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Lunes 26 de diciembre de 2005
   Cultura y Espectaculos

"Tres huellas" que calaron hondo en Bariloche

Por MARCELA BERDUN

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"Tres huellas", un espectáculo armonioso y profundo.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El espectáculo de danza contemporánea e imagen "Tres huellas (una para armar)" realizado por Alicia Nudler, Ingrid Roddik y un grupo de talentosos bailarines deslumbró y "nutrió" al público que colmó la sala en las dos presentaciones realizadas durante la semana pasada.

La calidad de esta propuesta es proporcional a su contenido, inspirado en la novela de Javier Marías "Mañana en al batalla piensa en mí" y reelaborado a partir de una búsqueda grupal que abrevó en la prosa de Borges, imágenes de León Ferrari y reflexiones personales de las realizadoras.

La obra comenzó con una perturbadora cita de Marías: "Todo viaja lentamente hacia su difuminación en medio de nuestras aceleraciones inútiles y nuestros retrasos ficticios". Y cuestiona sus principios avanzando sobre lo intrascendente y el olvido mismo para esbozar "las acciones humanas que dejan registro".

En tan sólo 30 minutos transcurrió un mundo de emociones e ideas sobre el escenario de la Estación Araucanía, disparadas desde un ensamble preciso de expresiones conjugadas con talento en torno de la pregunta a la pregunta fundamental de "¿qué cosas dejan marca en la vida?".

"Tres huellas" derramó multiples respuestas –casi todas irrepetibles– para quienes se animaron a seguir su dinámica inquisidora. Pero también prodigó un sinnúmero de sensaciones y reflexiones para espectadores que simplemente rindieron al embrujo del diálogo armonioso y profundo entre la danza, la imagen y la palabra.

La plasticidad y profesionalismo del cuerpo de baile integrado por Verónica Fernández Battaglia, Demián Iglesias, Luz Rapoport y Ana Rodríguez Jurado también dejó una "huella" profunda sobre el escenario. Trabajo artístico realzado por la iluminación y sonido de Pedro Folatelli y el impecable video de Luz Rapoport.

El movimiento alimentado desde la danza, la imagen -atrapada y recreada en video-, la música, las luces y el silencio mismo creó un lenguaje nuevo que caló hondo entre los presentes. Pero sólo unos pocos se animaron a armar su propia huella... yo todavía estoy en deuda.

 

 

 

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