Lunes 10 de febrero de 2003

 

Otra vez el curanto fue un éxito en Colonia Suiza

 

La tradicional comida chilota fue disfrutada por más de 3.000 residentes barilochenses y turistas, en un espléndido día

 
La gente de Víctor Goye sedujo una vez más a propios y visitantes con la típica comida chilena en la Colonia Suiza de Bariloche.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Cerca de 3.000 personas se reunieron ayer en Colonia Suiza y participaron con entusiasmo en los eventos de la XII Fiesta Municipal del Curanto. La tradicional comida chilota fue la estrella de la tarde y fue preparada con más de mil kilogramos de carne y verduras. También se pudo degustar asado con cuero, cordero al asador, empanadas caseras, carne a la parrilla, chorizos al disco y abundantes tartas.
Ayer la feria contó con una gran cantidad de visitantes chilenos y también otros extranjeros. El clima se sumó a la fiesta: sol, temperatura agradable y poco viento permitieron que los presentes disfrutan de un una jornada en la naturaleza.
Los actos oficiales se iniciaron en la escuela 129, donde se inauguró una campana donada por una vecina y una red de agua potable que llega hasta el barrio. Integrantes de la junta vecinal explicaron que con las redes de gas y agua instaladas trabajarán para que se pueda concretar el asfalto desde el Circuito Chico. Esta obra ya está diseñada, programada y fue presupuestada, pero por diversos contratiempos, no pudo llevarse a cabo.
Este año Colonia Suiza ofreció siete lugares donde se pudo comer curanto. Víctor Goye y su gente destaparon el "oficial" a las 13.20 ante el aplauso de los presentes. Retirada la tierra, las bolsas de arpillera y las hojas de nalca aparecieron los zapallos rellenos con arvejas y queso derretido, las manzanas, papas, batatas, y zanahorias. Entre los 400 kilos de carne había cordero, cerdo, chorizos, salchichas criollas y carne vacuna. Cada comensal recibía una bandeja con una porción de cada uno de los 10 ingredientes.
El curanto se cocina una hora y media en un hoyo poco profundo. Previamente se calentaron las piedras del pozo con abundante fuego. "La más importante es elegir bien las piedras", explicaron los organizadores. Deben ser canto rodado lavado, "piedra bocha", que aguante el calor y no se desintegre. Se cubren con hojas de nalca o maqui, bolsas de arpillera y tierra. Posteriormente la comida humeante se descubre en una singular ceremonia y está lista para comer.
La aldea suiza se creo a fines del siglo XIX, cuando se radicaron en ella los hermanos Félix, Camilo y María Goye. Oriundos del canton de Valais, en la suiza francesa, atravesaron la cordillera, después de pasar por Chile. A partir de 1902, con la promulgación de la "Ley Hogar", que favorecía la radicación de los inmigrantes, otras familias suizas se radicaron al pie del cerro López: los Cretton, Los Mermoud y los Neu.
Trabajadores incansables del agro, molían los granos a mano y en embarcaciones construidas por ellos mismos, transportaban mercaderías hacia y desde el sur de Chile, por los lagos andinos. También cultivaron cerezas, ciruelas, duraznos, manzanas y peras. Con ellos elaboraron dulces y conservas caseras las cuales adquirieron renombre en la región. Con madera de la zona construyeron sus casas, la primera escuela y la capilla.
En la actualidad los descendientes de aquellos pioneros conservan las tradiciones familiares, orientadas hacia las actividades agrícolas que son complementadas con el turismo, armándose así un gran evento cultural.
   
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