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Domingo 13 de junio de 2004
   Vida Cotidiana

"La chica de Zakoga"

NEUQUEN (AN).- Con algunas variantes, la historia de "La chica de Zakoga" cuenta que un sábado a la noche un muchacho conoce a la chica de sus sueños: baila con ella, la mima, la besa, brindan y ella se mancha el delicado vestido blanco.

La lleva a su casa y con mariposas en la panza golpea la puerta y pregunta por ella.

"Murió hace diez años", le dicen los padres. Sin aire, el muchacho la busca en el cementerio y certifica que los restos están envueltos en el vestido blanco, manchado con bebida del brindis.

Entre las variantes se cuenta que la chica hacía dedo en la rotonda de Cipolletti (el lugar donde habría muerto en un accidente años atrás, cuando iba a bailar) y que el regreso no fue a su casa sino al cementerio mismo. También se suele repetir que ella se marcha abrigada con una prenda del muchacho y que la misma es encontrada luego sobre la tumba de la dama.

"Está en todos lados, mi hermana menor, que va a bailar a un local de Neuquén dice que lo ha escuchado pero con el boliche al que va ella como escenario", afirma la periodista Paula Gingins. Esta leyenda urbana se repite en todos las ciudades y pueblos que precien de tales. Y en Buenos Aires tiene una versión comercial: como parte de un paseo, las guías de la empresa Travel Jet cuentan que una noche de viernes, en la esquina de Vicente López y Azcuénaga -en uno de los vértices del cementerio de Recoleta- un muchacho se topa con una bellísima chica de impecable vestido blanco, llorando desconsolada.

Hace unos años, el artista de Allen Marcelo Candia investigó y publicó sobre esta leyenda urbana que en la mayoría de los casos se repite con nombres y apellidos.

 

Nota asociada:

La dama de blanco y la torre de Talero ilustran una leyenda neuquina

 

 

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