Contáctenos
Información
Quienes Somos
Mapa del sitio
Todos los títulos Tapa de papel Ediciones Anteriores
   SECCIONES
   Tapa
  Todos los Títulos
   Regionales
   Municipales
   Nacionales
   Políticas
   Economía
   Internacionales
   Deportes
   Cultura y Espectáculos
   Policiales y Judiciales
   Vida Cotidiana
   Tapa de papel
   OPINIÓN
   Editorial
   Carta de Lectores
   Columnistas
   SUPLEMENTOS
   Informática
   El Económico
   Cultural
   Energía
   Rural
   Debates
   INFO
   Mapa del sitio
   Escríbanos
   SERVICIOS
   Cines
   Guía del Ocio
   RECEPTORIAS
   CLASIFICADOS
   NECROLOGICAS
   Contactos
   Contanos tu historia

 

Sábado 28 de mayo de 2005
   Editorial
Sentido común
Que el presidente Néstor Kirchner se haya sentido preocupado por el lanzamiento de una alianza por ahora meramente electoral entre el ex radical Ricardo López Murphy y el empresario Mauricio Macri es comprensible. Desde hace más de dos años no se ha visto obligado a hacer frente a un polo opositor significante porque, en nuestro país, la elección de un presidente suele resultar en el eclipse inmediato de las demás fuerzas políticas que no volverán a brillar hasta que haya comenzado a apagarse la estrella del líder “carismático” de turno. Además, es notoria su propensión, la que comparte no sólo con otros políticos de formación autoritaria habituados a gobernar en feudos provinciales sino también por muchos intelectuales “progresistas”, a atribuir a quienes lo critican motivos inconfesables. Con todo, convendría a todos que Kirchner aprendiera a tratar a adversarios como López Murphy y Macri con cierto respeto, no de acusarlos, como hizo en un típico acto proselitista que se celebró en Morón, de compartir la responsabilidad por “la decadencia” de los años noventa y, como si esto no fuera suficiente, insinuar de manera ambigua que podrían tener algo que ver con “la derecha irracional que torturó, mató e hizo desaparecer a 30 mil argentinos”. Después de todo, cuando de la defensa de las libertades públicas y por lo tanto de los derechos humanos se trata, la trayectoria de López Murphy no es inferior a la de Kirchner, político que antes de llegar a la Casa Rosada nunca manifestó mucho interés por el tema, y de la mayoría abrumadora de los dirigentes peronistas. Asimismo, de quererlo voceros de la derecha, tanto la “irracional” como la cuerda, podrían contestarle vinculándolo con otros asesinos que forman parte de su entorno, lo que no ayudaría a elevar el nivel del debate político que, gracias en parte a su “dureza” ya rutinaria, es en la actualidad abismal.
Aunque sea un tanto prematuro hablar de un “frente de centroderecha” a base del acuerdo entre López Murphy y Macri, la alianza táctica que los dos han sellado de cara a las elecciones de octubre, con aquél encargándose de la provincia de Buenos Aires y éste de la Capital Federal, podría facilitar la eventual construcción de uno. Por cierto, sería muy saludable que ellos, más otros que en términos generales comparten sus puntos de vista, por fin lograran entender que es mucho mejor ocupar un puesto subalterno en una organización partidaria grande, de lo que es ser el jefe indiscutido de una pequeña secta sin posibilidad alguna de llegar a formar un gobierno. Entre las muchas asignaturas pendientes de nuestra clase política está la supuesta por su incapacidad al parecer congénita para construir partidos políticos auténticos que sean equiparables con los que tanto han contribuido al desarrollo a los países avanzados. De no haber sido por este déficit imputable a la vanidad personal y a la confusión ideológica propia de “movimientos” como el radicalismo en su primera fase y el peronismo, cuyos integrantes se ufanan de representar a todos los diversos sectores, corrientes ideológicas y clases sociales del país, una pretensión que, debería ser innecesario decirlo, es decididamente más totalitaria que democrática, nos hubiéramos ahorrado un sinfín de males.
Kirchner tiene pleno derecho a criticar, con “dureza”, las propuestas, actitudes y planteos de sus adversarios. Si se cree un demócrata, empero, se abstendrá de intentar satanizarlos, hablando como si los que no comparten sus opiniones particulares fueran enemigos de la Patria que de tener la oportunidad no vacilarían en perpetrar crímenes atroces. Tal conducta no es digna del presidente de un “país serio” y “normal”, o sea, de uno en el que los dirigentes de un gran partido de centroizquierda dan por descontado que alternarán en el poder con otros de un partido de dimensiones similares ubicado a su derecha, mientras que, por su parte, éstos saben perfectamente bien que “izquierdista” no es sinónimo de “comunista”. Aunque en ambos bandos siempre habrá exaltados que intentarán descalificar por completo a sus adversarios, en los países maduros muy pocos los toman en serio, razón por la cual es un tanto desconcertante oír a Kirchner hablar de manera más apropiada para un extremista que para el presidente de un país que ha sufrido muchos estragos debido a la intolerancia política.

 

Buscador

Diario Río Negro. Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina.
Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.Todos los derechos reservados
Copyright 2005