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"La prisionera", un filme difícil
Villanueva y Moguillansky en el Forum Joven de la Berlinale
BUENOS AIRES, (Télam).- La película argentina "La prisionera", de Fermín Villanueva y Alejo Moguillansky, que tiene a un triángulo amoroso como eje de un relato basado en la incógnita y la ambigüedad, fue seleccionada para la sección Forum Joven del 56 Festival de Cine de Berlín, que se desarrollará desde hoy y hasta el 19 de este mes. "Es una película que trata de la opacidad de lo que nos rodea, de lo ambiguo e indecible", afirmó Villanueva en una entrevista con Télam, al aludir al carácter enigmático y críptico del filme, que les demandó un proceso de rodajes breves e interrumpidos que se extendió durante tres años. Florencia Shapiro, Gabriel Barredo, Mariana Chaud y Lola Arias son los protagonistas de esta historia de muchas más preguntas que respuestas, donde la música, la sorpresa, las elipsis temporales, los espacios urbanos vacíos y los continuos desplazamientos de los personajes y la cámara se imponen a la nitidez argumental. "Tomamos la decisión de trabajar con el inconsciente", dijo por su parte Moguillansky, y precisó: "No todo está explicado en la película, pero de alguna manera uno la ve y presiente cierta coherencia, aunque a veces demos pistas de lo que ocurre y otras veces no". "Es una película difícil", aceptó Villanueva, y dijo que "la idea era simplemente no mostrar los cinco dedos de la mano, aunque la mano está. Al espectador -añadió- lo obliga a más, porque le genera muchas dudas y la necesidad de repasarla en su memoria para encontrar respuestas". A la hora de trazar una línea argumental de "La prisionera", se podría decir que narra la historia de Leo, Manuel y Ana, tres jóvenes amantes de la música, que se ven envueltos en un triángulo sentimental donde tanto sus emociones como sus palabras pesan más por lo que ocultan que por lo que manifiestan. "Se narran otras cosas bajo otras fórmulas y se le exige un poco más al espectador en todas las informaciones que se le están negando. En ese sentido, creo que la película impresiona como algo más extraño de lo que verdaderamente es", opinó Villanueva. Con respecto a los cambios que el azar y el paso del tiempo impusieron al filme, Moguillansky dijo que "fue una película viva, en permanente mutación" y su compañero sostuvo que "lo más difícil en un rodaje tan extenso es entender que cuando algo sale de tu control, de alguna manera tenés que lograr que no se convierta en un límite y usarlo a tu favor". "Aprendimos mucho filmando", agregó Villanueva, y explicó: "Creo que una de las principales enseñanzas que deja un rodaje extendido en el tiempo, donde muchos elementos quedan fuera de control, es que debemos aceptar que todo lo que sucede es lo que debe suceder". En ese sentido, Moguillansky sostuvo que "dejar que una situación no prevista ingrese en la película es un suerte de fidelidad que no se confunde con la resignación, sino con el máximo dominio de los materiales". Además de filmar "La prisionera", Villanueva dirigió varios cortos y Moguillansky editó los largos "Otra vuelta", de Santiago Palavecino, "Esas cuatro notas", de Rafael Filippelli, "Sábado", de Juan Villegas, y "Buenos Aires", obra de once directores.
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