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Lunes 29 de noviembre de 2004
   Opinion

"En la Argentina, el largo plazo lo tiene Dios"

Es uno de los intelectuales más consultados y escucha-dos, por su mordacidad, pasión e independencia. Critica y aprueba la gestión de Kirchner con igual distancia.

- Cierto círculo bendijo de entrada al gobierno de Kirchner por algunas decisiones suyas de corte progresista, ¿cree que a ese mismo sector le cuesta señalar con igual intensidad el error o el desacuerdo?

- La función de un intelectual o un periodista debería ser ser libre. Lo que ocurre con muchos que son defensores de los derechos humanos es que lo usan como estrategia política. Entonces no hay nada más allá de esos intereses. Si criticaron a Menem es porque no les convenía lo que hacía Menem.

- ¿Eso usted dónde lo ve?

- Bueno, es lo que hace (Horacio) Verbitsky. Es lo que hacen muchos. Decir: perdono porque regaló la ESMA. Y después le pego a (Julio) Nudler. Son oportunistas, ideólogos, que explica lo que pasó en el siglo XX. Lo que importa es su'modelo' que tienen de sociedad perfecta, y si triunfa son capaces de sacrificar cualquier cosa. No es tan dramático de todos modos en nuestro país.

- Mencionó a Nudler ¿Qué le despertó todo su episodio en Página/12?

- Lo que rescato de todo eso es que como la política de hoy tiene mucho que ver con la difamación y con el chisme, en una sociedad con muchos poros siempre se infiltra la información. Siempre hay algún roedor que se mete. Hay un Verbitsky y un Tiffemberg en Página, pero también un Nudler en el mismo diario, que si le cierran la boca, manda un e-mail a seis amigos y se enteró todo el país. Eso es lo que pasa: Fidel tiene que cerrar la internet para detener la información (se ríe). Hay movimientos. Estamos en una sociedad con dinamismo de información, pobre, pero móvil. El tema pasa por el control de la información, en el que hoy la izquierda, que siempre fue víctima, participa.

- ¿Cree que tanto la crítica como el elogio guardan casi siempre algún interés particular?

- Por empezar, creo que el gobierno de Kirchner tiene puntos buenos, de manera que elogiar esos aspectos no significa no tener libertad. No hay que olvidarse de donde venimos. Realmente hubo una refundación. La pelea Menem-Duhalde le costó mucho al país. De la Rúa y los cinco presidentes, le costaron mucho al país. Y de ahí salió Kirchner. Venimos de un desastre financiero, y todos los que nos dieron recetas se equivocaron. Veo una reactivación.

- Falta que se note en la calle.

- Bueno, vengo de Rosario del Congreso de lengua y el tipo que me vendió en el quiosco me dijo: "Hay más laburo". Y bueno, hay más laburo entonces. Es simple. Ahora, si esta reactivación a largo plazo nos llevará a... ¿qué largo plazo? El largo plazo en Argentina lo tiene Dios. No soy antikirchner ni mucho menos, pero no veo por qué uno tiene que tomar partido a favor o en contra.

- Hay una propensión típica argentina a amar u odiar, así ocurrió con los grandes personajes de la historia.

- Claro. Uno tiene que tener libertad y honestidad. Decir lo que uno piensa. Por ejemplo, un suponer: hoy el kirchnerismo tiene una caja, cobra una comisión. Y para mí... no está del todo mal. Hoy no se puede hacer política sin plata. Ahora, ¿Bush cómo subió? Así es en Occidente. E Oriente... bueno, ya no hay Oriente. En un país organizado e institucionalizado, con la economía en blanco, las cosas se hacen oficialmente, entonces el lobbista tiene oficina. Acá un lobbista tiene que andar de noche. A lo mejor, en una economía organizado, blanqueada -imperial un poquito también-, esto se hace y forma parte de la política. Acá no hay control de nada. Ayer estuve en el Congreso de la lengua y estuvimos dos horas esperándolo a Néstor. Estaba Sábato, con 93 años, que se caía. Se averió el avión. Ese es nuestro país. No nos podemos plantear el país a lo (James) Neilson: "que no haya más vendedores ambulantes". No. A mí me parece un analista interesante Neilson, un hombre inteligente, pero me parece que hoy está demasiado encerrado. Estamos en Argentina, somos el tercer mundo.

- Volviendo a Nudler. Lo que él planteaba era la sobrevivencia del

menemismo en el gobierno.

- Sí, la de (Martín) Redrado y Alberto Fernández, que estuvieron con Cavallo, Menem y demás. De Nudler hace rato que hablo. Es el mejor periodista de Página. El mejor suplemento económico es 'Cash'. Hace 10 años que lo leo. Nudler está un poco pasado de rosca, pero ése es el tipo que está poniendo en crisis la información en la Argentina. Por eso es importante. A mí no me importa si está pasado de rosca. Está en un diario que habla en nombre de la verdad pero que no permite que se critique al gobierno. Es como "Gramma". Ahora, ¿que De Vido es el cajero...? Yyyy, esas cosas pasan. ¿O los radicales no lo hicieron?

- ¿Es inevitable?

- La política es plata. Cuando hablo de política no hablo de moral, pero sí de tener principios en la manera de hacer política. Debe haber una visión de equidad. Aquel que tiene problemas en este país no es porque se lo merece, más aún en nuestra sociedad que tiene un capitalismo periférico. Acá el azar te vacía los bolsillos. Siempre fue así. En la época de Martínez de Hoz las cooperativas se fundieron. Rusia, el tequila, Brasil.. entonces, cuando un tipo se cae, hay que levantarlo. Cuando "La Nación" habla de populismo yo pregunto ¿qué vas a hacer? ¿No vas a crear un plan Trabajar?

- Ahora, ¿no está abonando la teoría del 'roban pero hacen' de Nudler?

- Pero la política es guita. Compiten con Duhalde que hace la mosca, compiten con López Murphy que siempre tiene el empresariado atrás ¿de dónde van a sacar la plata? Es así, nos guste o no. ¿Está mal? Sí, está mal, pero la crisis no pasa por el 10 por ciento que se queda De Vido. Es decir: eso no lo pondría en la agenda como prioridad.

- Usted habla de corto plazo, pero si se mira la evolución de las sociedades latinoamericanas de los últimos 30 años, la iniquidad es cada vez más grande.

- Bueno, hay excepciones. En Chile están todos. El (presidente) chino no vino acá: pasó por acá. Iba a Chile, donde estuvo Bush, donde estuvo Putin. Ninguno vino acá a decir ni siquiera 'buenos días'. Ahora, si para el mercado interno, decimos "Tren bala a Rosario", "30 mil millones de dólares": quién lo cree. Hay que decir "China nos salva". Y después decir que fue una mala información. Por favor. No se puede decir eso.

- ¿Cómo lo ve a Kirchner con el poder? ¿Lo ve solo o parte de un bloque?

- Tiene su círculo. Ahora, las tensiones son notorias. Todos quieren ser presidente. Los ministros, el canciller, la senadora. Al gobierno, de todas formas lo veo fuerte, sólido, que salió de la nada. Para mí el peligro era Duhalde. La plata que juntaba él era para una política que a mí no me gustaba nada. Estos vienen de otro lugar: tienen ciertas convicciones democráticas. Discrepo con algunas, por cómo las aplican, pero las tienen. No son lo mismo.

- No ve ya la intención propia del peronismo de quedarse otros cuatro años.

- Es que acá un presidente tiene que estar dos veces. La estabilidad política es lo importante. Y Kirchner trata de generar confianza, de levantar la autoestima. Estábamos muy golpeados. Ahora, lo que yo no estoy de acuerdo es en la demonización que hace de los años '90. Porque tuvo que ver con eso. En los '90 hubo una transformación importante, al menos hasta el '94. Yo no estoy de a-cuerdo con que se entregó el país. ¿Entregar qué? ¿Qué era Entel? Una mafia. Hubo una modernización tecnológica, un descenso de la mortalidad infantil, inversiones. Hubo cosas. También una corrupción increíble, pero eso no anula aquello.

- ¿Qué busca esa demonización?

- Creo que engaña a la gente. El (Kirchner) , trata de purificar su pasado.

- En definitiva sacó su dinero afuera...

- ¿Cómo vos le explicás a un chico que no sabe nada y quiere aprender qué es la corrupción que Rodríguez Saá puso la plata en el Banco Central y el puro número 1 la puso en Suiza? ¿Cómo se lo explicás? Es un lío, ¿no?

 

Un fuego que sale de la mente

¿Cómo funciona la mente de un hombre nacido en Rumania, educado en Francia con Michel Foucault y que hace filosofía en Argentina? En el imaginario popular, la versión estereotipada del intelectual es ese hombre apagado cuyos anteojos trastabillan de la nariz, algo frío y distante, que escribe de noche rodeado de obsesiones y libros, mientras saborea su encierro de madriguera.

Tomás Abraham recibe a "Río Negro" rodeado de libros pero sin anteojos. Habla por teléfono con alguien y le cuenta que acaba de volver de un viaje. Todavía retumba en el ambiente la intervención que tuvo en el Congreso de la lengua celebrado en Rosario. Rodeado de los reyes de España y miembros eméritos de la Real Academia, el filósofo escupió misiles: "No hablo español, sino castellano, porque en ese caso podría decir que hablo argentino, uruguayo o mexicano. No se puede ser regionalistas hacia adentro e imperialistas hacia afuera". Glup.

Queda claro: si hay algo que no es este hombre barba rala y voz aguardentosa es un hombre apagado. Es más, lo que derrocha Abraham es pasión: su pensamiento parece fuego, que lanza en llamaradas de mordacidad y entusiasmo. Abraham enfatiza, putea, cita a Sartre y habla de fútbol. Abraham se encabrona, se embala, tira un chiste. Abraham es un apasionado. Como lo es, según él, Friedrich Nietzsche, el filósofo alemán a quien el pensamiento moderno le debe su ADN. "Nietzsche es la pasión del pensar, el pensar como pasión. Lo que no quiere decir sólo dolor: la pasión es dolor y gloria. Sin embargo, el momento glorioso no es un trofeo, no se llega a nada", dice de él en uno de sus libros.

Sentado a la derecha del alemán, el mismo Sartre, el héroe que le abrió la puerta del conocimiento como si fuera una aventura: "Leerlo era entrar a un mundo, el mundo de Sartre, de París, de la filosofía de la existencia, del compromiso, de la política...".

Ese fervor por debatir, por irritar, por discutir es el que lo llevó a escribir su último libro, "Fricciones" (Ed. Sudamericana), cuyo nombre y tapa son un guiño para nada inocente a Borges, nuestro dios literario.

Pablo Perantuono

pperantuono@rionegro.com.ar

 

 

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