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Domingo 14 de marzo de 2004
   Vida Cotidiana

Disputa de parientes en el poder

Martiniano Olmos, director de talajes, primo del gobernador enconado con el juez -y suegro de éste-, fue un elegante que fracasó como mediador y emigró en galera.

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Martiniano Olmos, en Chos Malal (1901). Era primo del gobernador Lisandro Olmos y suegro del juez letrado Pastor y Montes. Resultó mediador entre ambos.

Pasearse a principios del "novecientos" en traje de etiqueta y lustrosa galera a través de la modestia urbana de Chos Malal, parecería ridículo. No para el lungo y espigado "director de talajes" del gobierno neuquino.

Martiniano Olmos lucía, además del vestuario y el rumboso cargo que ejercía, una cabeza cervantina asentada en las tiesas cervicales que mejor rendían culto a la solemnidad (foto de esta página).

No tenía un pelo que no fuera blanco -barba incluida-, ni razón para estar en esa comarca, salvo por solidaridad familiar: era el primo mayor del gobernador José Lisandro Olmos y se asentó en la capital neuquina, quizás con el crepuscular presentimiento de ceder al menor amague de la fatalidad: ya era viejo.

Sin embargo resultó ser pasional, pero, a la vez, cristiano creyente, tanto como sus familiares o el juez letrado Manuel Pastor y Montes. Es decir, alistado en disputas y bonanzas.

 

Las Olmos, devotas

 

El salesiano Valentín Nalio -capellán de la gobernación- señaló en sus memorias -transcriptas en el tomo V de "Neuquén", de Gregorio Alvarez-, a los capitalinos más creyentes de 1901: el juez letrado en la comisión pro-templo (formada el 16 de julio de ese año) y los notorios Manuel Guevara, Tránsito Alvarez o Jorge Thirion (luego triunviro en Buenos Aires contra el plan Alsina por mudar la capital a Las Lajas). El poderoso Salvador C. Trotta no figuró en la comisión pro-templo, pero el 23 de julio donó la campana de la iglesia, día en que Celestina Delcasse, esposa de Lisandro Olmos, aceptó ser madrina del oratorio. Un mes antes, su parienta política, Lidia Olmos, hija de don Martiniano, se lució por confeccionar el palio usado en la procesión de Corpus Christi. Apenas asumieron en 1899, el gobernador y el juez se trenzaron en conflictos. Un atenuante -aunque breve- llegó en setiembre de 1900 cuando el amor del juez Pastor y Montes por la hija de don Martiniano Olmos alcanzó la promesa de nupcias, según se desprende del memorial que el juez presentó al ministro de Justicia e Instrucción Pública el 1° de noviembre de 1901 (inventario y cronología opinable de aquel encono).

Lisandro Olmos en Buenos Aires -estaba desde junio de 1900- supo que la boda lo haría pariente lejano del juez letrado y telegrafió alabanzas sobre el el funcionario. Cuando en el diciembre, el regresado gobernador aceptó un banquete en Chos Malal, no fue mezquino con su nuevo pariente a la hora de los discursos.

 

Falsa "Almacén del Pingo"

 

Aquella bonanza atravesó el verano de 1901 y fue señalada como "un fenómeno en Neuquén" en la memoria elevada por el juez el 30 de marzo. Pero duró poco. "En febrero comenzaron las hostilidades", dijo en el memorial de noviembre. "Un día -narró el juez- vino a mi domicilio el Contador Tesorero de la Gobernación con unas cuentas de racionamiento de presos para que yo pusiera el V°B°. Me negué". Es que "una de las cuentas era del 'Almacén del Pingo de Ramón Calderón', que no existe en Chos Malal, y otra de 'Carlos Alvarez Rodríguez abastecedor', que era interino de la cárcel".

El juez denunció al Ministerio de Justicia el episodio y se excusó de intervenir. Un empleado accidental sustrajo el borrador de la denuncia que pronto llegó a manos del gobernador. Estalló la trifulca y se quebró la relación.

El brillo de la galera de don Martiniano Olmos enfiló entonces hacia la gobernación, y en 48 horas todo volvió a la calma. Pero, poco después, desde Buenos Aires, se pidió al juez y al gobernador, separadamente, el promedio de presos mensuales durante 1900. Olmos quiso emparejar los dos informes, pero el juez se opuso. Olmos informó 70 presos. El juez, 42. Resultado: se denegaron 3000 pesos por racionamiento de presos y volvió la discordia .

Se agravó en el otoño de 1901 cuando el juez letrado exoneró al Defensor de Menores por defraudación con bienes de sus tutelados. El gobernador le brindó al exonerado la posibilidad de atacar al juez desde un matutino porteño y pronto él mismo viajó a Buenos Aires donde haría su denuncia en La Nación y contra el juez. El memorial del letrado, de meses después, resultaría lapidario. A la denuncia por los 12 mil pesos para arreglos de la cárcel por el que el gobierno de Olmos fraguó recibos sin obra alguna, llegó -incluso- a ser usado tres años más tarde en una nota-denuncia de La Prensa (12/04/904) pero en contra de Bouquet Roldán, heredero del desorden contable de Olmos y los conflictos policiales, carcelarios y judiciales de Alsina.

 

La patente de Dall' Anna

 

Resultaría imposible transcribir el "memorial Pastor y Montes", aunque al desajuste incluido y al cobro de multas ilegales por talaje (a $ 18 la hectárea sembrada mientra que los campos fértiles costaban promedio 6 mil la legua cuadrada!) pueden agregarse numerosos rubros. Por ejemplo, el cobro de patentes sin rendición al Tesoro (lo abonado por 32 vecinos del 6to. departamento, por ejemplo), o la extensión de las mismas en papel simple, excusándose del sellado.

Ejemplo flagrante: en agosto de 1900 -Pastor y Montes dixit-, se le extendió a Celestino Dall' Anna la patente provisoria para su afamado negocio y fonda de la Confluencia en una simple papeleta, cuando "hacía 4 meses que la gobernación había recibido el papel sellado, habiendo entre Chos Malal y la Confluencia un correo todas las semanas".

En la capital de entonces se les cobraba todos los impuestos a los carniceros, menos a la carnicería del gobernador. Según el aludido "memorial", en un terreno de una sucesión, el gobernador Lisandro Olmos edificó "con elementos que no fueron comprados de su bolsillo" dos habitaciones en las que instaló su carnicería, conocida como "del gobernador" o "de la gobernación". Ante las objeciones, dijo: "El general Roca vende haciendas de sus estancias y nadie lo critica".

 

Gobernador a los bifes

 

La carnicería de don Lisandro vendía carne faenada de hacienda comprada en la Pampa Central. Allí marchaba Carlos Alvarez Rodríguez -el interino de la cárcel y beneficiario de la casa que le construyeron en terrenos municipales- quien "como es natural iba con caballos y mulas de la Nación y llevaba gendarmes de policía porque era más barato que contratar peones" (aunque un sargento se ahogó en el río Colorado, según el memorial del expte. 4385, M° del Interior -1904 - A.G.N). Más tarde el comprador fue el cuatrero Ureta y sus entuertos rayaron el escándalo.

El carnicero de mostrador era el sargento de policía Ricardo Martínez, y sus ayudantes, los presos judiciales Macario Lagos y José de la Rosa Vega, procesados por homicidio, además de Sinforiano Mercado, por disparo de armas y lesiones.

Según el juez, Salvador C. Trota llegó a Neuquén de la mano de Olmos, como socio oculto. En setiembre de 1900, Trotta mandó a comprar vino a San Rafael y Olmos le facilitó al policía David Lastra, gendarmes y mulas del gobierno. A la policía se le abonaban vales contra Trotta que este pagaba en efectivo. Despojos de tierras, inseguridad (se menciona el crimen de la familia Mantero), impuestos, multas y patentes ilegales, además de falta de registros contables, basaron el famoso "memorial Pastor y Montes".

La ruptura total de gobernador y juez comenzó el 19 de julio de 1901. Ese día el misionero salesiano en Chos Malal, Valentín Nalio anotó: "Sale extemporáneamente nuestro amigo el señor juez letrado doctor Manuel Pastor y Montes". En Buenos Aires se defendió y acusó. Decidió buscar en Chos Malal su esposa -llegó el 3 de octubre-, volverse, renunciar y hacer su denuncia. El 15 de ese mes Nalio registró que "sale definitivamente el señor Pastor y Montes y la familia de Martiniano Olmos", el viejo de la galera, pariente y mediador burlado de enemigos irreconciliables.

fnjuarez@sion.com

 

• Monturas para Bouquet. El 15 de marzo de 1904, el gobernador del Neuquén Bouquet Roldán, pidió desde Chos Malal (expte. 1285 -año 1904 - Ministerio del Interior - A.G.N.) al ministro Joaquín V. González, 30 monturas, porque desde que asumió "no se me entregó ninguna montura y ... desde entonces, se han fundado dos comisarías...". El 14 de junio siguiente, el ministro firmó el envío.

• Casimiro, perdió por 11 pesos. La provisión de la monturas a Neuquén se retrasó por el llamado a licitación por 150 monturas para todos los territorios en tutela. Hubo 3 ofertas abiertas el 21 de mayo de 1904. La Nacional -de Casimiro Gómez, el dueño de las tierras de la Confluencia- cotizó a 38 pesos cada montura. A Gómez le ganó Cirio Hnos.: las ofertó a 27 pesos (Pasqué Hnos, segundos relegados).

• Conscriptos de a pie. La Prensa del lunes 14 de marzo de 1904 publicó que el 12 partió de estación Neuquén, un convoy del regimiento 3 de caballería con carga para San Martín de los Andes. El domingo 13 lo hizo otro convoy, pero del R2 de caballería hacia Las Lajas, con 183 conscriptos. El corresponsal señaló que "el mal estado de la mulada y la carga, hará que haga el viaje a pie la mitad del contingente". Y agregaba: "Es lamentable que vayan los conscriptos sin uniforme ni ropa de abrigo". Los mandaba el teniente Justo Urquiza que "los trata con depotismo. Cosa igual ha hecho con los vecinos y los empleados de las oficinas nacionales a quienes ha amenazado con imperiosidad". Y algo peor: el cirujano militar Sarmiento, viajaba casi sin medicamentos.

• Caos militar. La misma nota de LP informó que hacia Las Lajas, un teniente Moyano llevaba 5 meses de sueldos atrasados, pero sólo hasta diciembre. Bajo sumario: el alférez Laudiet por ordenar a un soldado sacar caballos del 1 de infantería. Y, a la estación Neuquén "llegó con animales lastimados a más de haber perdido otros, el sargento Del Río, que conduce a ésa al soldado Victoriano López", un desertor que fugó a Chile donde fue desarmado, optó por regresar y "fue hallado de camino".

 

 

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