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Jueves 9 de setiembre de 2004
   Vida Cotidiana

Consagran sacerdote a un ingeniero agrónomo

ROCA (AR).- Su historia puede parecer insólita para los desprevenidos, pero lo cierto es que no existen normas que sugieran que un ex funcionario y reconocido ingeniero pueda volcarse a la vida religiosa. Héctor García Gambino es la viva muestra de que la fe y la vocación llegan en momentos inimaginados y que, una vez instalados, ya no es posible volver atrás.

García Gambino es diácono, próximo a ordenarse prebístero y su historia reviste matices increíbles. "Los llamados de Dios son claros. El nos elige y nosotros somos los que decidimos seguirlo", explica.

El actual diácono explicó emocionado estos momentos de su vida como la "culminación del descubrimiento de un Dios que estaba vivo a mi lado pero no veía ni sentía".

Héctor nació en un pueblito del interior de Córdoba en la década del '40. Se recibió de ingeniero agrónomo en Bahía Blanca y ejerció su profesión durante más de 25 años en distintos lugares de la Patagonia, llegando incluso a dirigir el municipio de Catriel en la década del '70. Pero nunca se imaginó que los caprichos del destino lo convertirían en lo que hoy es, un servidor del Señor. Podría decirse, y de hecho él mismo lo reconoció, que gracias a la lectura de un libro no del todo religioso se percató del "llamado de Dios, que no elige a los perfectos, sino a las personas comunes". Es así que viajó al santuario de San Nicolás.

Desde 1999 dejó de ejercer su profesión y se formó en el seminario de Quilmes, aunque dejó bien en claro que nunca había renegado de su profesión.

Fue consagrado diácono el mismo día que cumplió 57 años, el pasado 17 de abril de este año. Actualmente se encuentra a cargo de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Villa Manzano y espera su consagración como sacerdote.

La celebración de la consagración de la comunidad católica regional se realizará el próximo sábado a las 17 en las instalaciones del Círculo Italiano de Villa Regina.

 

 

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