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Domingo 12 de febrero de 2006
   Sociedad

Una banana volará por Texas, con sello argentino

Novedosa obra de un artista que visitó Neuquén. El proyecto cuesta 500.000 dólares y se probará en Cuba.

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Sáez presentó una maqueta de su obra. Eligió Texas "porque allí son machistas, y qué mejor que poner un símbolo fálico".

GERARDO BURTON

gburton@rionegro.com.ar

NEUQUEN.- En parte recuerda a Nicolás García Uriburu, cuando tiñó los canales de Venecia de rojo y verde, o cuando intentó hacerlo en los lagos de Palermo y se lo impidió la dictadura de Juan Carlos Onganía. Otra referencia es el poeta chileno Raúl Zurita, que en junio de 1982 contrató aviones para que escribieran en el cielo de Nueva York textos referidos a Dios que, fotografiados, fueron publicados en el libro "Anteparaíso". El tercero es el norteamericano Andy Warhol, un representante de la vanguardia pop neoyorquina en el fin del siglo XX.

Pero se trata de César Sáez, un tucumano de 45 años que emigró de su provincia, hizo una escala en la Nicaragua sandinista, donde tuvo una escuela de títeres, y, tras un incierto derrotero, recaló en Canadá, donde reside desde hace dos décadas.

Sáez estuvo en Neuquén para visitar a Jorge Lassig, un ingeniero del departamento de Mecánica Aplicada de la Universidad del Comahue a quien considera "un gurú de verdad".

Sáez realiza obras de arte y experimentos artísticos en espacios públicos. Lo demostrará una vez más cuando ponga en el cielo d Texas, desde Sonora, en el noroeste de México, una banana gigantesca de 50 metros de largo que será impelida por el viento y las corrientes de aire y flotará en el cielo a unos 50 kilómetros de altura máxima. La primera prueba del experimento se hará en Cuba, antes de abril (ver aparte).

Las razones son simples: en Texas no existe como cultivo pero es sabido que los varones de allí "son machistas y qué mejor que poner en su cielo un símbolo fálico", explicó el artista en un diálogo mantenido por vía electrónica con "Río Negro".

En primer término aparece "lo formal" evidenciado por la forma en que se interviene en los espacios públicos. Se trata de "espacios sociales que lógicamente lleva a pensar en lo político pues es muy difícil con este tipo de trabajos de ignorar la política, las relaciones sociales, referentes al lugar de la presentación de la obra".

Sáez definió su trabajo como "intervenciones artísticas en espacios públicos", una práctica que lleva ya diez años.

Ahora, procura "utilizar el cielo como espacio, para esta clase de proyectos", que ya tienen sus antecedentes con la denominación de "intervenciones a cielo urbano". Su idea del arte es que "todo tiene que ver con todo".

El costo del proyecto está estimado en medio millón de dólares, según estimaciones de las compañías que puedan fabricar y en comparación con otros ya realizados

Se utilizará baja tecnología que requiere también presupuestos más accesibles, y ambos figuran "en las intenciones conceptuales de la obra". Es que, para Sáez, resulta importante "contrarrestar la exclusividad de proyectos en el espacio, limitados a países y entidades con muchos recursos".

Implica además, demostrar que pueden ponerse en el espacio satélites permanentes "por menos de un millón de dólares".

En Montreal, donde volvió a la universidad, comenzó a exponer en proyectos callejeros en "contexto urbano" de manera de "romper con los círculos establecidos" en torno de las exposiciones y galerías.

Su primer escenario fue la plaza de las Artes de Montreal: en 1993 ató cintas –bandas– elásticas en una explanada del tamaño de una manzana. "Hay dos salas de teatro", explicó, junto con la Opera y un museo de arte contemporáneo. Se trata de "uno de los más importantes espacios de cultura en Canadá". Entonces colocó las bandas elásticas a la altura de la rodilla para que la gente pasara con dificultad "o tal vez preguntándose sobre esta especie de telaraña". La idea era "justamente preguntarse sobre qué es la representación de la cultura y su relación con los espacios llamados públicos pero sujetos a una autoridad mayor que la de quien los transita".

Para la intervención en espacios públicos "nunca pido permiso, simplemente son realizados", explicó aunque toma las precauciones necesarias para "no causar daño al público".

Son intervenciones "efímeras, que desaparecen sin dejar rastros".

En su búsqueda actual, Sáez se encontró ante "una encrucijada": la continuidad de proyectos en el cielo requieren autorización por el tránsito de aviones en el espacio aéreo. Por tal motivo, anticipó que sus futuros proyectos se harán por encima de los 25 kilómetros de altura "donde no hay tráfico ni autoridades que controlen". Además, que dado que en las ciudades "no se ve prácticamente el cielo, se incluirán áreas rurales o grandes regiones, como Texas". En cuanto al proyecto de "poner una banana en la estratosfera", se trata de un planteo de búsqueda en el nivel cognitivo, explicó, "en la comprensión del espacio: es una manera neo-renacentista de la perspectiva, porque apunta a la manera en que un artista puede mostrar visualmente su obra".

En el caso de Texas, "la banana se comunicará a toda una región a partir de un contexto sideral, incluyendo todo en un gran espacio" del que no está excluida la dimensión política.

Hecha con bambú y plástico, la estructura mide 50 metros

NEUQUEN.- Este tucumano nacido en 1960 está en plena construcción de la banana de 50 metros de largo que tendrá un esqueleto de bambú y madera balsa, piel de plástico amarillo retocado con pintura "para mayor realismo", y relleno de helio, que le permitirá flotar en el cielo de Texas.

Los modelos y las maquetas "ya están construidos", anunció en diálogo con este diario, y dijo que en Cuba, durante la bienal que se realizará allí entre marzo y abril próximos hará la primera prueba del proyecto. La fase final será encarada a comienzos de 2007 desde el norte de México.

El dispositivo funcionará como el ala de un avión y contará con un sistema de giroscopios que le permitirá mantener la estabilidad en vuelo. En el equipo ya trabajan seis personas: un científico rumano que se dedica a explorar las posibilidades de los giroscopios, un indio que prepara la traducción de los textos del proyecto del inglés al chino y un francés que es el "webmaster" de la página que informa los avances y novedades.

En 1999 hizo una "intervención" en el museo del Louvre en París con artistas franceses, que consistió en arrojar 50 kilogramos de tintura roja biodegradable en las fuentes del antiguo palacio. Es que, explicó Sáez, los nobles que vivían allí se identificaban con el color blanco, que fue "oprimido" entre el azul que representaba a los ciudadanos intramuros de París y el rojo que enarbolaban los que vivían más allá de los límites de la ciudad.

La intención de la intervención fue "reubicar el rojo en el centro del palacio; es una acción poética que apunta a la descentralización de la hegemonía y el monopolio de la verdad en la historia del arte occidental".

En 1994 hizo una "representación" en el Centro Recoleta de Buenos Aires, donde instaló bandas elásticas en un patio central con el fin de "ocupar el vacío" y dirigir la atención de la gente a ese espacio "habitualmente ignorado". Para Sáez, fue "una metáfora que servía para exponer al centro en sí mismo, es decir, no sólo su arquitectura sino su papel en la presentación del arte". Pero la obra "fue censurada por inapropiada", según las autoridades del Centro.

Sáez colaboró con Christo, en 1995, cuando envolvió el Reichstag en Berlín. Hizo un trabajo paralelo denominado "envuélvete a ti mismo" que sirvió para incorporar al público indiferente a la instalación principal.

Entre los antecedentes más recientes en trabajo con el espacio y con gas de helio, figura la intervención denominada "Mirage" –espejismo–, que colocó numerosas cruces blancas de papel infladas en el cielo de Québec. Eso fue en 2005, y se interpretó como "una aparición milagrosa, una clase de revelación". Es que se usó "una estética surrealista que incorpora las nociones de real y de verdad", explicó Sáez.

Se trata de exhibir el simbolismo de la fe y la creencia que intenta comunicar un mensaje cínico sobre el cinismo, añadió.

También utilizó el espacio aéreo en Serbia en 2004, en la muestra denominada "Nada", que en el idioma de ese país significa espíritu o esperanza, algo que Sáez quiso enlazar con su acepción en castellano.

Con esa instalación, que elevó hasta 400 kilómetros en el cielo un tubo transparente lleno de helio, se presentó en la muestra denominada "Valor" y tuvo por objetivo expresar la ambivalencia que se vive en la actualidad; los "extremos del nihilismo y la fe religiosa".

Se ponía frente al público "el intento de alcanzar los cielos en un desesperado acto de escapar del caos en la tierra". Se trató de un trabajo "más poético, que implica señalar cuál es el último significado que queda cuando alguien vive en un conflicto político constante". El tubo sobrevoló Belgrado, como parte de la undécima bienal de Pancevo, Serbia, en 2004.

 

 

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