Lunes 24 de diciembre de 2001

 

Caso AMIA: Juzgan a brasileño que anticipó atentado

 

Había anticipado telefónicamente que se iba a producir un atentado terrorista en Buenos Aires. Asegura que conoció a integrantes del ataque. Ahora, lo juzgarán por falso testimonio.

  BUENOS AIRES (Télam).- Un brasileño que advirtió tres veces que Buenos Aires iba a sufrir un atentado terrorista antes de la voladura de la AMIA, llegará a juicio oral acusado de "falso testimonio agravado" porque después de ese ataque dijo que sus premoniciones fueron un invento.
Wilson Dos Santos está en un calabozo de la Policía Federal desde hace un año, cuando Interpol lo detuvo en Suiza por una orden de captura internacional del juez federal argentino Claudio Bonadío, quien ahora lo envió a juicio oral, informaron fuentes judiciales.
Esta decisión fue cuestionada por las querellas AMIA y DAIA porque, a criterio de los abogados, faltaron recolectar pruebas para demostrar cuándo mintió Dos Santos, si al anticipar el atentado o después, al decir que fabuló todo. "Recurrimos a Casación porque no estamos de acuerdo con que esto llegue así a juicio; en la causa central del atentado hay evidencias que muestran que Wilson dijo la verdad cuando anticipó el ataque y dio detalles", explicó la abogada Marta Nercellas.
El hombre que anticipó que se cometería un ataque terrorista contra una sede judía "en refacción" en Capital Federal -la única por esos tiempos era AMIA- está acusado de un delito que preve penas de hasta diez años de cárcel.
Todos quieren ver si en el juicio, presionado por la magnitud de una posible condena, revela por fin si dijo la verdad cuando dio datos sobre los autores y anticipó el atentado en los consulados argentino e israelí en la ciudad italiana de Milán y meses antes, en San Pablo.
Diez días antes de la destrucción de la mutual judía de Pasteur 633 que dejó 85 muertos en Capital Federal, el misterioso brasileño cuarentón se comunicó con el consulado argentino en Milán y advirtió a la cónsul Norma Fassano que "iba a explotar una bomba en una sede de la comunidad judía en refacción en Buenos Aires".
La diplomática no dio crédito a los dichos del hombre y poco después un "cochebomba" se incrustó en AMIA, para julio de 1994 el único edificio de una entidad judía en obra en Capital Federal.
Este y otros datos hicieron pensar siempre a los investigadores del atentado que Wilson estuvo al tanto de los preparativos ya sea por haber formado parte del grupo, como amante de una de sus integrantes -según él sostuvo- o bien porque trabajaba en la inteligencia brasileña.
A siete años, tanto el juez Juan José Galeano como los fiscales y policías del caso dan por seguro que el financiamiento de los terroristas pasó en gran parte por la brasileña San Pablo, de donde es oriundo Dos Santos.
Además, el hombre al que le faltan cuatro dedos de una mano viajaba por el mundo con varias identidades, tenía fluidos contactos en la Triple Frontera -donde se sostiene operan células fundamentalistas islámicas- y conocía a funcionarios de la Aduana argentina en Puerto Iguazú.
A las 9.53 del 18 de julio de 1994 ocurrió el atentado y Wilson llamó a las pocas horas desde Italia a la Policía Federal, para dar a un comisario nombres de supuestos responsables, direcciones y mencionó a la iraní Nasrim Mokhatari, a quien culpó por este ataque y por el cometido dos años antes contra la Embajada de Israel en Buenos Aires.
Varios meses más tarde llegó al despacho del juez federal Juan José Galeano y ratificó sus dichos. Dos días después, volvió a los Tribunales asustado, dijo que había inventado todo.

Se fugó y lo extraditó Suiza

Cuando el juez Claudio Bonadío le otorgó la excarcelación, Dos Santos estaba detenido por falso testimonio, el brasileño se fugó del país.
Se inició la búsqueda, hasta que se lo localizó en Brasil. Galeano viajó para tomarle declaración y Dos Santos insistió en que todo fue un invento. "¡Bingo!", ironizó cuando se le mencionaron las similitudes entre sus dichos y lo que ocurrió diez días después.
Ya con pedido de captura internacional, Suiza lo extraditó en noviembre del año pasado cuando intentó subirse a un avión. Desde entonces permanece en silencio inmutable en una celda de la Policía Federal.
Dos Santos contó una historia en la que una relación pasional lo vinculó a la iraní Nasrin Mokthari, a través de la cual se enteró de los preparativos terroristas y conoció a integrantes de la "célula dormida" que vivían en Capital Federal.
Incluso nombró un taxista iraní que solía transportar a Nasrim por la ciudad y que hace poco, se reveló, vivió en una casa en Vicente López.

   
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