Sábado 1 de diciembre de 2001

 

Detuvieron a las menores que balearon al estudiante

 

Tres hermanas de entre 14 y 17 años fueron detenidas sospechadas de balear a un joven de cuarto año en la puerta de un colegio barilochense. Las más chicas recuperaron rápidamente la libertad, pero la mayor quedó alojada en un instituto de menores. La agresión se produjo el jueves cuando el joven baleado intentó defender de una golpiza a otra estudiante.

  SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Luego de una intensa investigación y allanamientos que se prolongaron hasta las 4 de ayer, la Policía detuvo a las tres menores que asaltaron a una chica cuando salía del colegio y después balearon al estudiante que trató de defender a la víctima.
La gravedad del episodio motivó que el juez Gregor Joos trabajara sin descanso junto a los policías de la comisaría 28, para establecer primero la identidad de las atacantes y luego detenerlas en los allanamientos que condujo con el secretario Guillermo Baquero Lazcano.
Durante los allanamientos no pudieron hallar el arma utilizada para la agresión, pero sí las ropas y otros elementos que comprometen a las sospechosas.
El estudiante lesionado fue intervenido por los cirujanos del hospital y todavía se encuentra en estado crítico, porque la bala que recibió en el bajo vientre le produjo 18 perforaciones de intestino y también le afectó la vena illíaca.
El episodio ocurrió a las 17.45 del jueves en una de las puertas del CEM 33, ubicada en Dos de Agosto y Elordi, cuando comenzaron a salir los primeros alumnos.
Allí se presentaron tres chicas menores, acompañadas por una criatura del mismo sexo, que pedían monedas a los alumnos con fingida humildad hasta que rodearon a una estudiante de segundo año e intentaron revisarla cuando les dijo que no tenía dinero.
La resistencia de la alumna fue respondida con golpes en el rostro y en la cabeza, en momentos en que también salía del colegio Wálter Barriga, un alumno de cuarto año que intervino para interrumpir la golpiza.

"Pegale un tiro"

"Sacá el chumbo y pegale un tiro", ordenó una de las menores, y otra, en forma inmediata le descerrajó el único y certero disparo que se alojó en su abdomen.
Tras la agresión, el alumno quedó tendido en la calle Dos de Agosto, ante la desesperación de sus compañeros y las docentes, que no podían pedir auxilio policial o una ambulancia porque el colegio tiene el teléfono cortado por falta de pago.
"Estamos sin teléfono y sin cobertura médica para los alumnos, y ya estaba por trasladarlo en mi auto cuando pasó un automovilista y lo llevó al hospital", expuso la directora del CEM 33, Patricia Espósito, quien lamentó que por sus consecuencias la conducta solidaria de Barriga pudiera profundizar una actitud contraria, "la del no te metas".
La docente comentó que había llegado al hospital cuando estaban acostando al herido en una camilla, quien se encontraba "muy pálido".
Poco después, a las 18.30, llegaron al hospital los padres de la víctima y los cirujanos comenzaron a intervenir.

Calibre 32

Muy pronto extrajeron el proyectil, calibre 32, y establecieron las múltiples perforaciones que había ocasionado en la cavidad estomacal de Wálter Barriga, quien ayer por la tarde continuaba muy delicado, recibiendo transfusiones de sangre 0 RH negativo, pese a las dificultades para obtenerla.
Con los testimonios obtenidos, el juez y la policía identificó a las atacantes, que serían tres hermanas de 14, 16 y 17 años que se domicilian a aproximadamente 100 metros del lugar de la agresión.
Las dos primeras quedaron a disposición del magistrado pero fueron puestas en libertad en forma inmediata, pero la mayor, por la gravedad del hecho cometido, quedó detenida en una institución para menores en conflicto con la ley penal y podría ser declarada responsable de homicidio en grado de tentativa.

Un episodio con antecedentes

No son extrañas en Bariloche las bandas y patotas femeninas, ni los ataques y robos que cometen contra mujeres, y en algunos casos contra hombres, utilizando armas de fuego, blancas o elementos contundentes. Sin embargo, este ataque armado a las puertas de un colegio sólo registra un antecedente.
El 24 de abril de 1996, dos menores que ya tenían antecedentes delictivos, interceptaron a Alex Gánem cuando salía del CBU 15, ubicado en Albarracín y Villegas, y tras un breve intercambio de palabras uno de ellos enfrentó al estudiante y le efectuó dos balazos que le impactaron en el abdomen y en la zona axilar.
Pese a estar herido, Gánem corrió 200 metros para ocultarse en el Colegio San Esteban, donde los alumnos estaban formados y esperando la orden para retirarse.
Durante el trayecto, el arma de los agresores cambió de mano y el que antes había actuado de apoyo, recargó el revólver y disparó aunque no dio en el blanco.
Los imputados declararon que ese día habían tomado "cinco pastillas de Artane con mate entre los dos" y que habían disparado al aire, pero los jueces los declararon responsables en setiembre de 1996.

   
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