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Sábado 18 de junio de 2005
   Vida Cotidiana

"Mi padre cometió errores, pero fue buen padre"

Se llama Carlos Raúl. Es pastor de la Unión de las Asambleas de Dios. "Siempre nos protegió ¿Si nos dejó plata? Nosotros estamos bien." "No me gustaba que le pegaran. El día en que Valdez lo tiró, disparé".

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Monzón hijo: im-porta la familia...

Una cicatriz en la ceja derecha lo asemeja más a su padre.

O hace suponer que también en él hay un pasado de boxeador, aunque no lo haya.

Los rasgos son muy claros y rápidamente definen de quién se trata. Humildemente siente que lo que nadie podrá quitarle es eso de ser hijo del ídolo.

Carlos Raúl Monzón es el hijo del gran boxeador argentino que se cansó de derribar rivales en el ring. El joven vive en Córdoba, tiene 32 años, está casado con Mariana y tiene una nena.

Hoy es pastor de la Unión de las Asambleas de Dios, iglesia de credo evangelista.

El diálogo que sigue intenta reflejar el modo en que Carlos Raúl Monzón en particular y su familia vivieron la gloria, el retiro, la tragedia y el final de un padre que dejó mucho para contar.

Busca definir cómo los hijos de los ídolos tienen su propia vida, con tantos o más obstáculos que los de un desconocido.

- ¿Qué imagen tenés de tu padre?

- Linda. Yo sé que con todo lo que sucedió a su alrededor habrá quien no lo cree, pero mi papá era un hombre bueno, solidario, muy solidario. Se ocupó mucho de nosotros... nos quiso mucho y lo queremos mucho. El se había forjado en la pobreza y tenía marcas de esa situación, entonces siempre insistía en que estudiáramos... 'nada de guantes', nos decía. Le gustaba vernos felices, traernos regalos. Un tipo simple pero muy cálido.

- ¿Te gustaba verlo boxear? Por tu edad, vos viste sus últimas peleas.

- No sé si me gustaba, pero lo que no me gustaba era que me llevara a los entrenamientos, me aburría. Entonces él, mientras le pegaba a esto o aquello, le decía a mi madre que me llevara a pasear... ¡y ahí sí que me ponía contento! Pero ya teniendo ocho días de edad él me llevó a una de sus peleas internacionales... me llevaron en avión y salí con los oídos molidos por las turbinas... creo que me tuvieron que internar.

- ¿Te dolía que en las peleas él recibiera algún galletazo?

- Sí, sí... especialmente en su última pelea, con Rodrigo Valdez, que lo tiró... pero papá se levantó rápido. Ahí yo no quise ver más, salí corriendo... ¡tengo un recuerdo muy claro de ese momento!

- ¿Cómo asumía tu mamá los alejamientos de tu padre? Cuando, en fin...

- Sí, sí, entiendo. El fue así, y mi madre... se sentía mal.Con dolor. Ella siempre fue una gran mujer, sencilla cálida... nosotros siempre junto a ella. Quiso mucho a mi padre, mucho... ¡por supuesto que sufría! Pero aunque pueda parecer contradictorio, mi padre nunca nos abandonó... venía a vernos, se preocupaba por nuestra educación, de que no nos faltara nada. Aun en esos abandonos jamás perdió contacto con mi madre. Yo creo... sí, sí, creo que ellos, aun en los peores momentos de su vínculo, preservaron algo así como una amistad.

- ¿Y Susana Giménez? Largo romance con tu padre... ¿la trataron ustedes?

- Sí, yo era muy pibe, pero mi padre jamás nos ocultaba nada. Siempre íbamos a los lugares que alquilaban con Susana.

- ¿Y ella cómo reaccionaba?

- Bien, nos atendía... aceptaba las reglas de juego.

- ¿Les dejó plata, capital, tu padre?

- Sí, nosotros estamos bien. En algún momento, tras su muerte, tuvimos algunas dificultades, pero no mucho más.

- Alguna vez se dijo que el juicio por el caso Muñiz costó mucho dinero.

- Sí, es cierto. Pero él no nos dejó desprotegidos, estamos bien.

- ¿Y, hacia adentro, cómo está la familia?

- Unidos y junto a mamá.

- Y en la vida de tu padre está Alicia Muñiz... un sello fuerte para todos ustedes.

- Un tema duro, complejo, muy complejo. Mi papá cometió errores y pagó: fue condenado... en fin, historias de vida, como se dice hoy en día.

- ¿Qué recordás de la cárcel de tu padre?

- Todo lo que uno se pueda imaginar

- ¿Lo ibas a ver?

- Sí, por supuesto. Fue un período que transcurrió de los 15 a los 19 años míos, más o menos. Fue un tiempo muy fuerte para mí. Yo ya andaba mal, muy mal... fue un lapso terrible para mí. Se me había juntado de todo... lo de mi padre, lo mío. Pero sí, lo íbamos a ver.

- ¿Qué era lo tuyo, eso que definís como "mío"? ¿Droga?

- Alcohol, pero si no salía del alcohol, vaya a saber adónde terminaba. Tengo una nena chiquita. A veces la miro y pienso en cómo me estaba degradando y no sé... agradezco tanto haber zafado...

- ¿Tomabas mucho?

- Sí, aunque no era alcohólico, pero estaba rumbo a serlo. Pero peleé y zafé.

- ¿Cómo? ¿Por dónde?

- En un momento dado, en el marco de todo ese mundo en que vivía en relación con todo lo que nos pasaba com familia... mi padre preso, nosotros desorientados... el alcohol fue como un "escape". Ahí, en esa tempestad, yo me encontré con Dios... me agarré a un puñado de cosas y salí.

- ¿Tu padre era creyente?

- Ese es un tema abierto... tengo la impresión de que en la cárcel se estaba haciendo creyente.

- ¿Cómo fue su relación con la droga?

- No sé si consumía, no lo sé. Pero en el mundo que él frecuentó hay consumo... es un ambiente muy particular.

- Hablemos de la cárcel.

- Lo trataron bien, especialmente en Junín. En Mar del Plata el sistema era más duro, pero tampoco tuvo problemas.

- Bueno, era Monzón.

- No tengo la impresión de que eso fuera determinante. Lo respetaban porque estando preso se intensificaron en él perfiles muy lindos de su conducta, cuestiones que siempre tuvo y que creo que lo ayudaron a sobrellevar la cárcel.

- ¿Qué perfiles?

- La solidaridad, por ejemplo. Siempre fue muy solidario, algo que le venía seguramente de la pobreza en que se crió... la pobreza suele generar lazos muy fuertes entre quienes la sufren. Mi padre siempre se hacía cargo de esto o aquello... a él le dolían la injusticia, la pobreza, las carencias. Hace poco me vino a ver una asistente social. Siendo estudiante vivía con otras chicas en un departamentito que estaba en la esquina de casa... "Jamás nos olvidamos de su padre... yo tendría que haber venido antes a decírselo a usted... siempre nos ayudó... más de una vez nos pagó el alquiler", me dijo la mujer. Y en la cárcel pasó lo mismo... se preocupaba por los que salían en libertad y no tenían ni un colchón ni adónde ir. Entonces nos hablaba para que lo ayudáramos... que hablásemos con ésta o aquella persona para encontrarle un trabajo. Cuando sus amigos famosos le llevaban regalos caros siempre los repartía entre los que necesitaban.

- ¿Y el accidente que lo llevó a la muerte?

- Nosotros creemos que se dio porque él sufrió un infarto o un preinfarto. Era muy seguro para manejar. Había tenido choques pero siempre tuvo buena predisposición física para darse cuenta de lo que venía y defenderse.

- Te confesamos que si no te hubiéramos conocido y nos hubiesen preguntado por la familia de Carlos Monzón, seguramente estaríamos convencidos de que estaba deshecha. Sin embargo...

- Estamos bien, unidos... casados, con pibes. Tenemos a mi madre en Santa Fe... nos vemos.

- ¿Quiénes fueron importantes para ustedes tras la muerte de tu padre?

- Muchos... Tito Lectoure nos buscó, nos ayudó... Amílcar Brusa, el mánager de mi padre... hoy vive en Los Angeles, siempre dedicado al boxeo... siempre nos hablamos y cuando viene a Argentina siempre trata de vernos.

- ¿Cuál es el eje de tu acción como pastor evangélico?

- La familia... trabajar para que la familia esté unida. Lucho por los que no tienen nada, ayudo a los que por mil razones pierden la esperanza... ayudamos a los adictos. Esos son algunos de los temas más importantes de nuestra iglesia: el ser humano, la vida... ¡hay tanto por hacer en todo esto!

Jorge Vergara

Carlos Torrengo

 

 

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