Martes 1 de julio de 2003

El curioso camino de dos símbolos ausentes

Uno sigue recluido en Cuba, sobreviviendo como puede con sus adicciones. Y el otro anda contando billetes por el mundo. Diego Maradona y Pelé son los dos máximos símbolos internacionales de Boca y Santos. Sin embargo, estarán completamente ausentes de la final de la Copa Libertadores de América que se define este miércoles en el Morumbí.

Diego, gordo y sin voz, se hizo ver por última vez cuando dos meses atrás se tomó un recreo capitalista en Italia y hasta se dejó caer en un lago en pleno campo de golf a cambio de una broma paga de la tevé. El mundo real, sin embargo, le cayó encima dos días después, cuando su práctica de golf fue interrumpida por el hijo italiano que jamás quiso reconocer y con el que terminó hablando por primera vez en su vida Habrá un Diego presente en el Morumbí. Tiene 18 años, mucho talento y lucirá la número 10. Pero juega en Santos, no es negro y, a su edad, su predecesor más famoso ya había sido campeón mundial con Brasil, en Suecia '58. Pelé, sin embargo, es poco querido en el Santos de hoy. Fue derrotado en las elecciones del club, sus dirigentes creen que es mufa y sueñan con ganar primero la Libertadores y luego la Intercontinental para que el mundo hable, por fin, del Santos a secas, no más del Santos de Pelé Más de una vez se han escrito análisis sobre Diego como el ídolo malo y Pelé como el ídolo bueno. Pero, a veces, la diferencia, simplemente, es que uno ha hecho público lo que el otro ha sabido mantener en privado. Pocos lo saben, pero Pelé, igual que Diego, también tiene dos hijos extramatrimoniales, uno de ellos reconocido recién a los 28 años y después de un fallo judicial Podría decirse también que Diego representa el modelo del ídolo en ruinas y Pelé el del ídolo exitoso. Uno no soportó la fama. El otro convivió placenteramente con ella. No se quiere aquí hacer una apología del ídolo en crisis y mucho menos nacionalismo barato. Pero tampoco parece justo deslumbrarse ante el modelo representado por Pelé. Porque de Diego se saben sus primeros despilfarros en los tiempos de Jorge Cysterpiller, el representante despedido tras unas cuentas en rojo y reemplazado por Guillermo Cóppola, manager eterno, en el bien y en el mal De Pelé, se sabe que hace dos décadas casi lo dejan en ruina los malos negocios de Pepe el Gordo, su amigo de la infancia. Poco se conoce en cambio de Helio Viana, su mano derecha de los últimos quince años, hasta la ruptura de un año atrás, cuando Pelé lo acusó de quedarse con su dinero. Esa disputa desnudó que Pelé montó su imperio económico en paraísos fiscales y cuentas paralelas de bancas offshore La faz oculta de Pelé fue descubierta hace dos años por la Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI) que alumbró un submundo de corrupción y negociados en el fútbol de Brasil. Se descubrieron cuentas bancarias del poderoso presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira. Pero las de Pelé permanecen en silencio. El tema está ahora en manos de la justicia a raíz de la demanda iniciada por Viana, su ex socio. La investigación descubrió que una de las firmas que Pelé posee en las Islas Vírgenes llegó a quedarse con 700.000 dólares para organizar un partido benéfico en Buenos Aires a nombre de UNICEF que jamás se disputó. El Pelé-futbolista, se dijo una vez, nos llenó los ojos. Al Pelé-empresario sólo le interesa llenarse los bolsillos.

 

Ezequiel Fernández Moores

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