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Viernes 28 de enero de 2005
   Policiales y Judiciales

La causa contra el ginecólogo estaría prescripta

Está acusado de haber realizado abortos en el hospital de Roca, donde trabajaba. La maniobra fue detectada por una cámara oculta de una pareja de "actores".

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Alberto Paita fue registrado por una cámara oculta, mientras ponía las condiciones para hacerle un aborto a una joven.

ROCA (AR).- El ginecólogo Alberto Paita ocupó importantes titulares en los medio regionales, luego que una cámara oculta lo registraba pactando con una falsa paciente el modo y la fecha en que le realizaría un aborto en el hospital roquense donde él trabajaba.

Paita fue detenido el domingo pasado en Cervantes, pero ya recuperó la libertad. Es que en la causa que se sigue en su contra, hay cuatro denuncias de mujeres que aseguran que el ginecólogo les hizo abortar tras el pago convenido, pero el delito ya habría prescripto.

El Código Penal establece una pena de uno a cuatro años de prisión, para aquel que practicara un aborto con el consentimiento de la mujer embarazada. Según los cuatro testimonios que obran en el expediente, las mujeres aseguraron que interrumpieron los embarazos en abril, octubre (dos casos) y noviembre del 2000. Es decir, hace más de cuatro años, lo máximo previsto para este delito.

En otro artículo del Código se especifica que, si quien realizara el aborto fuera un funcionario de Salud Pública, la pena se eleva de tres a diez años de cárcel. Sin embargo, desde el hospital "Francisco López Lima" de Roca, se indicó ayer que funcionarios son todos aquellos que integran la dirección de los nosocomios, y que los médicos, enfermeros, y demás personal, son empleados o agentes de Salud Pública.

El abogado Eves Tejeda adelantó ayer que apenas se reanude la actividad judicial tras la feria de verano, le pedirá al juez Emilio Stadler que dictamine la prescripción de la causa.

Es por ello que muchos creen que Paita no fue atrapado, sino que se mostró en público -una carrera de mountain bike en Cervantes- sabiendo que ya no podría ser juzgado por este delito, justamente por el tiempo transcurrido.

También es un secreto a voces, que Paita en realidad nunca abandonó la zona. Algunos dicen que estuvo un tiempo en una chacra de la zona de Stefenelli, otros en Huergo. Pero muchos coinciden en que nunca estuvo encerrado entre cuatro paredes esperando que transcurrieran los cuatro años.

Tras la detención del domingo, el lunes a la tarde fue notificado de unas reglas de conducta que debía seguir por una sentencia en su contra por amenazas contra una ex pareja suya, y luego recuperó su libertad.

La pena que se le dictó en su oportunidad fue en suspenso, pero cuando debió notificarse de las reglas que se deben seguir, ya nunca má fue hallado.

Antes de recuperar su libertad el lunes pasado, el ginecólogo debió fijar domicilio en Roca y comprometerse a presentarse en el juzgado Nº4 y en el correccional Nº14, el 1 de febrero cuando finaliza la feria judicial.

Los problemas con la justicia no son nuevos para Alberto Paita, ya que en 1992 cumplió una pena en la alcaidía de Roca por la violación de una paciente.

A pesar de ello, y tras cumplir la sentencia, se desempeñó como ginecólogo en el hospital de Roca.

Las imputaciones por los abortos en contra de Paita, surgieron tras una cámara oculta que hizo una falsa pareja, en donde el ginecólogo trató de tomar algunos re

caudos, y luego le dijo qué día debía ir la mujer (cuando él volviera a estar de guardia) y el precio del aborto.

El informe fue publicado por "Río Negro", y el propio gobierno rionegrino presentó al otro día las pruebas en la justicia.

Como surge de la cámara oculta que fue preparada por alumnos de la Universidad Nacional del Comahue, tras cerrar el precio del aborto -entre 500 y 800 pesos- Paita les daba una o más pastillas para ablandar el feto, y al otro día se llevaba a cabo el aborto en el mismo hospital.

Ya con las instrucciones del ginecólogo, la mujer debía decir que tenía un coágulo, por lo que Paita -que estaba de guardia en el nosocomio- le practicaba un raspaje. El ginecólogo trataba de resguardarse de cualquier reclamo, ya que si la mujer era mayor de edad, debía firmar la historia clínica haciéndose responsable de cualquier eventualidad que pudiera surgir. Si era una menor, firmaba algún mayor que la acompañara.

 

 

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