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Domingo 02 de enero de 2005
   Vida Cotidiana

Río Negro tiene la colonia de loros más grande del mundo, pero pocos la protegen

Expertos advierten sobre los perjuicios por acción humana. Impulsan una ley que los declare monumento natural.

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La colonia tiene unos 35.000 nidos, ubicados a lo largo de casi 12 kilómetros. Los especialistas afirman que no hay nada parecido en el planeta.

Entre tantas paradojas que registra la vida cotidiana argentina, la zona costera de Río Negro tiene razones fundadas para sentirse indeseable protagonista.

Es que en inmediaciones del balneario El Cóndor reside la colonia de loros más grand del mundo, pero los más preocupados por protegerla no son los habitantes de la comarca Viedma - Patagones, sino personas que viven a miles de kilómetros, en países que pagarían por contar a la especie entre sus bellezas.

Al frente de los pocos argentinos interesados en conservar este verdadero monumento natural está Juan Masello, un experto nacido en Avellaneda que tiene residencia permanente en Alemania, pero desde 1998 pasa una temporada por año en El Cóndor para avanzar con el "Proyecto Loro Barranquero".

El joven profesional, su esposa Petra Quillfeldt (alemana) y un reducido grupo de pasantes y estudiantes persiguen el objetivo de investigar y cuidar a los ejemplares que habitan los 35.000 nidos de la región, pero sobre todo pretenden concientizar a la población sobre los aspectos positivos que generaría un cambio de actitud de la sociedad local respecto de los loros.

"Nosotros estamos a cargo del proyecto y somos el equipo de campo, pero atrás nuestro hay expertos de varios países que nos apoyan con estudios. Además hay instituciones internacionales y del país financian las actividades. Es decir, hay gente de todo el mundo interesada en proteger la colonia de loros de El Cóndor y la gente que reside en la comarca todo el año hace muy poco por la preservación", sostuvo Masello en diálogo con este diario.

El experto enumeró los principales ataques humanos sufridos por la especie, que se remontan hasta 25 años atrás.

"Una vez que tomamos conciencia de que en el mundo no hay nada que se parezca empezamos a estudiar más en profundidad y nos enteramos que a fines de los '70 y principios de los '80 intentó erradicarse por completo a la colonia, envenenándola", explicó.

Más adelante, los perjuicios a los loros fueron desde la construcción de la bajada a la playa en la zona más densamente poblada de aves, que destruyó más de 800 nidos, hasta la edificación de un estacionamiento y la actual afectación que producen los parapentistas.

"Estamos teniendo desde hace algunos años un problema muy serio. No estoy en contra de la actividad, pero considero que el lugar donde lo hacen no es el más adecuado y podrían estar corridos diez kilómetros al oeste, donde no tendrían ningún problema porque los vientos y la térmica son los mismos. Cuando ellos hacen parapente los loros no bajan a alimentar a sus pichones", señaló Masello.

Otro problema es la quema de pastizales sobre la colonia. "Con la intención de evitar los incendios forestales se quema, pero hasta el borde del acantilado. Entonces el proceso de erosión se dispara hasta las nubes", agregó el profesional de la University of Bristol.

En tanto, se lamentó por la práctica común de pasar con una topadora por la zona cercana a la colonia, para proteger postes y cables del tendido eléctrico.

"Entiendo la necesidad, pero quizá habría que buscar otra alternativa porque el año pasado hicieron una brecha de ocho metros de ancho por 12 kilómetros de largo y después se nos cae el acantilado y pone en peligro a la colonia", argumentó.

Como si esto fuera poco, otra situación que afecta a los loros es el avance del mar sobre la costa certificado semanas atrás por la Universidad de Mar del Plata, ya que deriva en la destrucción de los acantilados y la consecuente eliminación de espacios para los nidos.

Así las cosas, no quedan dudas de que Río Negro debe crear un marco de protección legal para la colonia de loros de El Cóndor.

"Estamos promoviendo una declaración de la colonia como monumento natural provincial. Tenemos un borrador como proyecto de ley, que intentaremos encauzar en la Legislatura. Estamos tratando de encontrar consensos y por primera vez en seis años yo siento que hay muchas voluntades apuntando a la misma dirección", apuntó Masello, quien advirtió la necesidad de sumar "otras voluntades", esperando que en el transcurso de la estadía en esta temporada logren integrarlas.

"Claro que la ley no es el punto de final sino el de partida. Después debe organizarse un plan de acción a futuro, con una serie de pautas que hagan que la colonia de loros más grande del mundo tenga una conexión con la sociedad local", agregó.

Respecto de la financiación de estas acciones, Masello aclaró que no necesariamente tendría costo para el erario público.

"Hay mucho interés internacional y si esas organizaciones y particulares advierten que existe un compromiso local, seguramente harán su aporte. Los amantes de los loros se cuentan por millones en el mundo y si el objetivo es proteger a la colonia más grande de la Tierra el impedimento no será económico", concluyó.

 

 

Enrique Camino

Hugo Alonso

 

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