Sábado 22 de marzo de 2003

 

Arriaga y Rosso ni siquiera se miraron

 

Se murió casi antes de nacer la posibilidad de que el Frente Grande y el Movimiento de Acción Rionegrina convergieran electoralmente. Varias son las causas de este fallecimiento. Entre otras, la enemistad que mantiene el líder frentista Arriaga con Salto, timonero del MPN y una de las vigas de poder más importantes del MARA.

 
Rosso y Salto: espalda con espalda...
Tan abierta como cerrada.
Así estaba hasta la media tarde de ayer la posibilidad de que el Frente Grande y el Movimiento de Acción Rionegrina convergieran en una alianza electoral.
La alternativa tomó cuerpo en los días últimos. Lo hizo a partir de contactos establecidos por dirigentes de distinto rango de ambos partidos. Pero los máximos líderes de ambas fuerzas y candidatos a gobernador -el frentista Julio Arriaga y el "marista" Eduardo Rosso- se preservaron de sentarse cara a cara.
Sin embargo, pasadas las 19, Rosso negó enfáticamente toda posibilidad de dialogar con Arriaga en función del mencionado objetivo.
-Tengo mucho respeto por él, pero debo ser claro: con nosotros formando parte del grupo fundador del MARA y siendo un hombre decisivo en su estructura de poder, milita Julio Salto (presidente del Movimiento Popular Patagónico). Salto y Arriaga mantienen diferencias muy profundas en materia política... de tenor irreconciliable. En consecuencia, sería un acto de promiscuidad de mi parte sentarme a hablar con Arriaga -dijo Rosso a este medio.
Y acotó:
-Si el MARA nació para luchar en favor de un sistema político, su dirigencia debe tener gestos claros.
Y por la mañana, Arriaga también había hecho su aporte en materia de definiciones.
"Yo no tengo ningún inconveniente en dialogar con Rosso... es un político que la provincia no puede perder" -dijo ayer Arriaga, candidato a gobernador.
"Con Julio Salto no quiero saber nada de nada. Cuando en política se pasa la línea de lo personal y eso ha hecho Salto, no tengo ningún interés de hablar con gente que usa esos procedimientos. Además, Salto está, al menos no lo desmintió, buscando una alianza con el radicalismo para buscar la comuna de Cipolletti, un radicalismo al que él siempre combatió. Pero el Frente Grande es adversario del radicalismo, lo vamos a derrotar tanto en la intendencia como en la provincia. Pero el hecho de que yo no quiera saber nada con Salto no es obstáculo para que podamos explorar coincidencias con Rosso e incluso hacer converger intereses".
Salto y Arriaga se unen sólo en el mutuo desprecio que se profesan. El primero llevó al segundo al MPP y de ahí en más lo ayudó a llegar la intendencia de Cipolletti.
Luego, colisionaron al bifurcarse sus expectativas políticas y operar en función de diferentes posibilidades de acumulación y reproducción de poder.
Y ayer Arriaga brindó otro dato no menos elocuente de la ortodoxia que rige su sistema de decisión.
-En función de un eventual acuerdo con Rosso, ¿usted está dispuesto a modificar la fórmula para gobernador y vice que lidera? -le preguntaron.
-No, la fórmula no entra en juego, es inamovible. Hay una franja inmensa de temas que podemos concertar, pero la fórmula no se toca -comentó.
Así, en pocas horas, se desvaneció lo que nació precariamente. Pero que apuntó a proyectarse como una alternativa destinada a romper el bipartidismo alrededor del cual gira la política rionegrina a lo largo de toda la transición.
Posibilidad que ya es historia.
   
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