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El Bolsón: realizaron una cirugía inédita en el mundo
Fue en junio, en una paciente de 52 años. Lograron restituirle la micción voluntaria.
 | | Básicamente, la cirugía practicada en una bolsonense de 52 años consistió en rodear a la vejiga de un músculo voluntario, lo que le permitió recobrar la decisión sobre el acto de orinar. | EL BOLSON (AEB) - Una nueva técnica quirúrgica para restituirle a una mujer la función de orinar a voluntad fue practicada con éxito en el hospital de área de esta localidad. La operación no tiene registros en el país ni tampoco a nivel mundial según la bibliografía consultada, dice el director de la institución, Juan Daniel Santucho. El único antecedente de operaciones de ese tipo lo ostenta un centro médico de Austria aunque con un procedimiento diferente, donde la eventualidad de complicaciones vasculares y nerviosas ubica el porcentaje de fracasos en un 30 por ciento. Justamente, la reducción drástica de ese riesgo es lo que pretenden lograr los médicos de El Bolsón con una técnica novedosa para realizar un "echarpe vesical". Básicamente, la cirugía practicada en una bolsonense de 52 años consistió en rodear a la vejiga de un músculo voluntario, el cual después de reeducación le permitió recobrar la decisión sobre el acto de orinar. El urólogo Federico Zeller y los cirujanos Miguel Gabetta y Vicente Paparella se ocupan de aclarar que el del "echarpe" es un método que ya se ha practicado con éxito en otros órganos como el corazón (echarpe cardíaco). Sin embargo en este caso, lo original es el músculo que eligieron para cumplir la delicada misión de "abrazar" la vejiga y así, cuando se encuentra llena, dar la voz de alerta al cerebro. Los profesionales emplearon el músculo recto anterior del abdomen. Es e que resalta a ambos lados del ombligo, firme y surcado por depresiones horizontales y longitudinales, cuando la persona realiza intenso entrenamiento físico.
Seccionado en su parte media pero
dejando intacta su inserción inferior, la porción
de músculo cambió de posición para envolver
la vejiga. La gran ventaja respecto de las operaciones efectuadas
en Austria es que no se requieren las minuciosas
uniones de arterias y nervios, lo cual facilita la técnica
al soslayar la utilización de la microcirugía.
La paciente fue intervenida el 3 de junio y en la cirugía, de unas cuatro horas de duración, participó un equipo de una decena de personas integrado por dos urólogos, tres cirujanos, dos anestesistas, instrumentistas y auxiliares de quirófano. La mujer, quien ya se ha reincorporado a su trabajo en una chacra de las inmediaciones, permaneció internada poco más de una semana y luego una vez más para extraer la sonda, elemento que la acompañó durante cuatro años. De ese incómodo conducto se servía en forma permanente o intermitente cada vez que debía evacuar la orina. Un accidente, en realidad un traumatismo sacrolumbar producto de una caída, le provocó la parálisis de la vejiga porque los nervios que la inervaban murieron. La colocación de un catéter de por vida era, hasta el momento de la cirugía, el único tratamiento. Ya en el posoperatorio, la frecuencia de uso de la sonda intermitente se redujo de seis veces diarias a una sola. Luego de un período de rehabilitación, el músculo reimplantado comenzó a responder satisfactoriamente y hoy no necesita de ayuda artificial para orinar. El músculo - echarpe se estira a medida que la vejiga se llena de líquido; esa señal llega al cerebro y la persona toma conciencia de la sensación de plenitud que todos conocemos.
Los profesionales presentarán
su trabajo en los congresos de Urología y Cirugía
del país y también en revistas médicas internacionales.
Apoyados por la dirección del Hospital de El Bolsón
esperan poder aplicar el nuevo método en pacientes con
diagnósticos similares, lo que permitirá su recuperación
y reinserción en la vida cotidiana.
La complejidad y los profesionales
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| Los profesionales
presentarán su trabajo en los congresos de Urología
y Cirugía del país y también en revistas
médicas. |
EL BOLSON (AEB) - "La complejidad
real de un hospital la dan los profesionales", se preocupa
por subrayar el director del centro de salud bolsonense, Juan
Daniel Santucho, antes de ceder la explicación a los
médicos que efectuaron la operación.
El directivo insiste varias veces
en la idea aunque sin desmerecer la importancia de la tecnología.
Por su parte, Zeller y Gabetta, señalan el apoyo que
tuvieron de su superior porque era un riesgo a correr si las
cosas no salían bien. Y sobre todo destacan la confianza
y la valentía de la paciente, a la que se le informó
que podía no haber mejoría.
La cirugía de reconstrucción
de la función de la vejiga se denomina mioplastía
del detrusor (nombre del músculo vesical). En Austria,
el primer antecedente de este tipo de operaciones se registró
entre 1999 y 2000.
A diferencia de lo realizado en
el hospital bolsonense, allá se utiliza un músculo
de la región dorsolumbar (espalda), con lo cual puede
hablarse de una suerte de autotrasplante. La irrigación
arterial y la transmisión nerviosa deben también
reconstruirse desde la nada a partir de un trozo de músculo
trasladado desde otra parte del cuerpo, a la cavidad abdominal.
En la paciente de esta localidad,
en cambio, el músculo conserva toda su vitalidad natural
y solo es reposicionado en uno de sus extremos.
La incisión, parecida a la
de una cesárea, parte del ombligo hacia abajo unos 15
cm. El músculo recto anterior, despojado de su vaina,
es suturado por detrás de la vejiga, a la altura de la
cúpula vaginal.
También el tiempo de posoperatorio
con uso de la sonda urinaria se reduce de tres meses a apenas
uno.
En cuanto a la pared abdominal,
ésta se repara con el mismo tipo de malla que se utiliza
para reducir las hernias severas.
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