Martes 26 de agosto de 2003

LITERATURA

Las memorias de una escritora

"Ayer, hoy y todavía" mezclan recuerdos y reflexiones de María Esther de Miguel en los que conviven su propia vida y las experiencias de otros escritores.

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El paso de los años, un tema presente en las memorias de De Miguel.

 

BUENOS AIRES (Télam).- Entre ficción y realidad, se desenvuelve el último libro de María Esther de Miguel, una de las autoras más leídas de los últimos diez años que falleció días atrás y que deja unas memorias singulares, en las que la historia propia y ajena se mezclan para dejar lugar a la reflexión sobre "Ayer, hoy y todavía" "Al ordenar estos apuntes que tienden a la verdad y a la divagación, a la realidad y a la ficción, al hoy y al ayer, a lo mío y a lo de todos, comienzo a ir; mariposeando por mi propio pasado y el de los otros", dispara la autora en el capítulo inicial La autora de las novelas "La hora undécima", "Espejos y daguerrotipos", "Jaque a Paysandú", "Las batallas secretas de Belgrano" y "El general, el pintor y la dama", parte del momento en que escribe para reflexionar en el capítulo inicial sobre la vejez, la suya, la de su marido, la de Kingsley Amis... "Es un problema el deterioro del aspecto exterior; ver cómo el cuerpo se va desvencijando. Pero ¿y lo de adentro? ¿Cómo obrar eficazmente para que el cerebro -y también el corazón- no sufra descomedidamente los embates del tiempo?", duda "Un ejemplo patético -menciona- trae Martin Amis. Cuenta que su padre llenaba, en los últimos años de su vida, hojas y hojas tipeando íes y oes y gaviotas. Mi marido (...) a sus 86 años y después de una vida enloquecidamente activa (...) se pasa las horas leyendo diarios, revistas y, por sobre todo, libros. Pero los lee con una birome de color con la que va subrayando páginas y páginas ¿Para entender? ¿Para no olvidarse?", se pregunta Y menciona a Edith Wharton y su libro "Una mirada atrás" donde la escritora dice que "'para continuar bien después de cierta edad debe combatirse el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado', porque genera vejez el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía" También menciona que "Norah Lange, exquisita escritora y mujer del poeta Oliverio Girondo, con quien formaron la clásica pareja literaria de los años 30 y 40, le dijo en cierta ocasión a Macedonio Fernández, su viejo admirador: 'Vuelva usted cuando tenga 20 años menos" Para De Miguel, "algunas (personas) marchan como de espaldas a lo que sucede, a la propia edad, en primer lugar; por lo cual todo es fuga y es pérdida. En cambio, otras enfrentan el futuro en esperanzada decisión. Porque, ya se sabe, una cosa es mirar el mundo como si se estuviera yendo y otra recibirlo, como que está viniendo, ¿no les parece?", exclama dirigiéndose al lector El texto se desenvuelve con ese tono coloquial, que mezcla los recuerdos, las citas literarias, las frases de sus amigos, la historia de su familia, sus pensamientos sobre éste o cualquier tema, todo enhebrado en una aparente confusión que termina por conformar una unidad Para establecer un hilo, una complicidad con el lector, De Miguel alude, por ejemplo, a los trenes, para articular un capítulo y para ordenar sus recuerdos. Hasta sirve de armazón para incluir el pasaje de alguno de sus cuentos. Hay otros ejes temáticos, como las cacerolas, que la remiten a tiempos más cercanos: "Uno ya veía que la patria se iba poniendo muy enferma (...) cuando de pronto la gente, es decir, los argentinos, comidos por la deudas, impedidos de disponer de sus ahorros (...) con la vehemencia de las decisiones súbitas pero entrañables, se lanzaron a las calles al son de lo primero que encontraron en sus casas (cacerolas y algunos otros adminículos de cocina) para expresar su bronca".

Aunque ese recorte la lleva a principios de 1821, para traer al texto una anécdota de San Martín en Perú, en la que un indio marchaba semana a semana con "una olla revolucionaria", con cartas y datos para consolidar en distintos puntos el plan libertario del prócer argentino.

Al promediar el libro la historia de De Miguel se ha entreverado con las historias de los seres que amó y que la amaron, con historias literarias, pero también con las historias de un país que se hace y se deshace desde tiempos inmemoriales En el último capítulo, Ayahuasca, la escritora alude directamente a su enfermedad: "luego de una operación de cáncer, hace veinte años, y de la subsiguiente aplicación de rayos, mis intestinos son `mirame y no me toques`. Desde siempre proclive a los disturbios de tales intimidades fisiológicas, mi frase habitual durante años fue: el mundo no lo gobierna el corazón y la cabeza, sino el colon irritable", acota con humor.

Y habla de la muerte, de la fe y se pregunta "¿Qué es este puntito enigmático?", que arrojan sus exámenes médicos. "Nadie lo sabe", contesta. "Y que puede hacer esta servidora mientras espera el nuevo estudio que deberá hacerse dentro de seis meses? No hay modo de escaparse (...) ¿Que hacer, entonces, sino seguir viviendo? ¿Pero viviendo cómo? Como siempre (...). Cuando se hace presente la esperanza, ¿se puede tener miedo?", remata.

 

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