Miércoles 12 de marzo de 2003
 

"Pechi" Quiroga, un "sobreviviente"

 

Por Fernando A. Miodosky (*)

  Pechi" Quiroga surgió como intendente en 1999 sobre la base de un movimiento electoral que encabezó la Alianza en todo el país y que logró constituirse en una fuerza política arrasadora edificada en un voto principista que privilegiaba el valor "honestidad" por sobre otros y que pretendía terminar con la corrupción en la Argentina. Muy lejos de esto, a partir de varios acontecimientos como las denuncias de corrupción en el Senado ("a los senadores los arreglo con la Banelco" decía el ex ministro Flamarique) que conllevaron la renuncia del entonces vicepresidente "Chacho" Alvarez, la Alianza cayó en el abismo y el electorado frustró sus expectativas y comenzó a conformar un fenómeno electoral novedoso llamado "voto bronca" que mostró su fuerza en las elecciones legislativas del 2001. La imagen de la mayoría de los dirigentes políticos cayó significativamente y comenzaron a ramificarse los escraches y otras manifestaciones de protesta que pusieron en la mira el enorme descrédito de la dirigencia política, sin que esto significara la desvalorización de la democracia como sistema institucional, dando por tierra con la emergencia de algunas posiciones pro-militares. A la crisis institucional le siguió una fuerte profundización de la crisis económica, que asumió su epicentro en el corralito (limitación de la libre disponibilidad de los depósitos) implantado por Cavallo, la renuncia de De la Rúa, el corralón (cuasi-incautación de depósitos) y la devaluación repentina de la moneda despidiendo la convertibilidad. A partir de la profunda crisis económica, el electorado da un nuevo giro y pasa rápidamente del "voto bronca" a uno fundamentalmente pragmático, individualista, desideologizado, cortoplacista que pretende salvarse, "al menos solo", de las adversidades que por las que atraviesa el país. Este voto pragmático, a diferencia del voto principista del "99, da mayor relieve al "hacer" que al "cómo hacer". Pondera principalmente los resultados y la honestidad pasa a ser un valor secundario. Este voto castiga más la "honestidad inoperante" que al "hacer deshonesto".
Todo este proceso significó la caída vertiginosa de la mayoría de los dirigentes que formaron parte de la Alianza. Escasos son aquellos que lograron sobreponerse y, fundamentalmente, reconvertirse pasando a ser una opción ganadora en el 2003 sobre un electorado que busca principalmente resultados.
Claramente "Pechi" Quiroga es una de estas excepciones que conviene analizar intentando descifrar las particularidades de la base electoral que le permitió imponerse el 2 de marzo en la ciudad de Neuquén.
Es imposible pensar que las motivaciones del voto son equivalentes en la totalidad de los electores. Sin embargo, es factible observar algunas vertientes que pueden haber sido preponderantes.
1) Los que optaron por replicar lo sucedido en el "99 dando la intendencia a una opción alternativa al MPN como una forma de desconcentrar poder.
2) Los que fueron capturados por las habituales garras del "aparato" del gobierno, en este caso municipal (en general de segmentos de nivel socioeconómico bajo).
3) Los que se dejan tentar por el carisma "propio" del candidato.
4) Los electores agrupados en el "voto castigo" que expresaron su disgusto por la gestión de Jorge Sobisch. Sobre este último eje se edifica la alianza de "Pechi" Quiroga con otros partidos (entre ellos el PJ) que buscan ligarse al único dirigente que actualmente concentra un liderazgo equivalente al del gobernador provincial. También aquí se concentran aquellos que se vieron sacudidos, principalmente, por la denuncia de soborno en el caso de las ternas, entre otras denuncias relacionadas con el gobierno.
5) Los que vieron a Brollo como un candidato "puesto a dedo", lo que habitualmente se observa como una concentración de poder desmedida (caso Gallia en Plottier), en este caso por parte de Jorge Sobisch.
6) Los que a partir de una percepción de ciertos signos de revitalización de la economía dejaron de visualizar los contrastes de un Neuquén que se promocionaba como isla frente a las adversidades nacionales. Muy probablemente el resultado podría haber sido otro si la crisis económica hubiera continuado con su profundización.
7) Los que vieron en la recuperación del 20% más un ajuste salarial frente a la caída del ingreso real que la recuperación de un derecho perdido. En este sentido, Sobisch descargó uno de sus principales cartuchos, que no logró cimentar electoralmente sus objetivos de ganar la ciudad.
8) Igualmente, más allá de las vertientes anteriores que confluyeron en dar el predominio electoral a Quiroga, la corriente principal, dentro de un marco de primacía del voto pragmático, es aquella que votó los "resultados" de una gestión que puso fuerte acento en la obra pública. Y, más precisamente, en la obra pública "vistosa", que es tangible, como el plan de asfalto.
En este sentido, podemos decir que "Pechi" Quiroga inicia su gestión montado sobre una ola electoralmente principista pero que, a partir de su aggiornamiento y reconversión y por las características de su gestión basada plenamente en resultados, se constituye en uno de los pocos dirigentes que mantienen su capital político casi intacto, pasando a ser parte de un grupo selecto de sobrevivientes de la aventura política de la Alianza.

(*) Sociólogo. Director de ECO Consultores. Miembro de Alacop (Asoc. Latinoamericana de Consultores Políticos).
ecoconsultores@infovia.com.ar
     
     
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