Domingo 26 de octubre de 2003

Buscaban casos de alergia y hallaron desnutrición

Trabajaron con alumnos de dos zonas de Neuquén. Los chicos del área periférica son más bajos.

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La mitad de la población de la escuela del barrio Parque Industrial vive en la meseta Nueva Esperanza, en condiciones precarias.

NEUQUEN (AN).- Un estudio sobre alergias realizado a chicos residentes en dos barrios de esta capital determinó indicadores de desnutrición crónica en los que provienen de hogares de menores recursos. La investigación se desarrolló entre junio y noviembre del año pasado con alumnos de dos escuelas, una ubicada en el centro de la ciudad y la otra en Parque Industrial.
El trabajo estuvo a cargo de Laura Vega, médica pediatra del ADOS y especialista en alergia, y el biólogo Marcelo Escobar.
Los profesionales trabajaron con los datos de 43 chicos del Colegio San Martín y 20 chicos de la escuela 154 del barrio Parque Industrial. Ambos grupos analizados pertenecían al primero y segundo grado del nivel primario.
La elección de las escuelas se hizo con el objetivo de comparar chicos de diferentes sectores socioeconómicos y también porque los investigadores conocían con anterioridad a los directores de ambos establecimientos escolares, lo cual les facilitó la tarea.
Los indicadores de desnutrición aparecieron cuando “empezamos a cargar los datos de peso y talla de los niños seleccionados para realizar el estudio”, comentó Laura Vega, quien afirmó que haciendo el análisis de estos dos grupos se detectó una diferencia de 3 centímetros, en menos, en la talla de los chicos de ambos sexos que concurrían a la escuela de la periferia de la capital. “Este es el principal indicador de desnutrición crónica”, agregó Vega.
Estos resultados dejan al descubierto una diferencia significativa en el estado nutricional de los chicos de la escuela céntrica, en detrimento de los chicos de la escuela del Parque Industrial.
La mitad de la población de la escuela del barrio Parque Industrial vive en la meseta Colonia Nueva Esperanza en condiciones muy precarias. La mayoría de las viviendas son ranchitos de barro ubicados cerca de un basural al que las familias suelen frecuentar. Además, las casas no poseen servicio de agua ni gas. Esta situación hace que la gente que habita en estos lugares esté constantemente expuesta a focos de infección y contaminación.
Hoy, Vega y Escobar se encuentran procesando nuevos datos que surgieron de una ampliación de la muestra original de los pacientes. Esta información incluye a alrededor de 330 chicos de escuelas de la capital y de Junín de los Andes, que también fueron medidos y pesados por el personal médico.
La desnutrición crónica se produce por una deficiencia nutricional no muy profunda pero prolongada en el tiempo, que afecta al organismo en los primeros años de vida.
El principal indicador de esta enfermedad no es el bajo peso sino la deficiencia en la talla, ya que la persona tiene una estatura significativamente menor que la estatura normal esperada para su edad. Escobar explicó que una de las principales consecuencias de la desnutrición crónica es la disminución de las capacidades intelectuales, lo cual se puede evidenciar en dificultades de aprendizaje.
La investigación tuvo como disparador el Congreso Europeo de Alergia realizado en Berlín en el 2001, en el que se trató la aplicación de la Teoría de la Higiene nacida hace 13 años en Europa.
Dicha teoría sostiene que el aumento observado en las enfermedades alérgicas se debería a una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, la experiencia de Vega como profesional de la salud le indicaba que en nuestra región esta teoría se contradecía.
La especialista proyectó y puso en marcha esta investigación con la intención de averiguar lo que ocurre con la alergia y las enfermedades respiratorias en la ciudad de Neuquén. Pero se encontró con casos de desnutrición crónica.
Los datos recogidos incluían una encuesta dirigida a los padres con preguntas acerca de las condiciones de vida de la familia, y la medición del peso y la talla de cada uno de los niños.

Crudos diagnósticos

NEUQUEN (AN).- La Red Intersectorial de apoyo al Niño y Adolescente de esta capital presentó en setiembre un crudo diagnóstico sobre las miles de familias pobres asentadas en las tomas del oeste neuquino a la Legislatura.
Este equipo conformado por organizaciones no gubernamentales, sociales y eclesiásticas que trabajan en forma conjunta con la defensoría, se ocupa desde hace cinco años de los distintos asentamientos de la zona oeste de la capital.
En aquella oportunidad, plantearon la necesidad de desarrollar esa tarea para erradicar los bolsones de marginación y pobreza que se reflejan en casos de desnutrición y deserción escolar.
“El tema de la falta de alimentos es un emergente de una problemática social profunda”, señalaron.
Por su parte, las autoridades de Salud de Neuquén revelaron en marzo pasado la existencia de 1700 casos de niños con bajo peso en la provincia, luego de que saliera a la luz el reclamo de una joven de Plottier por su sobrino con indicios de desnutrición.
Cecilia Tamburini, médica jefa del centro de salud periférico del barrio Parque Industrial, dijo que en julio se le realizaron estudios a niños de las escuelas 154 y 175 de ese barrio, en el marco del Programa de Salud Escolar de la provincia.
Dicho programa abarca una serie de exámenes y vacunación a chicos de primero y séptimo grado.
Los datos del último estudio reflejan que, sobre un total de 65 niños de ambas escuelas que concurren a primer grado, se registró a dos con baja talla, a diez con problemas de sobrepeso y seis con obesidad.

Un trabajo hecho a pulmón

NEUQUEN (AN).- Rosa Narambuena fue directora de la escuela 154 del barrio Parque Industrial durante diez años, hasta marzo pasado, y siguió de cerca la investigación realizada por el equipo de profesionales. Aseguró que el trabajo desarrollado durante cinco meses por Laura Vega y Marcelo Escobar fue hecho “a pulmón”.
Por haber estado trabajando tantos años como docente y luego como directora de la escuela, Narambuena se siente muy comprometida con la realidad de los chicos que asisten a ese establecimiento educativo.
La investigación no tuvo ningún aval institucional para cubrir los gastos, lo cual “le habría dado más fuerza a los datos recolectados y a las conclusiones a las cuales arribaron”, afirmó la ex directora.
Según Narambuena las dificultades de aprendizaje de los niños son fácilmente observables en el ámbito escolar ya que presentan serios problemas de lecto escritura y un escaso lenguaje oral. Además manifestó la necesidad de brindarles un apoyo psicológico y de asistencia social, ya que “son chicos muy limitados y no tienen un techo, un hogar que los contenga”, señaló la mujer.
La mayoría de los niños que asisten al establecimiento provienen de la meseta Colonia Nueva Esperanza, y son transportados al colegio ubicado en Parque Industrial todos los días en un colectivo que paga la provincia.
Por otra parte recalcó la importancia de que los niños reciban desde la escuela la práctica de actividades físicas y de expresión corporal, para que tengan un mejor desarrollo físico y mental.
La escuela 154 les otorga a los alumnos del turno mañana y tarde un desayuno reforzado y una merienda, respectivamente. Al mediodía reciben el almuerzo en la parroquia San Cayetano del padre Juan San Sebastián.

 

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