Sábado 17 de noviembre de 2001
 

Menem planea un regreso político "agresivo"

 

En Don Torcuato se habla de un acuerdo secreto con el gobierno. La Corte lo dejará en libertad y ya prepara la batalla contra Duhalde.

  Buenos Aires (ABA)- "Menem, en su vuelta a la libertad, tendrá una estrategia agresiva, tanto en lo judicial como en lo político", confesó el diputado menemista Daniel Scioli. El ex presidente está preparando su reaparición pública; ya está con un pie afuera de la quinta de Don Torcuato, donde permanece preso desde hace cinco meses, gracias a una resolución de la Corte Suprema de Justicia que se dará a conocer el próximo martes.
Scioli prefirió no dar demasiadas pistas. Pero estaba eufórico, como todos los dirigentes menemistas, que imaginan un "regreso con gloria" del jefe que les permitirá -aventuran- recuperar terreno tanto en el partido como en la palestra política nacional e internacional.
"¿Habrá venganza?", preguntó un sindicalista. "Venganza no, saldremos a recuperar lo que nos sacaron", dijo el diputado.
Carlos Menem, con el apoyo de su mujer Cecilia Bolocco, ya prepara la agenda y la estrategia para volver a la Casa Rosada en el 2003.
El primer paso será aglutinar nuevamente al menemismo. "Tenemos que saber bien cuales son soldados nuestros. Hay que reunir bloques propios en diputados y entre los nuevos senadores. Y hay que rearmar el mapa de apoyos en cada provincia", pidió Menem el jueves, en un asado con una treintena de sus lugartenientes en Don Torcuato. Los diputados Scioli y Javier Mouriño se encargarán de rearmar el minibloque menemista en la cámara baja. Carlos Corach y Alberto Tell, aunque dejan el Senado, tendrán la responsabilidad de organizar el sector en la cámara alta.
El segundo paso, y para no perder la costumbre, será salir a destruir el poder duhaldista en el justicialismo. El ex presidente ya avisó que apenas recupere la libertad "saldrá a caminar el país", haciendo especial énfasis en la provincia de Buenos Aires, el territorio de su enemigo preferido. El menemismo no le perdona a Duhalde que haya aprovechado "la desgracia" para desplazar al riojano a un papel decorativo en la conducción partidaria, según se decidió en el Congreso del PJ del sábado último.
Hoy por hoy, el poder político de Menem es residual; no posee una estructura fuerte, no tiene apoyos partidarios de primer nivel y los grandes líderes provinciales preferirían que abandone sus ansias presidencialistas. Por lo tanto, una vez más dependerá de su capacidad de recuperación y de su liderazgo. Sin embargo, Menem tiene aún una robusta facultad destructiva. Cuenta con bloques pequeños pero que pueden convertirse en árbitros en las luchas internas en el Parlamento; y su sola presencia impone temor entre sus adversarios, sobre todo en Duhalde. Sirve de ejemplo la última movida del senador electo, que llevado por su apuro, convocó a ese Congreso que mostró que su poder partidario no es tan fuerte como parece.
La táctica mememista para atacar el frente interno pasará por dos objetivos. Por un lado, intentará formalizar algunas alianzas que recorten al menos el poder duhaldista. Menem quiere convencer al cordobés José Manuel de la Sota y al santafecino Carlos Reutemann que se unan a esta causa. Incluso, cree que puede "meter cuña" en el dúo Ruckauf-Duhalde, forzando el debate y abriendo grietas en vistas a la candidatura del 2003.
Por otro lado, Carlos Menem se acercará al gobierno nacional. El ex presidente asegura que De la Rúa "se portó muy bien" con él, y considera que no tuvo injerencia en la decisión del juez Jorge Urso que lo llevó a la prisión domiciliaria. Los contactos secretos entre el Gobierno y el menemismo siguen siendo fluidos, con la intermediación de Corach, amigo personal de Ramón Mestre, actual ministro del Interior. Además, el riojano recuperó algo de aire en su conflictiva relación con Cavallo; basta con recordar que ambos unieron fuerzas y presentaron una lista conjunta en la última elección porteña.
Una versión indica, incluso, que Menem ya acordó con el oficialismo para darle los votos de sus 25 diputados propios. ¿El objetivo? Frenar la embestida de los más rebeldes del PJ. Por lo pronto, intentarán parar la embestida duhaldista, que intenta colocar a Eduardo Camaño en la presidencia de la cámara. "El jefe de los diputados tiene que ser de la Alianza", avisó un legisladora que responde a las órdenes del detenido caudillo. El candidato acordado sería el radical Horacio Pernasetti.
Aunque, claro, Menem no será un "oficialista más". Sigue repitiendo que "De la Rúa es un pésimo presidente" y que no sabe manejar el poder. Insiste con imponer su proyecto para dolarizar la economía y quiere recomponer su imagen internacional, en base a la comparación con las desgracias de la actual administración.
"Pero tenemos que ser moderados -recomendó en el asado del jueves- porque nos conviene que De la Rúa llegue al final del mandato. Eso nos dará el tiempo necesario para reconstruirnos y acentuará la sensación popular de que nosotros hicimos todo mejor".
     
     
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