y observar realmente el proceso de cada uno.
  • Las palabras de los padres tienen un poder de “Verdad absoluta” ante los hijos. Es un arma que hay que aprender a utilizar.”Sos distraído” es una verdad indiscutible. Una característica de la personalidad. ¿Pudiste concentrarte? Refiere a posibilidad de hacerlo y responsabilidad ante la situación.

 

 

 

Vivencias

 

  • Las vivencias de años pasados deben quedar ahí. Cada día es un aprendizaje nuevo y nuevas oportunidades. Lo pasado tienen en la actualidad calidad de fantasmas. Sólo obstaculizan.

 

  • Si existieron dificultades concretas en años pasados que se sostuvieron en el tiempo y no se encontró una salida es recomendable conversar con los docentes-profesores y en todo caso evaluar si es necesario una consulta con un profesional.

 

Marquemos serenamente la posibilidad que se puede lograr día a día. Mostrémosle cada conquista del fascinante mundo del aprendizaje y socialización.

 

¡Buen año lectivo!

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

La Vida está afuera

0

La Vida está afuera

 

Niños frente a los dispositivos, adolescentes y muchos adultos llenando sus vidas de rectángulos y cuadrados con pantallas.

Niños que no saben jugar, carecen de formas de expresión, de diálogo y escucha.

Se encierran en sus habitaciones por horas. La tez blanca, ojos perdidos. El cuerpo robotizado. Movimientos rígidos.

Les cuesta comprender los chistes, prefieren estar solos.

No registran el modo de vinculación y no comprenden los códigos del lenguaje. Me refiero a la interpretación de una mirada, de un gesto.

Como no lo comprenden no saben responder y presentan dos opciones: Se retiran otra vez a la soledad o se defienden tal vez sin ataque.

Brevemente describo un perfil. Seguramente quién lo lea reconocerá algún conocido así. Muchos de ellos investigan, saben mucho de diversos temas, crean programas. Otros se recrean en los juegos en línea con otros “amigos” y transcurren noches y madrugadas así.

Una vez más aclaro: La tecnología es simplemente  maravillosa. Es una herramienta para la humanidad, sin embargo nos transformamos en ocasiones en esclavos de ella.

¿Cuántas personas dejan de hablar con otros por estar con su celular? ¿Cuánto abandonamos el registro de nuestro entorno por estar “conectados a la desconexión”?

Madres y padres que olvidan de mirar a sus hijos, niños y adolescentes sin saber comunicarse con otros.

Los chicos muchas veces confunden realidad y ficción cuando pasan tanto tiempo en las pantallas.

Los adultos generan discusiones por malos entendidos por mensajes de texto.

 

“La vida está afuera”

Los problemas de aprendizaje, de conducta, de relación seguirán sucediendo si la relación más importante se establece con una pantalla.

Los niños muchas veces carecen de códigos y los adultos no hacen mucho para que lo instalen.

Si sos papá o mamá observá si tu hija/o tiene este perfil. Desconectá las pantallas de cualquier forma y estimulá el juego:

LLevalo a la plaza.

A un club

Al río/lago/pileta

Invitá a algún amigo/a y que juegen sin pantallas. Organizá juegos de mesa, a veces no hace fala que sean complejos. Mirá cuantas cosas ocurren sólo jugando a las cartas.

Poné música. Caminen.

Hablá con ellos.

Si sos docente:

Estimulá el diálogo.

Que los chicos estén en silencio en el aula para escuchar una voz a la vez.

Observá si cada uno juega, a qué, con quién y de qué forma. Fijate si prefiere quedarse solo o si no lo invitan a jugar.

Proponé juegos en equipo.

La base de la educación está en casa y la escuela acompaña. Acompañar significa también registrar y hacer algo para el cambio.

La Vida está fuera de las pantallas, no te desconectes a ella.

 

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

Muéstrame como juegas y te diré muchas cosas…

0

Una pequeña sonrisa se dibuja en mí cuando escucho que cada vez más se habla del juego, no sólo de la pérdida que fue dando la tecnología en esos espacios, sino cómo paulatinamente se va poniendo en valor la necesidad de la actividad lúdica cómo espacio de Vida.

En varias oportunidades algunos adultos me preguntan cómo se hace para saber qué le pasa a un niño si solo se juega. Claro, no los medico, ni reviso su cuerpo, no invado. Simplemente nos comunicamos a través del juego.

“¿Cómo hacés para trabajar desde ahí si tampoco les das tarea?”

 

En el transcurso de la historia se desmereció el Juego. Asociado con ludopatía, pérdida de tiempo. Espacio de transcurrir tiempo, sin más.

 

El juego es un espacio de encuentro con uno mismo, con el otro. Pueden ser juegos de intercambio, competitivos, cooperativos. Juegos simbólicos, reglados. Juegos lingüísticos, corporales.

Cada uno de ellos marca una posición en el transcurrir en el mundo en ese instante. Cuentan qué se siente, dependiendo de cómo se juega en muchas ocasiones revelan la edad de la persona. La forma de hacerlo cuenta acerca de su modo de relación y es a través de este lugar donde podemos modificar algo, si es necesario.

El momento del juego es un espacio mágico: el que lo experimenta sabe de qué hablo y el que no tuvo la experiencia aun espero que sean mis palabras una iniciativa para que se atrevan a hacerlo.

No es necesario ser niño. El juego es una actividad que nos convoca a todos.

Los lugares similares y que parte de esta magia poseen son sin duda cualquier expresión artística y deportiva.

Son espacios donde no importa nada más que eso que se vive. Si alguien viene desde afuera posiblemente se sienta invitado o rechazado, sin medias tintas. La personalidad completa está puesta en escena. Ganar, perder, mostrar, ocultar, callar, gritar…

Jugar es expresarse, soltarse, animarse, crecer, verse, cambiar, volver. Rescatar. Tener un espejo propio y de otros que devuelven miradas diferentes de una misma imagen.

La persona que juega sin duda es más tolerante, comprende con mayor facilidad al otro, se adecua a los cambios sin demasiada dificultad, cuenta con herramientas para deshacerse de los obstáculos que se presentan.

Son más dispuestos, alegres, expresivos.

Una de las preguntas más importantes que les hago a los papás cuando me presentan a su hijo es: ¿“A qué juega”?

La respuesta y el modo en contestar ya me está comentando qué le sucede al niño y cómo debo abordarlo.

Jugar es primordial.

Cada uno puede hacerlo desde su personalidad, no creo que exista un modo específico.

Se puede jugar sentado o bailando como si fuese la última vez.

Muchos adultos descubren luego de ser abuelos su capacidad para jugar.

No es cierto que sea una condición esencial tirarse al piso a jugar o correr todo el tiempo.

Jugar es expresión personal. Puede ser un buen inicio para descubrir cuál es el modo de cada uno.

Jugar=Bien estar= Defensas=Comunicación=Expresión=Posibilidad de resolución de conflictos, y más y más y más!!!

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

 

niños dibujando

Go to Top