Viernes 28 de diciembre de 2001
 

Tabárez se convirtió en el nuevo técnico de Boca

 

El uruguayo tendrá la enorme responsabilidad de ocupar el lugar que dejó libre el exitoso Bianchi en los "xeneizes".

  BUENOS AIRES (DyN) - Oscar W. Tabárez arregló ayer las condiciones de su contrato y se convirtió en el nuevo técnico de Boca Juniors, asumiendo la responsabilidad de reemplazar al exitoso Carlos Bianchi.
El uruguayo llegó ayer al mediodía a Buenos Aires desde Montevideo, acompañado por el profesor José Herrera, quien será el preparador físico, y se dirigió el estadio de Boca, donde mantuvo una reunión primeramente con el vicepresidente Pedro Pompilio y después con el presidente Mauricio Macri, hasta llegar a un absoluto acuerdo.
Luego, el sucesor de Bianchi dialogó con el director de las divisiones inferiores, Jorge Griffa.
Es éste el segundo paso de Tabárez por Boca, ya que anteriormente lo condujo en el período 1991-1993 y obtuvo el torneo Apertura de 1992.
Su alejamiento se produjo en 1993 por propia decisión, como secuela de un conflicto interno en el plantel que desgastó su autoridad.
Confirmada la desvinculación de Bianchi, se mencionaron en las últimas semanas varios nombres como probables sustitutos y rápidamente quedó descartado el primer elegido de los dirigentes, el chileno Manuel Pellegrini, quien decidió permanecer en San Lorenzo de Almagro.
Luego quedaron en el camino las candidaturas de los uruguayos Hugo De León y Jorge Fossati, los chilenos Juvenal Olmos y Jorge Garcés, el yugoslavo Velibor Milutinovic y también el argentino Osvaldo Sosa, uno de los preferidos por la dirigencia, y de la dupla Alberto Márcico-Blas A. Giunta, únicos ex jugadores del club que estuvieron en carrera.
Tabárez, a quien los sondeos de opinión entre los hinchas daban como favorito, fue finalmente convocado por los dirigentes y llegó a un acuerdo.
El uruguayo, de 54 años, en su larga carrera condujo al Peñarol campeón de la Copa Libertadores de América en 1987, al seleccionado de su país en el Mundial de 1990, a Cagliari y Milan de Italia, a Oviedo de España y a Vélez Sársfield, por el que pasó brevemente a comienzos de este año.
En sus primeras declaraciones como nuevo técnico de Boca, Tabárez expresó ayer que " tengo muy asumido que el certamen es la meta con la que uno tiene que trabajar".
"No voy a hablar de transición. Es obvio que cada vez que se está dando un ciclo exitoso y viene una mínima interrupción, se necesita tiempo para volver a conseguir los éxitos", aseguró.
"Yo voy a trabajar para tratar que el equipo gane partidos y tengo asumido que ese desafío es especial. Voy a tener el ánimo de ganarlo, no me va a conformar el haberlo ganado antes, lo más importante es lo que viene", apuntó
Finalizada la conferencia, Tabárez realizó la simbólica firma de su contrato.

"El Maestro" siempre estuvo volviendo

BUENOS AIRES (DyN) - Desde que se alejara en 1993, sacudido por aquella famosa refriega intestina de "halcones" y "palomas", Oscar Washington Tabárez, "El Maestro", siempre estuvo llegando a Boca, como el Gordo Aníbal Troilo a su barrio según ese sublime "Nocturno..." suyo.
Cuando el club buscó técnico, el uruguayo supo estar en la lista de candidatos, aunque diversas razones habían truncado hasta ahora la posibilidad.
El propio Tabárez, poco tiempo después de haberse marchado, vaticinó que "algún día voy a volver a Boca". Ayer fue el día.
Como otros ciertos sucesos últimos, fue la gente, que tiene mejor memoria de lo que a veces se supone, la que impuso el regreso, ungiéndolo inequívocamente su favorito hasta vencer las reticencias de Mauricio Macri y compañía, a quienes su nombre les provocaba algún escozor por verlo ligado a la anterior conducción institucional.
De la experiencia y los laureles de Tabárez no hace falta hablar, aunque cuando se aborda el tema suele no destacarse lo suficiente su gestión en el Peñarol de 1987, aquel que ganó la Libertadores después de haber dejado atrás una llave mortal con Ríver e Independiente antes de vencer al América de Cali en la final.
Su paso por Boca, en el período 1991/93, fue de pleno éxito, porque además del título en el Apertura "92 y del que estadísticamente no se reconoce en el Clausura "91, importan los porcentajes que indican que sus equipos fueron muy difíciles de vencer, alcanzando registros al altísima eficacia particularmente en la "Bombonera".
Contra lo que muchos pueden recordar mal, el mejor Boca de Tabárez fue el de 1991, aquel cuya formación conformaban Navarro Montoya, Soñora, Simón, Marchesini, Moya, Pico, Giunta, Tapia, Latorre, Graciani y Batistuta, que finalizó invicto el Clausura y después, privado de dos hombres clave como Latorre y Batistuta, perdió ante Newell"s la final de la temporada.
Al año siguiente, esta vez sin margen para cuestionamientos, se ganó el Apertura "92, con una base compuesta por Navarro Montoya, Simón o Medero, Giuntini, McAllister, Villarreal, Giunta, Tapia, Márcico, Martínez y Cabañas.
Entre los aciertos de "El Maestro" puede empezarse por el haber variado la posición de Gabriel Batistuta, sacándolo de los laterales y mandándolo al área, un toque que el propio goleador reconoce hasta hoy como definitorio en su brillante campaña.
Otro fue el haber insistido para que le trajeran al "Manteca Sergio Martínez.
Con Tabárez comenzó la casi increíble paternidad que Boca impuso sobre Ríver a lo largo de los últimos once años con muy escasas interrupciones.
Se alejó, en 1993, salpicado por una interna feroz entre los jugadores, convenientemente alimentada desde afuera, pero su partida también tuvo un sesgo de dignidad: cuando consideró que el plantel se le había ido de las manos no dudó ni esperó, se fue.
Desde entonces cumplió campañas aceptables con el Cagliari y el Oviedo, pero fracasó cuando tuvo una máquina de punta, el Milan, como marca la regla de los últimos tiempos para técnicos sudamericanos en Europa (la excepción, por el momento, es Héctor Cúper).
Su paso por Vélez Sársfield, este mismo año, nació mal y terminó, prontamente, de la misma manera, pero el recuerdo que dejó en Boca no se manchó.
Se le presenta al uruguayo, a los 54 años, un desafío, ya que ninguno de los seis directores técnicos campeones con Boca que retornaron a la institución tiempo después volvió a serlo.
Mario Fortunato, tricampeón en 1931, 34 y 35, no tuvo la misma suerte en sus gestiones de 1946/47, 1953 y 1956/57; José Damico, campeón en 1962, no repitió en 1968; Adolfo Pedernera, jefe del cuerpo técnico campeón de 1964 (aunque a la cancha entraba Aristóbulo Deambrossi), no logró lo mismo cuando tomó la primera en 1966/67; Alfredo Di Stefano, campeón en 1969, tampoco tuvo fortuna en 1985; Juan Carlos Lorenzo, cinco veces campeón entre 1976 y 1978, fracasó en su regreso de 1987; y Silvio Marzolini, campeón en 1981, tampoco llegó al título en 1995.
Tabárez, ahora, irá por el cambio de esa historia.

Foto: El uruguayo Oscar Washington Tabárez se convirtió en el nuevo técnico de Boca Juniors y también firmó su contrato.

   
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