Sábado 22 de marzo de 2003

 

Una "Juana de Arco" que se enfrenta al agua

 

La embarcación turística presta además un servicio al navegar el lago Puelo.

 
El viaje surcando las aguas turquesas del lago Puelo fue uno de los paseos más exitosos de la temporada estival en la comarca.
EL BOLSON (AEB)- Luce con orgullo el nombre de la heroína francesa que enfrentó la hoguera antes de lograr la santidad. La "Juana de Arco", embarcación que surca las aguas del lago Puelo, brinda un invalorable servicio para los pobladores del alejado paraje El Turbio y transporta diariamente a decenas de turistas hasta "Los Hitos", el límite internacional con Chile.
La lancha, tuvo que "navegar" por la meseta patagónica a bordo de un camión antes de transitar las aguas calmas del lago Puelo. Desde 1984 pasea su imagen en la Comarca Andina y es utilizada por muchos extranjeros (principalmente chilenos) que se maravillan con el paisaje y una navegación placentera.
La sensación se fortalece cuando el capitán, Javier Correa, su hijo Martín o los marineros Natalia, Oscar o Simón, comienzan a desgranar la historia de la embarcación y a explicar las alternativas de un paseo donde la naturaleza es reina absoluta.
Precisamente, Javier Correa muestra una acreditación de Guía Profesional del Parque Nacional que lleva el Nº 1. "Fui el primero" dice con sencillez.
Con un promedio de 80 pasajeros por día durante la temporada alta, la lancha zarpa desde el muelle de lago Puelo no menos de cinco veces por jornada para realizar paseos costeros cortos, uno más largo hasta el límite internacional y eventualmente, en época de estudios, para transportar alumnos, docentes y alimentos hasta la escuela rural del paraje El Turbio.
"No hay palabras para contar esto. Es simplemente increíble" dice una turista española, mientras una fotógrafa publicitaria –"hago fotografías de suplementos para diarios" cuenta– asiente junto a ella.
En poco menos de 50 minutos la embarcación llega hasta la zona de "Los Hitos". El pasaje desciende y comienza una verdadera clase de geografía, biología y ecología, en un lenguaje directo que todos entienden.
En ese sector se da una característica única del medio ambiente. Los bosques andino-patagónicos se transforman de manera abrupta en "selva valdiviana" con profusa vegetación autóctona.
"En este lugar llueven 2.500 mm por año y algunos kilómetros más hacia Chile, las precipitaciones alcanzan los 6.000 mm" cuenta el guía.
Una corta caminata permite llegar hasta el monolito que marca el límite argentino-chileno. Allí, sobre el río Puelo hay rápidos de "grado 2" aptos para los amantes del rafting. Más adelante, la complejidad es mayor. Una extraña construcción color naranja ("sirve para medir el nivel y el caudal del río" señalan) indica el lugar donde los chilenos quisieron marcar soberanía a través de estudios del agua, que abandonaron hace cuatro años.
El patrón motorista y el marinero que conducen la lancha cuentan la historia de la "Juana de Arco", hablan del cuidado del medio ambiente y responden cada curiosidad con simpatía. "El pasajero que se va contento, siempre vuelve" es el lema de este emprendimiento turístico familiar que ya lleva muchas temporadas brindando, además, un servicio.

De Holanda a la Patagonia

Los extremadamente técnicos siempre preguntan las medidas y los nudos que desarrolla la "Juana de Arco". Javier, Martín o los marineros cuentan rápidamente que "llevamos una velocidad de crucero de 7 nudos, aunque podemos desarrollar hasta 11 nudos (unos 20 km/h). Tenemos una máquina diesel y se transportan hasta 34 pasajeros".
Más interesante es la historia de esta embarcación, que fue construida en astilleros holandeses en el año 1931 y llegó al país a bordo de un buque de gran porte. Desde ese año y hasta 1959 navegó por las aguas del Delta del río de la Plata, donde demostró su docilidad.
Desde inicios de los 60 se instaló en el Lago Nahuel Huapi.
La siguiente residencia acuática fue el lago Puelo, pero para llegar hasta esas aguas tuvo que enfrentar la meseta patagónica a bordo de un camión. Pilcaniyeu, Las Bayas, El Maitén y Leleque, observaron asombrados el paso de la embarcación en busca de su destino. "Fue la única manera de traerla porque no se podía pasar por el Cañadón de la Mosca" cuenta Correa.

   
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