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Jueves 20 de mayo de 2004
   Policiales y Judiciales

Revelan torturas policiales a los detenidos en la U 11 de Neuquén

Consta en un informe oficial de la Justicia. Le exigieron explicaciones al jefe Cofré. Pidieron la indagatoria de los involucrados.

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Cofré y Martínez tuvieron que dar explicaciones. En la sala, la defensora Nara Osés y la funcionaria nacional Beatriz Gentile, y los defensores Vitale y Dedominichi.

NEUQUEN (AN).- A las personas que están detenidas en la Unidad 11, los policías encargados de su seguridad les pegan bastonazos en la planta de sus pies descalzos; les pegan trompadas mientras están esposados; les pegan en la espalda, la cara y la cabeza; les pegan en la ingle. Además les queman sus pertenencias incluidas las ropas, y los obligan a gritar “después de Dios está la Requisa”.
“La Requisa” es el temible grupo represivo que actúa armado con bastones y gases, el rostro oculto, y se mete en los pabellones a oscuras para apalear a los internos desarmados.
El espeluznante cuadro fue relatado ayer en una audiencia judicial por el fiscal Ricardo Mendaña, en base a informes médicos y testimonios de especialistas que visitaron a los presos después de la brutal represión de un motín el 24 de abril pasado.
En la misma sala estaba el jefe de la Policía, Walter Cofré, citado para dar explicaciones que no pudo ofrecer. “Si todo eso es verdad, vamos a tener que tomar alguna medida”, improvisó.
Con todo, fue mejor que la respuesta ofrecida por el jefe de Seguridad de la Unidad 11, quien ante los escandalizados observadores que le cuestionaron los ojos negros de decenas de presos, producto de los golpes, respondió con sorna: “voy a traer Mary Kay para maquillarlos”.
La situación es tan grave que la fiscalía de Graves Atentados Personales pidió que se cite a prestar declaración indagatoria a más de 20 policías, incluidos el jefe y el subjefe de la Unidad de Detención ubicada en el Parque Industrial.
La fiscalía de Cámara, en tanto, propuso que todo el personal sea desplazado ya que sigue en sus puestos, aun después de haber cometido los brutales apremios.
El gobierno nacional ya tiene conocimiento del caso, porque en la audiencia estuvo presente la delegada neuquina de la secretaría de Derechos Humanos, Beatriz Gentile. También asistió la defensora del menor, Nara Osés, ya que de la paliza no se salvaron ni los menores adultos (aquellos que tienen entre 18 y 21 años).

 

Del “Nunca más” a Neuquén

La Unidad 11, donde hay más de 200 detenidos (jóvenes y pobres en su inmensa mayoría, integrantes del elenco estable de sospechosos que nutre los expedientes penales) es un dolor de cabeza ya inmanejable. Los cambios de jefe no han evitado que los hechos de violencia se repitan con frecuencia alarmante.
La audiencia judicial de ayer al mediodía en la Cámara Primera del Crimen, a la que asistió “Río Negro”, se realizó porque los defensores Gustavo Vitale y Héctor Dedominichi presentaron recursos de hábeas corpus en nombre de los internos reprimidos durante el motín de abril.
“Visitamos la cárcel y vimos algunos internos en situación muy evidente de que sufrieron maltrato físico. Por eso resolvimos citarlos a ustedes para que nos digan por qué pasa esto”, le dijo la camarista Cecilia Luzuriaga al jefe de la Policía Cofré y al director de Unidades de Detención, Raúl Martínez.
Hasta entonces, Cofré se la había pasado pendiente de su teléfono celular, preocupado por el desarrollo de la movilización de estudiantes. Pronto comprendió que estaba ante un problema tan grave como los aprietes policiales a los alumnos.
Mendaña inició entonces su informe. “La situación es cada vez peor. En lo que va del año, la fiscalía de Graves Atentados Personales ya recibió 25 denuncias por apremios ilegales”, comenzó.
En el caso del motín de abril, “llama la atención la cantidad de lesionados, fueron 41 internos”. Y detalló las heridas: “golpes en la espalda con el churro (el bastón de goma), ojos negros, cortes en el cuero cabelludo, en los labios, golpes en la zona inguinal, en las piernas e incluso en las plantas de los pies, lo que supone que les quitaron el calzado para golpearlos”.
Basándose en un informe de los integrantes del Gabinete Criminológico, Mendaña siguió enumerando: “ellos visitaron la U11 después del motín y vieron un interno esposado con las manos muy arriba y la cabeza abajo; otro vio a un interno arrodillado al que un celador le dio una trompada en la cara; otro tenía problemas para hablar porque se le habían parado encima del pecho; otro relató que le pegaron en las piernas para que cayera”. El fiscal continuó: “otra profesional vio una fogata que encendieron los policías para quemar pertenencias de los internos, incluidas las ropas”. Recordó, ante el silencio de los jefes policiales, que “esto lo vieron los profesionales del Gabinete, no es el relato de los presos. ¿Y cuál fue la respuesta institucional que recibieron? El jefe de Seguridad Interna, comisario Montoya, les dijo ‘voy a traer Mary Kay para maquillarlos’. Esa fue la respuesta”.
“Esto es de una gravedad inusitada, exige una respuesta institucional adecuada. Porque ya ni siquiera se cuidan cuando pegan, lo hacen delante de cualquiera”, agregó Mendaña.
Y cerró con el último dato: “a los internos los obligaron a cantar el Himno y a gritar ‘después de Dios está la Requisa’. Son cosas que nos recuerdan el libro Nunca Más”.

 

Cuatro medidas para mejorar

NEUQUEN (AN)- La fiscalía propuso cuatro medidas para evitar que continúe "este agravamiento ilegítimo en las condiciones de detención" que padecen los internos.

•Requerirle al jefe de Policía que remueva al jefe, subjefe y todo el grupo de requisa imputados en los apremios ilegales.

•Que un veedor u observador, no policial, asista a la Unidad 11 todos los días de 7 a 21. Sugirió que sea un funcionario del área de Ejecución de la Pena, dependiente del gobierno provincial.

•Que el personal de requisa sea identificable, porque actúan con el rostro cubierto, sin sus nombres en el uniforme, y hasta para la justicia se hace difícil individualizarlos.

•Que se filmen los procedimientos, con imagen y sonido, como mecanismo de control adicional.

El defensor Gustavo Vitale pidió además que se proteja de represalias a los internos que hicieron las denuncias.

 

"La solución no es cambiar al personal"

NEUQUEN (AN)- "Posiblemente este caso termine con varios policías expulsados. ¿Y yo qué hago? La solución no es cambiar una camada tras otra de policías. Nosotros solos no vamos a solucionar esto", se sinceró Walter Cofré.

Abrumado por el terrible cuadro que se vive en la Unidad 11, y sin respuestas ante las denuncias de apremios ilegales, Cofré señaló que "para nosotros es un problema designar gente en la Unidad 11. Hay muchos (efectivos) a los que no les gusta ir, no están motivados. Los policías no estamos preparados para tratar con detenidos".

Señaló que la creación de un Servicio Penitenciario Provincial "se viene demorando. Hay agentes que recibieron capacitación para el trato con detenidos, pero otros no".

Agregó que se está analizando un cambio de autoridades, aunque "el problema de fondo sigue y la solución la estamos estudiando".

Rescató que desde el motín de abril "no hubo otros problemas porque algunas medidas tomamos, hicimos una reestructuración interna", pero la cuestión de la U11 "es un tema que me preocupa mucho", dijo Cofré.

 

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