| Sobrevivieron a la
descarga de un rayo en la cordillera
Fueron dos jóvenes, en el paraje
Lonco Luan. Se resguardaron de
una tormenta debajo de una araucaria.
ALUMINE (AZ)-Dos jóvenes salvaron
milagrosamente sus vidas después de recibir una descarga
eléctrica producida por un rayo en plena cordillera.
El hecho ocurrió el miércoles en Lonco Luan, a unos
45 kilómetros de esta ciudad, cuando los muchachos de
veinte años intentaron protegerse de una tormenta debajo
de una araucaria.
Uno de ellos sufrió la parálisis
de sus miembros inferiores y alcanzó a pedir auxilio
a un colectivo moviendo los brazos. El otro quedó inconsciente
por varios minutos y recién se recuperó cuando llegaron
los médicos del hospital de Aluminé. De acuerdo
con los registros oficiales, dos de cada tres personas que
reciben un impacto similar fallecen en forma instantánea.
Ariel Pichihuinca y Gabriel Melillán
esperaban el colectivo que los llevara a la escuela de Lonco
Luan cuando los sorprendió un aguacero, que llegó
acompañado de granizo. Sin pensarlo dos veces, los jóvenes
buscaron refugio en un gran araucaria a pocos metros de la
ruta.
No alcanzaron a acomodarse cuando
una explosión los estremeció. El rayo había
impactado de lleno contra el árbol y en un instante los
alcanzó una descarga eléctrica brutal. Ambos fueron
despedidos varios metros y quedaron tendidos en medio de los
restos de madera que se desprendieron de la araucaria y se
esparcieron en un amplio radio.
Pichihuinca no perdió el conocimiento
pero quedó inmovilizado. Apenas alcanzaba a estirar sus
brazos pero n podía pararse desgarrado por el dolor.
Melillán sufrió un desmayo y recién recobró
el conocimiento cuando llegaron las ambulancias.
El chofer del ómnibus que
poco después pasó por allí alcanzó a ver
los gestos desesperados de Pichihuinca y detuvo su marcha.
Sin embargo, los primeros auxilios los recibieron cuando,
minutos más tarde, llegaron los médicos de Aluminé
y Villa Pehuenia.
"Fue un milagro, pocas personas
sobreviven a una descarga semejante y estos chicos lo lograron"
comentó el doctor Roberto Fabián Gancedo, jefe del
área rural del hospital de esta localidad. El médico
los recibió y supervisó personalmente la internación
y el tratamiento que recibieron los Pichihuinca y Melillán.
"Presentaban quemaduras y uno de
ellos había perdido el conocimiento, pero se recuperaron
favorablemente" explicó el profesional.
Pichihuinca fue dado de alta ayer
mientras que su amigo permanecerá en observación
unas horas más, aunque su estado ya no revestía
gravedad.
Los dos jóvenes viven en la
zona rural y asisten diariamente a la escuela secundaria de
Lonco Luan.
"Pensé que me moría",
dijo uno de los jóvenes
ALUMINE (AZ)- "Fue un dolor terrible,
pensé que me moría". Ariel Pichihuinca habla con
voz pausada y serena. Sabe que "volvió a nacer" después
de recibir semejante descarga eléctrica. Pese al impacto
recuerda detalles de esa experiencia que lo dejó virtualmente
paralizado.
"Mientras esperábamos el colectivo
se largó a granizar y pensamos que podíamos protegernos
en la araucaria" contó. Apenas un instante después
llegó lo peor.
"Sentimos un trueno y después
una explosión que nos alcanzó justo" agregó.
La primera sensación fue de un dolor indescriptible.
"Nunca había sentido tanto dolor, me quería mover
pero no podía, lo único que me respondían eran
los brazos" agregó.
La visión de su amigo Gabriel
Mellilán tirado a un costado lo impactó. "No hablaba,
estaba inconsciente" explicó.
A esa altura lo único que
pretendía Pichihuinca era llamar a la atención de
algún automovilista para pedir auxilio. "Cuando ví
el colectivo empecé a mover los brazos con todas mis
fuerzas para que se dieran cuenta y por suerte me vieron"
indicó.
Con el transcurrir de las horas,
el dolor le dio paso a la reflexión. "Fue la peor experiencia
de mi vida, agradezco a los médicos y a los que nos ayudaron"
concluyó. |