Lunes 3 de setiembre de 2001

 

Más de dos millones de personas sin obra social

 

La cantidad de afiliados bajó un 12% desde 1990.

  A comienzos de los años "90, eran 18 millones las personas que tenían cobertura médica en la Argentina. En la actualidad, esa población ha descendido a 15,8 millones, como consecuencia del aumento simultaneo del desempleo y del trabajo en negro. Los datos surgen de una proyección realizada por la Asociación de Actividades Médicas Integradas (Acami), sobre datos del Indec.
De acuerdo con el informe, en la Argentina funcionan actualmente 270 obras sociales sindicales -de las 400 que existían a principios de la década del noventa-, la mayoría con serios problemas: la mitad padece dificultades económicas; diez están concursadas y 40 se encuentran en una situación muy crítica.
Los datos fueron debatidos en el IV Congreso Argentino de Salud , organizado por Acami, que se realizó el jueves y viernes último en la ciudad de Córdoba. La Asociación puso de relieve en el informe la contraposición entre el crecimiento demográfico y el descenso de un 12 por ciento en el número de afiliados a obras sociales, debido a las pérdidas de fuentes de trabajo producidas tras las privatizaciones y por la caída de la actividad productiva.
En 1990, el 55 por ciento de la población tenía servicio de salud, mientras hoy, sólo alcanza al 43 por ciento.
En este marco, entre el hospital público y las obras sociales, (que tienen una deuda superior a los 2.500 millones de pesos con los prestadores), deben atender al 90 por ciento de la población. La mitad de los menores de cinco años dependen de la atención estatal.
Las obras sociales concentran 11,6 millones de afiliados, de las cuales ocho -Osecac, Osprera, OSDE, Construcción, Metalúrgicos, Docentes, Bancarios y Sanidad- abarcan el 47 por ciento de ese total.
En cambio, las empresas de medicina prepaga atienden sólo a 2,2 millones de personas, concentrando también el 48 por ciento de los afiliados en ocho compañías: Amsa, Docthos, Medicus, SPM, Swiss Medical, Omint, Cemic y Qualitas.
Por otra parte, existen grandes diferencias al evaluar los ingresos de las obras sociales con respecto a las prepagas.
Mientras que las obras sociales facturan alrededor de 4600 millones de pesos por año para atender a once millones de personas, con un ingreso promedio mensual de 33,15 pesos por afiliado, las prepagas recaudan 2100 millones por año pero sólo para un poco más que dos millones de empleados, obteniendo así 80 pesos por adherentes mensuales.
Entre las 266 obras sociales existentes, 198 tienen menos de 25 mil afiliados y 27 agrupan más de cien mil.
En tanto, la medicina prepaga abarca 150 empresas distribuidas en todo el país : 52 por ciento en Capital Federal; 17 por ciento en el Gran Buenos Aires y el 31 por ciento en el interior del país.
Las que tienen mayor cantidad de afiliados son: AMSA (prepaga) con 270.000 personas y Osecac (obra social) con más de 1.400.000 adherentes.
A esta crisis, que pone al sistema de salud al borde del colapso, hay que sumarle las reducciones del aporte patronal a las obras sociales y al Pami, que provocó el descenso del presupuesto de salud de esas entidades -de 8230 millones en 1994 a 7700 millones en 1997- y la importante reducción del gasto público en este campo.

Las causas del fracaso sanitario

El investigador de la Fundación Novum Millenium, Osvaldo Giordano, advirtió que "Argentina ha mantenido un nivel de inversión elevado en salud, independientemente de la situación económica y laboral. En consecuencia, las causas del fracaso sanitario no están en carencias financieras sino en la deficiente organización con la que se conformó el sistema de salud".
Desde otro punto de vista, el rector del Instituto Universitario Isalud, Ginés González García, señaló que el déficit sanitario se debe al desempleo y el trabajo en negro y recordó que "en la década del "70 y comienzos de los "80 la población con obra social, incluidas las provinciales, bordeaba el 70 por ciento. Ahora debe oscilar en torno al 50 por ciento".
El presidente de la consultora Medical Brockers, Carlos Abad, dijo que " el sistema está técnicamente quebrado. Hay una crisis de planificación y ético- moral, y otra de prioridades de políticas de Estado".
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Se puso un énfasis en sus deudas (del sistema) ocultando que se originaron por el no pago de aportes y contribuciones, por el quiebre del aparato productivo o el desguace del Estado, que hace que las obras sociales sean acreedoras de aquellas patronales por cifras mayores que su déficit", fustigó. " AUNO. (Universidad de Lomas de Zamora

     
     
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