Miércoles 15 de octubre de 2003
 

La tumba del ‘Che’ después de 36 años

 

Por Pablo Valle

  La mayoría de los habitantes de Valle Grande no recuerda con exactitud cuándo aterrizó el último avión en la precaria pista del pueblo. En cambio, tienen muy presente el momento en que filas de visitantes de todo el mundo llegaban en busca del misterio de la tumba del “Che”. Fue durante 1997, cuando después de una serie de excavaciones, un grupo de investigadores logró dar con los restos del comandante más famoso del mundo. Los restos fueron trasladados a Cuba y recibidos con máximos honores.
En Valle Grande sólo quedaron los recuerdos de aquella invasión de periodistas, investigadores y curiosos que hicieron famoso el pueblo por unos días y una fosa donde permaneció por décadas ocultos los restos de la rebeldía.
Valle Grande no es muy diferente de cualquier otra pequeña ciudad del oriente de Bolivia. Cuenta con un parque principal, una iglesia mayor, un hospital, colegios, un mercado, una calle comercial y una pista de aterrizaje. Todavía conserva el ambiente pueblerino y el ritmo de vida de las zonas rurales. Cualquier viajero desprevenido jamás se daría cuenta de que muy cerca de allí culminó la vida de uno de los personajes más importantes de la historia latinoamericana.
Uno se imagina que en Valle Grande todos los negocios se llaman “Che”, “Comandante” o “Guevara”. Sin embargo, no hay numerosas señales del histórico guerrillero. No hay avenidas, ni comercios con su nombre, tampoco monumentos que lo recuerden. Sólo se observa en un taxi una calcomanía con la conocida imagen del guerrillero y su boina. El taxi suele llevar algunos turistas hasta el pueblo de La Higuera. Y la calcomanía esta más cerca del marketing que de cualquier homenaje.
El 9 de octubre de 1967, Ernesto Guevara era ejecutado en la pequeña población boliviana de La Higuera. A partir de entonces, los restos del “Che” estuvieron desaparecidos durante 30 años, hasta que fueron descubiertos a un lado de la pista de aterrizaje de la ciudad de Valle Grande. En la actualidad, los restos del comandante Guevara se encuentran en un mausoleo en Cuba, más precisamente en la ciudad de Santa Clara. Hasta allí llegan cada año miles de turistas a honrar al mítico guerrillero.

La Higuera

El caserío de La Higuera queda a seis horas de camión desde Valle Grande. La población está formada por unas pocas casas de familias campesinas que viven en la misma pobreza con la cual se encontró el “Che”. A diferencia de Valle Grande, la imagen del Comandante está presente en cada rincón de la pequeña localidad. En los muros, en la plaza en forma de estrella de cinco puntas, en los monumentos y en los relatos de los pobladores. Allí todo hace recordar a Ernesto Guevara, en parte como rebusque económico frente a los ocasionales turistas, también porque algunos de los pobladores fueron testigos de aquellos días y sobre todo porque el sitio, como todo lugar por donde anduvo el “Che”, fue contagiado por su misticismo. La Higuera se ha transformado en un sitio de peregrinación para muchos admiradores del guerrillero o para aquellos que sienten nostalgia por los años de la insurgencia o anhelan nuevas revoluciones.
La escuela donde ejecutaron a Guevara fue remodelada y en la actualidad allí funciona el centro sanitario, aunque en el pueblo no haya médico. Porque, a pesar de los años, los habitantes de La Higuera siguen olvidados en medio de la pobreza.
Un anciano a cambio de una colaboración relata la historia de los últimos días del “Che”. “Si volviera hoy al pueblo, todos se unirían a él. Lo que pasó es que llegó muy temprano”.
     
     
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