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Miércoles 20 de octubre de 2004
   Opinion

20 de octubre de 1973: Viedma capital definitiva

Por Pedro Pesatti (*)

La antigua Mercedes de Patagones, fundada por don Francisco de Viedma y Narváez el 22 de abril de 1779, fue llamada, desde el inicio, a cumplir un rol señero en la vasta región de la Patagonia argentina. No es casual que en 1878, el gobierno nacional decidiese convertirla en la sede de las autoridades del flamante Territorio Nacional de la Patagonia con el objeto de ordenar administrativamente la presencia del Estado en la región más extensa del país. Para cumplir con esta misión, el gobierno designó a un hombre fuertemente comprometido con las ideas más progresistas de su época, el gobernador Alvaro Barros, entre cuyas primeras medidas dispuso el cambio del nombre de nuestra ciudad por el que actualmente tiene.

En 1884 se disolvió la Gobernación de la Patagonia y se creó el Territorio Nacional del Río Negro. Viedma fue confirmada en su rol de capital de la nueva jurisdicción, que conservó hasta la gran inundación de 1899 que arrasó con el poblado. En aquel contexto, Choele Choel fue declarada "Capital provisoria del territorio" y comenzaron a producirse fuertes tensiones entre quienes pensaban que el traslado debía ser definitivo y quienes sostenían lo contrario. En esta puja, el gobernador Tello jugó un papel decisivo. Fue finalmente su decisión y la de los vecinos que no cedían a la desdicha y refundaron a Viedma, lo que determinó la firma del decreto del presidente Roca para declararla como capital definitiva el territorio.

Hasta 1957 Viedma mantuvo su condición de capital sin mayores sobresaltos; si bien, durante todo ese lapso, circularon distintas versiones sobre posibles traslados. En 1904, tomó estado público en ciertos periódicos regionales la posibilidad de trasladar la capital a Roca. Frente a estos artículos de la prensa, el gobernador Tello apeló nuevamente al respaldo de la Nación y logró, una vez más, que se ratificara a Viedma como sede de las autoridades del territorio. Varios años después, ya en la década del '50, en "La Nueva Era" volvió a aparecer este proyecto de localizar la capital en aquella localidad del Alto Valle. Pero fue a partir de 1957 cuando las tensiones y las disputas por la sede de las autoridades de la flamante provincia, creada por una ley de 1955, se expusieron con toda su energía.

Aquel año se reunió la Convención que dictó la primera Constitución de Río Negro y que, entre otras cosas, debía establecer la sede de la capital de la provincia. Una comisión presidida por el doctor Molinari se encargó de movilizar a la población en pro de garantizar la continuidad de Viedma en su histórico rol. En una sesión, que concluyó en la madrugada del 29 de noviembre de 1957, por 14 votos contra 10, los convencionales decidieron aprobar un articulado que destrababa el conflicto que vivía la provincia. Textualmente, el artículo 4° señalaba lo siguiente: "Las autoridades de la provincia residirán en la ciudad que se declare capital por una ley especial de la Legislatura (...) Esta ley será votada no antes de cinco años (...) mientras tanto las autoridades continuarán residiendo en Viedma". Se puede advertir en este texto que había una clara intención de preservar la integridad de la provincia y apagar las pasiones que impedían, en ese momento, la sana reflexión sobre el asunto. Por ello postergaron el debate por cinco años y preservaron a Viedma en su condición de capital.

Con el correr de los años, la puja entre Viedma y Roca fue inclinando la balanza en favor de nuestra ciudad, generando el contexto adecuado para destrabar definitivamente una decisión inconclusa. Así lo interpretó, seguramente, el legislador Dante Alighieri Scatena que impulsó el dictado de la ley 852 para declarar a Viedma como capital definitiva de la provincia de Río Negro.

El ministro de Gobierno de aquel entonces, el doctor Jorge Frías, nos refirió que fue la voluntad política de Scatena la que logró instalar esta iniciativa en la agenda de la administración del gobernador Mario José Franco. Por consiguiente, a la autoría de la ley que le corresponde a este viedmense, se le debe sumar también su acción decidida para obtener el apoyo político que se necesitaba para alcanzar con éxito el objetivo propuesto, sin desmerecer, por cierto, la fuerte determinación que Mario Franco aplicó para cerrar este capítulo de la historia rionegrina.

Finalmente, un 20 de octubre de 1973, la Legislatura de Río Negro aprobó el texto legal con el voto unánime de todos su miembros.

Scatena fue el hombre que eligió la historia para cerrar este proceso y que lo cuenta entre los fundadores del Movimiento Nacional Justicialista de Río Negro. Nació el 12 de marzo de 1916 y falleció el 13 de agosto de 1995. En honor a su memoria, el 20 de octubre del 2002 el gobierno de Viedma impuso su nombre al paseo público comprendido entre las calles Moreno y boulevard Contín de nuestra capital.

 

(*) El autor es presidente del bloque de concejales justicialistas de Viedma.

 

 

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