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Miércoles 1 de diciembre de 2004
   Vida Cotidiana

Sobrevivieron a la descarga de un rayo en la cordillera

Fueron dos jóvenes, en el paraje Lonco Luan. Se resguardaron de una tormenta debajo de una araucaria.

ALUMINE (AZ)-Dos jóvenes salvaron milagrosamente sus vidas después de recibir una descarga eléctrica producida por un rayo en plena cordillera. El hecho ocurrió el miércoles en Lonco Luan, a unos 45 kilómetros de esta ciudad, cuando los muchachos de veinte años intentaron protegerse de una tormenta debajo de una araucaria.

Uno de ellos sufrió la parálisis de sus miembros inferiores y alcanzó a pedir auxilio a un colectivo moviendo los brazos. El otro quedó inconsciente por varios minutos y recién se recuperó cuando llegaron los médicos del hospital de Aluminé. De acuerdo con los registros oficiales, dos de cada tres personas que reciben un impacto similar fallecen en forma instantánea.

Ariel Pichihuinca y Gabriel Melillán esperaban el colectivo que los llevara a la escuela de Lonco Luan cuando los sorprendió un aguacero, que llegó acompañado de granizo. Sin pensarlo dos veces, los jóvenes buscaron refugio en un gran araucaria a pocos metros de la ruta.

No alcanzaron a acomodarse cuando una explosión los estremeció. El rayo había impactado de lleno contra el árbol y en un instante los alcanzó una descarga eléctrica brutal. Ambos fueron despedidos varios metros y quedaron tendidos en medio de los restos de madera que se desprendieron de la araucaria y se esparcieron en un amplio radio.

Pichihuinca no perdió el conocimiento pero quedó inmovilizado. Apenas alcanzaba a estirar sus brazos pero n podía pararse desgarrado por el dolor. Melillán sufrió un desmayo y recién recobró el conocimiento cuando llegaron las ambulancias.

El chofer del ómnibus que poco después pasó por allí alcanzó a ver los gestos desesperados de Pichihuinca y detuvo su marcha. Sin embargo, los primeros auxilios los recibieron cuando, minutos más tarde, llegaron los médicos de Aluminé y Villa Pehuenia.

"Fue un milagro, pocas personas sobreviven a una descarga semejante y estos chicos lo lograron" comentó el doctor Roberto Fabián Gancedo, jefe del área rural del hospital de esta localidad. El médico los recibió y supervisó personalmente la internación y el tratamiento que recibieron los Pichihuinca y Melillán.

"Presentaban quemaduras y uno de ellos había perdido el conocimiento, pero se recuperaron favorablemente" explicó el profesional.

Pichihuinca fue dado de alta ayer mientras que su amigo permanecerá en observación unas horas más, aunque su estado ya no revestía gravedad.

Los dos jóvenes viven en la zona rural y asisten diariamente a la escuela secundaria de Lonco Luan.

"Pensé que me moría", dijo uno de los jóvenes

ALUMINE (AZ)- "Fue un dolor terrible, pensé que me moría". Ariel Pichihuinca habla con voz pausada y serena. Sabe que "volvió a nacer" después de recibir semejante descarga eléctrica. Pese al impacto recuerda detalles de esa experiencia que lo dejó virtualmente paralizado.

"Mientras esperábamos el colectivo se largó a granizar y pensamos que podíamos protegernos en la araucaria" contó. Apenas un instante después llegó lo peor.

"Sentimos un trueno y después una explosión que nos alcanzó justo" agregó. La primera sensación fue de un dolor indescriptible. "Nunca había sentido tanto dolor, me quería mover pero no podía, lo único que me respondían eran los brazos" agregó.

La visión de su amigo Gabriel Mellilán tirado a un costado lo impactó. "No hablaba, estaba inconsciente" explicó.

A esa altura lo único que pretendía Pichihuinca era llamar a la atención de algún automovilista para pedir auxilio. "Cuando ví el colectivo empecé a mover los brazos con todas mis fuerzas para que se dieran cuenta y por suerte me vieron" indicó.

Con el transcurrir de las horas, el dolor le dio paso a la reflexión. "Fue la peor experiencia de mi vida, agradezco a los médicos y a los que nos ayudaron" concluyó.

 

Infogramas:

Como se forman los rayos (Hacer clic aca)

Precauciones para días de tormenta eléctrica (Hacer clic aca)

 

 

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