19 » Jun 2013
Diario Río Negro
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Rodolfo Chávez
Editor Responsable
 
  27 » Aug 2008
Los huesitos de Ceferino
 
Es muy probable que antes de fin de año, los restos del flamante beato Ceferino Namuncurá dejen Fortín Mercedes (Pedro Luro, provincia de Buenos Aires) y marchen ¿definitivamente? a San Ignacio en la zona sur de la provincia de Neuquén, muy cerca de Junín de los Andes . Allí vive la mayoría de sus descendientes directos. En Pedro Luro no están muy de acuerdo y en Chimpay lamentan que el santuario no tenga posibilidades de guardar los restos para siempre. En San Ignacio está el último asentamiento de los descendientes del prolífico cacique Manuel Namuncurá y se ha construido un santuario en tierras de la comunidad. Además de los derechos familiares, la comunidad que lidera Celestino Namuncurá espera que vayan hasta allí muchos turistas.
Los huesitos del joven mapuche han andado mucho. No sólo desde que el Vaticano los devolvió a nuestro país sino a partir de iniciado el proceso de beatificación que requirió de sofisticados análisis de ADN en el viejo mundo ¿Será San Ignacio el destino final? ¿Está bien que allí descansen para siempre, a pesar de que muchos mapuches renieguen de la beatificación?
La que sigue es una nota publicada en 2007 por “Río Negro”, poco antes de la beatificación.

SAN IGNACIO (enviado especial, Rodolfo Chávez).- El último lonco de la dinastía Namuncurá reposa junto al fuego. El frío de veinte bajo cero ha hecho mella en su salud hasta aquí de hierro y un problema en la vista lo mantiene inquieto.
A los 78, el jefe de la comunidad mapuche de San Ignacio cabalga, señala y piala como en sus años mozos. Pero este invierno, duro como una roca, lo punzó con algunos achaques.
El hombre de cara gringa es uno de los pocos sobrinos vivos del flamante beato Ceferino Namuncurá. Su papá Aníbal y su mamá Josefina Melo andaban con dudas sobre qué nombre ponerle, pero todo se despejó cuando el bebé abrió los ojos: lo llamaron Celestino.
"Mi madre era argentina, hija de chilenos que anduvieron medio entreverados y mi papá fue uno de hijos menores de Manuel Namuncurá, por eso nosotros salimos así, también medio entreverados", describe su ADN el hombre que manda en una comunidad que aglutina a 66 familias. Se trata de la comunidad que desciende del lonco Manuel, el padre del beato Ceferino que aquí -desde hace tiempo- ya es santo con todas las letras.
"Río Negro" fue hasta el último reducto de los descendientes de Ceferino Namuncurá, justo una semana después de que el Papa Benedicto XVI lo declarara beato de la IglesIa Católica. La decisión papal iluminó a la colonia autóctona, partida hoy por el frío polar que ha congelado hasta los arroyos más vigorosos. De hecho, hay algunas familias, como la de José Namuncurá, prácticamente aisladas por la nieve, detrás de los cerros más altos.
San Ignacio está a 60 kilómetros de Junín de los Andes. Es un asentamiento disperso, laberíntico, lleno de curvas y pendientes que -por estos días- acumulan una patinosa mezcla de barro, hielo y nieve. No intente ingresar con auto.
Apenas a unos metros de la ruta 40 está la primera muestra de devoción: una pequeña construcción derruida tiene de piso la cera que chorrearon las velas de los muchos paisanos de tierra adentro.
Hay aquí una creencia muy fuerte en el beato mapuche, dueño de buena parte de las plegarias y padre de todos los milagros.
"Nunca te falla, si le tenés fe, te cumple con los milagros, el que sea; hay que tener fe en Dios y en Ceferino y te cumplen", asegura Cirilo Namuncurá, de 38 años. Es que para la comunidad que lleva la sangre de Ceferino, Guenetchen (el todopoderoso mapuche) tiene pelo largo, barba y murió clavado en la cruz.
"Es el mismo Dios el que tenemos, Guenetchen es Dios", confirma Cirilo, hijo de Celestino, y uno de los hombres que trabaja en la construcción del Santuario de madera donde esperan darle descanso final al santo mapuche y también aguardan muchas visitas de peregrinos creyentes.
El anuncio de la beatificación alimentó las ansias de la comunidad que, desde hace dos años, construye un santuario en medio del campo, con forma de cultrum (pequeño tambor achatado) y al pie de un cerro que, obvio, se llama Ceferino. Los restos del primer beato aborigen de nuestro país se enterraron en Roma en 1905 y fueron traídos a la Argentina a fines del siglo pasado y depositados para su descanso final en Fortín Mercedes, cerca de Pedro Luro, en la provincia de Buenos Aires.
Para Celestino no hay dudas: "Los huesitos del santo tienen que estar con su gente. Nosotros somos su familia", dice y se prende al mate que le ceba su esposa Nolfa Rivas. Ella y Celestino le dieron 13 hijos a la comunidad mapuche. Pocos, si se cuentan los 24 o 30 que parieron las 14 esposas de Manuel Namuncurá.
"Estamos muy contentos de que lo han declarado santo a Ceferino... Lo escuchamos por la radio pero todavía no lo he hablado con los curitas, pero ha de ser algo que han decidido entre ellos. Ah... ¿fue el Papa?, no he hablado con el padre (Antonio) Mateos, pero está bien que hayan cumplido", afirma Celestino. El jefe mapuche no está muy conforme con que la beatificación se haga en Chimpay, el lugar donde nació el Lirio de la Patagonia, el 26 de agosto de 1886.
"Dicen que nació ahí pero para mí nació del otro lado del río. Mi abuelo tenía los toldos del lado de enfrente adonde está el parque, pero ,bueno, si quieren hacer la ceremonia ahí, que la hagan", agrega el lonco.
En todo Junín de los Andes y en las casitas de San Ignacio las imágenes de Ceferino suman muchas más que la de todos los políticos y de hecho el Lirio de la Patagonia tiene un permanente espacio en los medios de comunicación. Los viernes, el padre Antonio Mateos tiene un programa en el que habla sobre el beato y sus milagros. En la última emisión hubo mucho para decir. Ese día prometió que se harán todos los esfuerzos para que la obra se inaugure antes de fin de año, de manera previa a la beatificación que se hará en noviembre.
"Va a venir mucha gente, el santuario se está haciendo, nos ha ayudado la provincia y también algunos fieles. Algunos hablan de hacer hoteles y parques y qué sé yo cuánta cosa... creo que esto puede traer algún bienestar a la comunidad, vender algún animal, alguna artesanía", se ilusiona Celestino. Para el lonco la creencia es un cuestión central y se enoja con algunas actitudes que parten desde otros credos. "Mire, señor, uno respeta a todos, pero acá hay gente que divide, vienen y dicen que las rogativas nuestras son brujerías y tampoco quieren las misas, a los curas y nada. Acá somos católicos y nuestro santo es Ceferino ¿Dónde tienen que estar sus restos? Con su gente, con su familia, que somos nosotros", dice Celestino y ya no sonríe.
Tras rendirse, diezmado por avance militar y por las carabinas a repetición (protagonistas centrales de la campaña contra los pueblos originarios), Manuel Namuncurá tuvo que dejar las tierras que le había prometido en la zona de Chimpay junto al río Negro pues nunca le dieron los títulos de propiedad. La oferta fueron campos en la cordillera de Neuquén y hasta allí llegaron los Namuncurá, con un cacique casado por Iglesia y vestido de uniforme del Ejército.
"La abuelita Rosario Burgos también estuvo acá, porque a pesar de que Manuel Namuncurá tenía otras mujeres ella seguía siendo su esposa y cuando la comunidad estuvo asentada ella se vino para acá", relata Celestino. Sobre el hogar hay una impresionante colección de fotos, estampitas y hasta una escultura de Ceferino. Sin embargo, confiesa su simpatía por el Diablo. Atesora un póster de Independiente de Avellaneda remachado sobre la pared de adobe.
 
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  19 » Aug 2008
Neo
 



La vida, cuando se anticipa, puede ser tan frágil como las alas de una mariposa. Hombres y mujeres dan lo mejor de si en las áreas de terapia intensiva neonatal. Las imágenes que siguen las tomó, hace algunos años, la enfermera Mercedes Méndez, del hospital Garrahan de Buenos Aires. Mercedes, además de una excelente profesional de la enfermería, es una talentosa fotógrafa. Este es parte de su trabajo.

Las imágenes son parte de un ensayo fotográfico realizado en el servicio de terapia intensiva neonatal de un hospital público de Capital Federal, en el que la vida , la enfermedad y la muerte, la angustia o la alegría, conviven codeándose a diario y se las puede apreciar según hacia que rincón de la unidad dirigimos la mirada…
Mercedes Méndez.-

<<Ver galería completa>>
 
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  15 » Aug 2008
"¡Dale, mogólica!"
  La información al pie me llegó desde el INADI, el instituto nacional contra la discriminación y el racismo. Vale una reflexión sobre lo que hacemos y dejamos de hacer. Y l que sigue me pasó hace un par de horas, cuando volvía a casa escuchando la radio y sonaba Jairo con su canción "Duerme negrito". Para quienes no lo conocen el tema habla de la explotación y padeceres de la mamá del chiquito que sueña. El caso es que al terminar el tema, maravillosamente interpretado por Jairo, un presunto mensaje de texto acota "que se joda por negrito". Y enseguida las risas. Y enseguida se aclara que es una broma. Las palabras no son gratuitas.
Sigue el comunicado del INADI.

Ayer al mediodía, en Diagonal Norte entre Cerrito y Libertad (CABA), el INADI lanzó su campaña de prevención “Las palabras discriminan, no discrimines”, que se propone poner de relieve la utilización sistemática de frases discriminatorias que se fijan como sentido común en gran parte de nuestra sociedad, como un intento de reducir su utilización.
Durante dos meses, las frases: “Y qué querés, son bolitas…”, “¡Gordo, al arco!”, “Es un negro villero”, “¡Dale, mogólica!”, “¡No llores, maricón!”, “¡Andá a lavar los platos!”, finalizadas por la leyenda “No discrimines”, aparecerán en los laterales de cerca de cien unidades de las líneas de colectivos que recorren la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Uno de esos colectivos fue presentado ayer ante prensa. La campaña se complementa con afiches en la vía pública y spots radiales y televisivos.
La presidenta del INADI, María José Lubertino, sostuvo: “La campañ fue diseñada por el INADI para que las personas reflexionen sobre el uso del lenguaje cotidiano discriminatorio. Tomamos las frases más repetidas por la población habitualmente, que muchas veces se utilizan para descalificar a otro, pero que otras se dicen con naturalidad, invisibilizando la discriminación que acarrean”.
“Lo que queremos significar con esta campaña es que sobre la base de prejuicios y estereotipos culturales se asientan después prácticas concretas discriminatorias", agregó.
Las frases expresan sexismo, xenofobia, racismo, homofobia y tienen que ver con las causas de discriminación más extendidas en la Argentina: por aspecto físico, por lugar de residencia, por nivel socioeconómico, por género, por diversidad sexual, entre otras.

PRENSA INADI
Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos
prensa@inadi.gov.ar
 
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  13 » Aug 2008
Invisibilidad e imbecilidad
 


Por estos días, la noticia la posibilidad de hacer invisibles a los objetos ha ganado los titulares de los diarios a partir de la primicia compartida por Nature y Science, las principales publicaciones científicas del mundo. Hace un tiempo nos ocupábamos de la posibilidad de ver sin los ojos, de resucitar animales extintos e incluso del sueño de revivir a los dinosaurios. Sin embargo, entre tanta información impactante, me he detenido en una menos llamativa: El hombre tiene un papel primordial en la extinción de animales.

El hombre fue el principal agente de la extinción de los grandes animales durante la prehistoria y no el cambio climático, según desvela un estudio divulgado por la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
El estudio, reprodujo el diario El Mundo, realizado por científicos británicos y australianos, indica que la principal evidencia son los gigantescos canguros y otros marsupiales que habitaron la isla de Tasmania, conectada entonces con el sur de Australia a través de un puente natural.
Se creía que hace unos 43.000 años, cuando el hombre llegó a la isla, esos grandes animales se habían extinguido, lo que le exculpaba de haber participado en su extinción.
Sin embargo, el estudio, que utilizó las últimas técnicas del radiocarbono, constató que los gigantescos canguros de Tasmania todavía existían cuando los seres humanos comenzaron a poblar la región.
Los resultados demostraron que esos animales sobrevivieron hasta hace por lo menos 41.000 años y unos 2.000 años después de que se instalaran los primeros asentamientos humanos.
Como el clima de Tasmania no cambió de forma dramática en ese tiempo, los investigadores han indicado que ello es una evidencia más de que esas especies fueron empujadas a la extinción, debido a una cacería excesiva realizada por seres humanos. "Se ha debilitado de manera considerable el argumento de que el cambio climático fue la causa de una extinción masiva", señala Chris Turney, científico de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y autor principal del estudio.
Los investigadores manifiestan que el ejemplo de Tasmania es aplicable a otras partes del mundo. Estas conclusiones sobre la participación del hombre prehistórico en la extinción animal deberían aclarar su papel y el del cambio climático en otras islas, como las británicas, indican los científicos.
 
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  06 » Aug 2008
Pingüinos en Brasil
 

No, no, esta noticia no tiene nada que ver con política: no hay una delegación del gobierno visitando al vecino país. La novedad, difundida por la agencia EFE, revela que los pingüinos patagónicos llegan moribundos a las playas de brasileñas. Las chances de que vivan son pocas y vale preguntarse qué carajo hacen estos bichos por allá...en Salvador a 5000 kilómetros de su casa. SOS planeta.


Salvador, uno de los principales polos turísticos brasileños por su promesa de sol y calor el año entero gracias a su posición tropical, ha recibido en las últimas tres semanas medio millar de 'turistas' especiales que no está preparado para atender: pingüinos procedentes de la Patagonia.
"Tenemos grandes dificultades para atenderlos. Desde 2001 no habíamos recibido ningún pingüino por aquí y desde el 17 de julio pasado ya han llegado cerca de 500", dijo la bióloga Sheila Serra, coordinadora del Instituto de Mamíferos Acuáticos (IMA) del estado del noreste brasileño Bahía.
Esta cálida ciudad, inmortalizada en diferentes novelas por el escritor brasileño Jorge Amado y que fue la primera capital de Brasil, es una de las más afectadas por la insólita llegada de miles de pingüinos debilitados y moribundos a las playas brasileñas.
Y es que, por su ubicación a unos 2.800 kilómetros de las playas del litoral del sur de Brasil, en donde los llamados pingüinos de Magallanes sí suelen aparecer por esta época, en el litoral del estado de Bahía no es común su presencia ni existe infraestructura para recibirlos, recuperarlos y devolverlos al mar.
"Primero los ubicamos en el centro de rehabilitación que estábamos construyendo y después tuvimos que improvisar alojamientos en las piscinas, en las clínicas y hasta en nuestro auditorio", afirmó Serra.
Al IMA, que recibió con celeridad una autorización especial del Instituto Brasileño de Medio Ambiente para atender a los pingüinos, están siendo trasladados los animales que llegan a las playas de Salvador y a otras regiones turísticas vecinas como Ilheus, la Bahía de Todos los Santos, el Morro de São Paulo y el litoral norte del estado de Bahía.
Pero otros pingüinos han llegado aún más lejos, hasta los estados brasileños de Sergipe y Alagoas. "Montamos una base en la ciudad de Aracajú en donde tenemos los diez pingüinos que se han aventurado más lejos", afirmó.

Sin visita desde hace 7 años
Según Serra, los pingüinos no llegaban al estado de Bahía desde 2001, cuando unos 20 animales fueron arrastrados a esa región por los cambios en las corrientes y en la temperatura de las aguas provocadas entonces por el fenómeno de El Niño.
"Aún no sabemos a qué obedece la avalancha actual, pero creemos que el fenómeno de La Niña y algunos de los cambios climáticos provocados por el efecto invernadero están enfriando las corrientes marinas y arrastrando las aguas frías de la Patagonia más al norte. Incluso en Salvador la temperatura del agua está actualmente tres grados centígrados más fría que lo normal", dijo.
"Pero esos pingüinos soportan temperaturas que varían entre los 7 y los 30 grados centígrados. No son de zonas totalmente heladas y por eso no llegan a sentirse totalmente incómodos en Salvador, en donde la temperatura promedio es de 28 grados centígrados", agregó.
"Los pingüinos llegan a las playas debilitados, deshidratados, con el peso por debajo de lo normal y la temperatura del cuerpo muy baja" Por ser en su mayoría jóvenes e inexpertos, los pingüinos que llegan a Brasil tras ser arrastrados por las corrientes a más de 5.000 kilómetros de la Patagonia pierden la capa de grasa que los protege y terminan agonizando por hipotermia.
"Revertir el estado en que llegan es muy complicado y tenemos que tratarlos con medicinas y alimentarlos con puré de sardina. Pero estamos logrando un proceso satisfactorio de recuperación y ya conseguimos que algunos se alimenten solos", afirmó, tras reconocer que la atención no ha evitado la muerte de unas 200 aves.
Los que sobrevivan serán trasladados hasta Arraial do Cabo, en el litoral del estado de Río de Janeiro y en donde serán liberados esperando que las corrientes los ayuden a regresar a casa.
 
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