Lunes 10 de marzo de 2003

 

Los árboles de la multitrocha mueren de sed

 

La falta de agua conspira contra las plantas. Ocho años después, el arbolado está pendiente.

 
La falta de agua transforma en raquíticos y sin vida a árboles que ya deberían tener una frondosa sombra en la multitrocha.
NEUQUEN (AN)- Arboles que padecen una suerte de efecto bonsai, mangueras negras desenterradas y resecas, especies que no crecen, plantas con escasa cantidad de hojas y con más amarillos que verdes; y yuyos, muchos yuyos -también gramilla- donde debería haber césped.
A casi ocho años de la inauguración de su primer tramo, la multritrocha Neuquén-Plottier tiene una cuenta pendiente con el verde, una cuestión largamente advertida por los vecinos de la localidad vecina. Por eso y ante el avance de las motosierras y las máquinas viales, esta semana reclamaron que se detenga e incluso suspenda la obra que se propone extender en tres kilómetros la misma multitrocha.
Una simple recorrida por el tramo neuquino de la vía pone al desnudo la pésima relación entre el asfalto de la obra y la forestación, de raquítica presencia. Durante los primeros 400 metros que hay entre las rotondas aledañas a los puentes, se pueden contar apenas tres fresnos flaquísimos y enclenques. Como atenuante se puede advertir que desde los derivadores (que mantiene la empresa Caminos del Valle) hasta Tronador, la distancia entre el asfalto y el talud es mínima.
Sin embargo, hay suficiente espacio como para colocar arbustos y plantas de flores.
Luego del cruce mencionado hay una mayor cantidad de árboles, que reciben escasa o nula cantidad de agua. Se supone que esos sectores deberían estar incorporados a la red de riego por goteo que contrató la Dirección Provincial de Vialidad. La presencia de la red se puede comprobar unos metros más allá -frente a un hipermercado- o en la zona aledaña a la cancha del club Independiente, donde florecen extremos de una manguera de media pulgada, sin nada que parezca líquido.
Entre las diversas especies que intentan sobrevivir hay acacias de Constantinopla, ciruelos de jardín, alguna que otra catalpa y -más saludables- sauces, álamos comunes y plateados que, por lo visto, son capaces de resistir aún a la mayor de las hostilidades.
Hay sectores considerados clave donde -a la falta de árboles sobre la ruta- hay que sumar la ausencia de verde en las calles paralelas, una cuestión que podría atenuar el problema.
Uno de los casos más llamativos se da frente al que fue el primer hipermercado de Neuquén, donde apenas hay algunos árboles débiles y manchones de gramilla amarillenta. Para colmo, en las veredas del comercio-galpón que da a la avenida Olascoaga tampoco hay árboles.
El tema es muy antiguo y se repite en todo el centro de la ciudad, donde por ordenanza deberían haber árboles de los que son responsables los frentistas.
Siguiendo por la obra símbolo de 1995 (se hizo rápido antes de las elecciones), ayer a la tarde -con una temperatura estacionada en los 35 grados- un cronista de este diario pudo apreciar cómo desde una casa particular se estiraba una manguera para regar dos hermosos sauces llorones. El hecho podría tomarse como una prueba de que la gran carencia de las plantas de la multitrocha es el riego y no otra cosa. Así como esa vecina de la calle Juan Julián Lastra, que ayer dejó la canilla conectada, hay muchas otras personas que tomaron como propios retazos de talud o los canteros que debería cuidar Vialidad.
"Creo que la gran falla de esta obra es la falta de un estudio de impacto ambiental, que obviamente se tiene que hacer antes que se mueva la primera máquina y se serruche el primer árbol", afirmó un funcionario de la cartera ambiental de la municipalidad de Neuquén.
El mantenimiento de la obra, que hasta hace un tiempo estaba concesionado, le corresponde a la Dirección de Vialidad que, dicho sea de paso, tiene que lidiar permanentemente con actos de vandalismo. Los ataques no son sólo contra las plantas, también los sufren los carteles y la iluminación. El mismo especialista de la comuna neuquina explicó que la plantación en un sector donde hay semejante cantidad de material calcáreo es siempre complicada. Es que los pozos de los árboles ponen en riesgo la resistencia del terreno.
   
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