Martes 6 de noviembre de 2001
 

Adanil en medio del dilema por los médicos cubanos

 

Los profesionales locales aseguran que no se justifica la necesidad de su contratación.

  ROCA (AR).- El gobierno de Río Negro gasta cerca de 180.000 pesos por año en los médicos cubanos que atienden en tres ciudades de la provincia y pagó 36.000 pesos más sólo a la persona que realizó las gestiones para traerlos.
Así de sorprendentes son las cifras que reavivaron en los últimos días el debate, que no es nuevo en la provincia, sobre si fue acertada o no la decisión del gobierno provincial de traerlos a la región ya hace largos meses.
Esa es la pregunta que hoy todos intentan responder en Adanil (Asociación de ayuda al niño lisiado) de Roca , en medio de un mar de acusaciones cruzadas entre profesionales locales que advierten "injusticia salarial" y cubanos que denuncian "xenofobia". Como si fuera poco, la renuncia del director Raúl Villafañe dejó al descubierto todos los conflictos por los que atraviesa la institución roquense.
Es que los 30 pacientes que hace poco confiaban la rehabilitación en manos de los profesionales cubanos se redujeron a mucho menos de la mitad en pocos meses, la discusión sobre la verdadera importancia de su trabajo se hizo más pública que nunca y en un clima de tensión, que ellos mismos entienden "casi xenofóbico", volvieron a profundizarse las diferencias que desde el primer día los enfrentan con los profesionales locales.
Para los médicos locales no existen dudas. "No hay nada que diferencie el trabajo que ellos hacen al que nosotros podemos hacer. No entendemos por qué el gobierno provincial hizo semejante inversión sin antes darnos la oportunidad a nosotros y menos aún si nadie supervisa lo que hacen, cómo lo hacen y si realmente cumplen con las expectativas de la gente", se preguntan a coro la mayoría de los 17 empleados que hoy trabajan en Adanil.
"Nadie controla lo que pasa y por eso algunos pacientes son atendidos por un físico nuclear que trabajó toda su vida sólo en centrales nucleares. Al no tener la experiencia suficiente en el trato con personas, muchas veces se puso en riesgo la vida de los propios enfermos con contraindicaciones que afortunadamente fueron paradas a tiempo" reveló María López Bravo, fonoaudióloga de Adanil.
El físico nuclear en cuestión es Evelio Bello, que reside en Roca desde hace dos años y que junto al fisiatra José Andrade y la tecnóloga Mercedes Pérez -llegados en febrero de este año- cambiaron los consultorios de los hospitales públicos de la isla por los de Adanil, en el marco de un convenio de intercambio que firmó el Estado de Cuba y el gobierno rionegrino.
Desde que fueron convocados por Gabriel "Galo" Martínez, el funcionario que hace las veces de "nexo" entre Cuba y Río Negro, ellos cumplen en Roca el papel de asesores del plantel de médicos locales, teniendo con los pacientes sólo un contacto que se limita al diagnóstico de la enfermedad y la indicación del tratamiento adecuado para su recuperación, sin participar personalmente en ninguna de las posteriores etapas de rehabilitación.
"Ellos reciben a la gente e indican un tratamiento que lo terminamos haciendo nosotros, es decir que la gente en realidad sigue siendo atendida por los profesionales argentinos y la rehabilitación sigue estando en nuestras manos y bajo nuestra absoluta responsabilidad", indicó la terapista ocupacional María Beatriz Bellando, que por atender cerca de 15 pacientes diarios y con 25 años de antigüedad cobra algo más de 450 pesos mensuales, muy lejos de los 2.000, más gastos de vivienda, servicios y alimentos que perciben cada uno de los profesionales extranjeros.
"Son médicos fisiatras que no nos sirven porque no conocen la técnica neurológica. Son especialistas en aparatología, pero eso también lo sabe hacer cualquier profesional argentino. La receta la hace cualquiera", consideró Juan Píccoli, presidente del Colegio kinésico regional. "El aspecto en el que precisan capacitarse los médicos de nuestro país es en la técnica neurológica y en eso los cubanos no nos pueden ayudar, muy a pesar de ellos y del gobierno", agregó.
Como en tantas otras profesiones, el método que se aplica en la atención de los pacientes sigue siendo el motivo más fuerte de la división de aguas en Adanil.
"El método es el mismo en cualquier parte del mundo, lo que diferencia a los cubanos es que le dedican a la rehabilitación de un mismo paciente hasta 8 horas diarias durante todos los días, algo que en nuestro país -por el escaso presupuesto para contratar personal y por la terrible demanda que existe- es imposible de imaginar. Es decir que son especialistas en el método cubano, pero cobran casi cuatro veces más que uno de nosotros y encima por aplicar el método argentino", indicó Bravo, una de los profesionales que por 20 horas semanales de trabajo percibe 200 pesos mensuales y no encuentra justificativos en la decisión del gobierno provincial de contratar a estos profesionales.
"Cualquier profesional argentino está capacitado para llevar adelante el trabajo que ellos hacen", indicó.
El dilema está instalado.

"Es casi xenofóbico"

ROCA (AR).- "El rechazo que estamos recibiendo desde hace semanas es casi xenofóbico", confesó José Andrade, uno de los médicos cubanos que se desempeñan en Adanil de Roca y que por estos días volvieron a convertirse en el centro de una polémica que no es nueva en la provincia.
"Esto ya es desagradable", aseguró el especialista en medicina física y rehabilitación que acusó a los médicos locales de "estar guiados por un espíritu comercial de la medicina".
"En lugar de preocuparse por la calidad de la atención que reciben los pacientes, nos enfrentan por los sueldos que recibimos y por la cantidad de pacientes que atendemos, con un claro criterio de administradores y confundiendo el sistema de salud con una fábrica de hacer tuercas. Tendrían que entender de una vez por todas que lo que no debería importar es atender a muchos pacientes, sino asegurarle a cada uno de ellos la mejor atención", reprochó.
En su consultorio y despojado de los "celos profesionales" de sus colegas locales, aseguró que "es justo que ellos cobren menos que nosotros ya que no tienen la misma capacitación ni el mismo reconocimiento mundial y en algunos casos se trata de kinesiólogos recién graduados". Andrade también respondió a quienes los acusan de no haber cumplido con la capacitación convenida con el gobierno. "Se equivocan al decir eso porque no valoran la educación que se imparte en el trabajo", indicó.

¿Quién debe controlar?

Gabriel "Galo" Martínez es el funcionario nexo entre Cuba y Río Negro y el responsable de que los médicos cubanos cumplan sin ningún tipo de irregularidades el convenio firmado con la provincia. Martínez no sólo responde por el trabajo de los tres profesionales que atienden en Roca, sino también por el de los otros cuatro médicos caribeños que se desempeñan en "Creed" de Viedma y Arrayán de Bariloche y que juntos cuestan al Estado provincial cerca de 170.000 pesos anuales.
Como apoderado del Partido Comunista en la región y, según el mismo cuenta, fue el encargado de llevarle la propuesta al gobernador Pablo Verani a mediados de 1998. Una propuesta que le sirvió a Martinez para convertirse en el coordinador del trabajo de los cubanos en la provincia a cambio de un sueldo, que entre febrero del año pasado y agosto de 2001, le reportó cerca de 36.000 pesos.
Pese a eso, descarga la responsabilidad de controlar el trabajo de los profesionales cubanos en la figura del "director de Adanil que cobra más de 1.500 pesos por trabajar sólo una hora por semana y que no está al tanto de nada de lo que pasa en el centro", comentó.
En sus dichos se refiere a Raúl Villafañe, quien hasta hace unos días ocupaba ese cargo en la institución y que renunció sin el mejor de los pronósticos sobre el futuro de la iniciativa provincial. "No sé hasta cuándo el Estado va a poder seguir sosteniendo una situación como esta. Desde hace meses quedó demostrado que la llegada de los cubanos sólo sirvió para tener fisiatras en Adanil, que era un servicio con el que la institución no contaba. Por lo demás, el trabajo que el gobierno dijo que ellos harían lo terminó haciendo el plantel de médicos locales", señaló Villafañe.

Foto: José Andrade es uno de los especialistas cubanos. Defendió lo que ganan y la capacitación que tienen en la materia.

   
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