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Sábado 29 de enero de 2005
   Opinion

Recordando a los asesinados en Auschwitz

Por Marcos Resnizky (*)

Entre 1940 y 1945 millones de personas murieron en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, pero sus víctimas no fueron solamente judías: miles de católicos polacos y otras minorías pertenecientes a los países ocupados por los alemanes perecieron también en dicho campo.

El campo de concentración de Auschwitz fue ideado en un principio por los nazis para encarcelar a políticos e intelectuales polacos no judíos y hasta marzo de 1942 los prisioneros polacos no judíos fueron mayoría allí.

Fue en abril de 1940 cuando Heinrich Himmler ordenó que se construyera un gran campo de concentración cerca de la ciudad polaca de Oswiecim (en alemán, Auschwitz), zona que había sido anexada por el Reich en 1939. El odio nazi hacia el pueblo polaco era extremo, ya que para los alemanes existían varios tipos de razas inferiores; así como los judíos eran considerados subhumanos y debían ser totalmente aniquilados, también los polacos fueron considerados por los nazis una raza inferior que debía ser reducida a una fuerza de labor esclava en beneficio de lo que ellos llamaban "la raza superior". Cientos de miles de polacos fueron encarcelados en campos de concentración y obligados a realizar trabajos forzados y miles de niños polacos fueron separados a la fuerza de sus padres y deportados a Alemania. En 1940 las autoridades nazis idearon un plan para eliminar a políticos e intelectuales polacos con el objeto de evitar así toda resistencia por parte de la ciudadanía polaca y debilitar a su gente.

A pesar de las presiones ejercidas sobre el pueblo polaco, en ningún momento ninguna figura o autoridad polaca se prestó a formar parte de un gobierno colaboracionista. Por el contrario, un gobierno polaco encabezado por Wladislaw Sikorski se estableció y actuó desde el exilio, más precisamente en Londres, lugar donde se unieron a los aliados para luchar en contra del régimen nazi. Existen decenas de ejemplos de cómo los polacos lucharon codo a codo con las fuerzas aliadas, y sólo por citar algunos vale la pena recordar el heroísmo desempeñado por el Escuadrón Kosiucko, la valentía de los pilotos polacos de la Royal Air Force, la batalla desplegada en Monte Casino y, por supuesto, la gesta de todo el pueblo polaco durante el levantamiento de Varsovia en agosto de 1944.

No debemos olvidar que seis millones de polacos fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, tres millones de los cuales eran católicos.

 

(*) Centro de Recordación de los Héroes Polacos. www.polish-heroes.org

 

 

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