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Piden 16 años por un asesinato
ocurrido en el centro de Choele
ROCA (AR y AVM).- El fiscal de la Cámara Tercera del Crimen, Eduardo Scilipotti, pidió ayer que Ernesto Pedro Lahetjuzan sea condenado a 16 años de prisión, por el crimen de Gustavo Vidoni, ocurrido en la madrugada del 27 de diciembre de 2003 en pleno centro de Choele Choel. El imputado fue visto por testigos empuñando un arma de fuego a pocos metros de la víctima, quienes salieron de un local bailable cercano al escuchar las detonaciones del arma de fuego. Para el fiscal, el caso debe encuadrarse como homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real, con abuso de arma y portación de arma de guerra. La parte querellante estuvo representada por Alejandro Pellizón, quien a la hora de pedir la pena fue más duro que el fiscal, y solicitó para Lahetjuzan 19 años de cárcel. En este caso, el letrado consideró que la conducta del imputado se encuadra en el delito de homicidio agravado por uso de arma de fuego en concurso real con tentativa de homicidio y portación de arma de guerra. El defensor Luis Sasso alegó que su defendido se defendió del ataque de quien a la postre resultó víctima fatal, por lo que pidió que se encuadre la acción en exceso de legítima defensa, y solicitó el mínimo de este delito previsto en el Código Penal, cuya condena es de seis meses. Según la investigación, la madrugada del crimen Vidoni había discutido con Roberto Cáceres, amigo de Lahetjuzan, por problemas económicos que mantenían desde hacia tiempo, en un céntrico boliche bailable de Choele Choel Tras la discusión, Cáceres habría ido a buscar a Lahetjuzan hasta la casa, en el barrio Mansilla, y tras levantarse y agarrar el arma, esperaron juntos a que Vidoni saliera del local bailable. Cuando Vidoni se dirigía caminando hacia su auto, Lahetjuzan le disparó varias veces hasta darle muerte, según establecieron los investigadores. Luego del hecho quedaron no sólo varios testigos, dado que al escuchar los disparos salieron del local bailable una importante cantidad de parroquianos, sino también varios casquillos y huellas de los disparos efectuados.
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