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Miércoles 4 de agosto de 2004
   Vida Cotidiana

Flebitis: la importancia de estar en movimiento

En 1 de cada 10 personas afectadas se le produce una trombosis aguda que, a través del torrente sanguíneo, afecta a los pulmones. Caminar siempre será

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Otra de las medidas de prevención son las medias elásticas, pero recetadas .

La flebitis, obstrucción de alguna vena por un coágulo, es una de las principales causas de muerte súbita y posible signo de enfermedades autoinmunes, puede anunciarse mediante várices, pero generalmente no da síntomas. Las medias elásticas y las aspirinas son terapias preventivas útiles pero es riesgoso implementarlas sin prescripción médica. Caminar es siempre la principal terapia preventiva.

La flebitis es comúnmente una enfermedad silente. Cuando afecta a las venas más profundas es normal llamarla trombosis. En cambio, cuando aparece en las venas superficiales, se la denomina flebitis, pero básicamente se trata de la misma enfermedad.

En este trastorno aumenta el volumen de una vena por obstrucción (esto recibe el nombre de edema flebológico), y puede haber en algunos casos un dolor leve y sensación de pesadez. También hay casos en los que aparece fiebre, aunque son muy poco frecuentes: en general pasa desapercibido.

Las várices también son dilataciones de las venas, pero con circulación de sangre: no hay coágulo. Ambos casos pueden prever algún grado de riesgo de una afección muy grave que se presenta de manera silenciosa.

Las várices se eliminan mediante escleroterapia, o quirúrgicamente cuando son más importantes; las trombosis prácticamente no se operan, salvo en casos –sumamente raros– en que se detecte un coágulo dentro de los 3 ó 4 primeros días después de que se haya formado.

El gran riesgo reside en que, estadísticamente, en 1 de cada 10 personas afectadas, ese coágulo se desprende de la zona donde se generó y se desplaza por el torrente sanguíneo produciendo una trombosis aguda. Y la más frecuente de las complicaciones generadas por trombosis es el embolismo pulmonar, ya que el pulmón es el primero de los órganos vitales que se encuentran en el recorrido de la sangre venosa.

Este trastorno se manifiesta con disnea, fatiga, dolor de espalda y trastornos en el pulso, y el paciente debe ser llevado inmediatamente a terapia intensiva y recibir anticoagulantes por vía endovenosa para salvar su vida. Pero en el 10% de los tromboembolismos –es decir, en un 1% de los casos generales de trombosis– se produce, por esta obstrucción de la circulación pulmonar, la muerte súbita.

 

Riesgos y cuidados básicos

 

La edad es un factor de riesgo clave para la flebitis. Tanto es así que, según advierte el doctor Osvaldo Andoniades, médico flebólogo del hospital Rivadavia de Bs. As. y presidente de la Sociedad Argentina de Flebología y Linfología, estas enfermedades "son raras en personas jóvenes y cuando aparecen pueden ser signo de enfermedades autoinmunes".

Quienes más deben cuidarse son, precisamente, aquellos pacientes mayores de 60 años a los que por secuelas de accidentes, operaciones o enfermedades crónicas se les dificulta caminar, o que pasan largo tiempo en cama o en silla de ruedas, porque la inmovilidad es otro de los factores de riesgo: "Hace que la sangre se coagule dentro de los vasos -explica el Dr. Andoníades-, y por eso la principal forma de prevenirlo es que la persona esté en movimiento".

Otra de las causas de la aparición de coágulos o trombos puede ser la existencia de un tumor maligno, por lo que el especialista en Flebología siempre debe pedir un estudio clínico total del paciente para ver si tiene un tumor escondido que aún no se haya evidenciado: "En general puede ser de pulmón, del estómago, de páncreas, de vejiga o de próstata, sobre todo cuando la flebitis ocurre en una vena del brazo".

Algunas flebitis pueden aparecer como secuelas de traumatismos pélvicos o de intervenciones quirúrgicas practicadas por debajo de la cintura: ginecológicas, de vejiga o próstata o de reemplazo de cadera o de rodilla, por lo que especialmente en los pacientes de edad se suele recomendar un breve tratamiento farmacológico preventivo previo a este tipo de operaciones.

La hipertensión, la diabetes, la obesidad y los niveles altos de colesterol también son factores de riesgo, de modo que mantener esos valores normales es otra de las formas de prevención.

 

 

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