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Domingo 2 de enero de 2005
   Vida Cotidiana

Un torrente furioso

El enfurecido río Barrancas arrasó con dos comisarías que se ubicaban a uno y otro de su cauce, una en Neuquén y la otra en Mendoza. Y nada quedó junto al arroyo Huaraco, afluente del Barrancas.

Junto a la comisaría mendocina había una legua de campo regable donde el cual habían varias hectáreas de alfalfa, diez casas, maizales y montes que desaparecieron súbitamente.

El aluvión siguió por el río Colorado hasta el paraje Las Bardas donde desapareció la estancia La Margarita, modelo de progreso en la región. A esa altura, el curso de agua había alcanzado las dos leguas de ancho.

En las colonias Peñas Blancas (Río Negro) y 25 de Mayo (La Pampa) asentadas a ambos lados del río se perdieron 110 vidas. Cordillera arriba, desde la laguna Cari Lauquen se ahogaron 25 pobladores y una cantidad superior en la ribera de Mendoza.

 

 

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Nota asociada:

La catástrofe de 1914: "Por el medio del río los gallos cantaban arriba de los álamos arrancados por el agua"

 

Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.Todos los derechos reservados
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