Martes 7 de agosto de 2001

 

Maestros proponen mejoras y ni les responden

 

Un equipo de docentes de Roca realizó un trabajo de investigación que derivó en la presentación de propuestas para mejorar la integración de los chicos con necesidades especiales en las aulas de las escuelas comunes y evitar el choque de culturas. Si bien los dueños de la idea aseguran que no hace falta plata para ponerla en marcha, autoridades de Educación no la escuchan.

  Unos 50 maestros de Roca que desarrollan desde hace dos años una investigación y una propuesta pedagógica para mejorar las condiciones del conocimiento en chicos con necesidades psicológicas y culturales especiales, reclaman apoyo del Consejo Provincial de Educación, puesto que hasta el momento no lo han tenido.
La experiencia se desarrolló en los años 1999 y 2000, y continúa en el presente. Según sus inspiradores, se realiza gracias a la buena voluntad de los docentes participantes y a un acuerdo con los supervisores de la Delegación Regional.
No obstante, los resultados obtenidos, la demanda de atención de diversas necesidades en el aula y los crecientes conflictos institucionales derivados de la realidad socioeconómica, los llevaron a solicitar respaldo para profundizar la experiencia pedagógica.
El trabajo se inició entre cuatro maestras de primero y segundo grado de las escuelas N° 38 y 168 (ciclo lectivo "99). En el ciclo lectivo siguiente (2000) se conformó el equipo coordinador y se extendió la propuesta a otras escuelas, conformando en forma permanente durante el año un grupo de cuarenta y tres maestros de primer ciclo, vicedirectores y maestros integradores. "Observamos que la actual estructura de atención a las Necesidades Educativas Especiales (N.E.E.) deja de lado la principal causa de fracaso escolar: la Pobreza", afirma la fundamentación.
Dante López Dorigoni, profesor de discapacitados mentales y maestro integrador, detalló -en diálogo con "Río Negro"- que las estrategias destinadas a la integración estaban pensadas para atender trastornos orgánicos, pero no incluían las características socio culturales de los alumnos, en su mayoría provenientes de hogares con alto grado de vulnerabilidad social.
Citaron estadísticas de la Encuesta Permanente de Hogares, que señalan el incremento de la desocupación, la pobreza y la indigencia en el Alto Valle, con el consecuente aumento de niños y adolescentes en riesgo -de calle, alto consumo de drogas, alcoholismo, deserción escolar y abandono, sumado a la violencia familiar, el abuso y el maltrato infantil-, conflictos sociales absorbidos por la escuela. En ese marco, estiman que los organismos educativos como el Equipo Técnico de Apoyo Pedagógico (ETAP) se ven desbordados en su capacidad para atender una problemática que ya no parece coyuntural sino parte de una realidad más permanente.
Incluyeron también reflexiones del Banco Mundial, organismo que si bien habla de mitigar la pobreza a corto plazo, reconoce que a largo plazo el mejoramiento de las condiciones de vida dependerá del crecimiento de la economía y de las inversiones en capital humano, la principal de las cuales sigue siendo la educación.
En cuanto a las causas de deserción escolar, citaron que la mitad de los desertores lo atribuyó a "motivos personales", de los cuales el 77 por ciento indicó que la falta de interés era la causa principal. Por otra parte, alrededor del 43% alegó como razón las "dificultades económicas".

La propuesta

El Plan de Investigación Participativa "Escuela Común para Chicos Diferentes" tiene tres niveles: la investigación; la propuesta metodológica de modificar el accionar en el aula para apuntar a la estimulación de la Competencia Comunicativa de los alumnos y, con ella, sus capacidades cognitivas y creativas; y, por último, la propuesta operativa de redistribuir los recursos humanos del Plan de Integración de alumnos con Necesidades Educativas Especiales en la provincia.
Los docentes investigadores/actores adhieren a las corrientes constructivistas y proponen el accionar conjunto del maestro de grado y del maestro integrador -ambos en el aula en forma simultánea- desarrollando actividades tendientes a orientar a los chicos para que construyan sus conocimientos. "Una especie de "laboratorio social" donde los niños y los docentes se ven liberados de la obligación de calificar y buscan la construcción del conocimiento partiendo de los saberes culturales del grupo y donde el aporte de los adultos va perdiendo su omnipresencia con el correr de las clases, hasta llegar a ser solamente de información sobre algunos aspectos de la actividad", afirman en la fundamentación del trabajo.
Dan especial importancia a la "competencia comunicativa" entendida como los procesos lingüísticos, sociolingüísticos, estratégicos y discursivos que el chico deberá ejercitar "para producir o comprender discursos adecuados a la situación y al contexto de comunicación y al grado de formalización requerido".
"Centrando en el lenguaje la estrategia de trabajo, escogimos la competencia comunicativa para acceder a una red de aspectos de la personalidad que confluyen en ella (inteligencia práctica, semántica, emotividad, pensamiento lógico racional, creatividad, etc.), además de revalorizar la cultura propia de cada niño y su comunidad", afirmaron los docentes.
Impulsan así una suerte de aprendizaje cooperativo, que sea más que un ordenamiento de los chicos en grupos y busque incentivar el respeto por las diferencias y el valor de los demás. "Aquellos alumnos que necesitan más apoyo que sus compañeros se benefician con esta forma de trabajo y es el grupo -docentes incluidos- el que los contiene pedagógica y afectivamente", señalaron, agregando como virtud del sistema que la colaboración entre ambos maestros le quitará al integrador la imagen de ser el docente específico de un solo alumno.
También impulsan la participación de la familia a través de talleres de padres, que no sólo ayuda a éstos sino que permite a los docentes entender el contexto real en el que se desempeñan.

Una idea por la integración de los chicos que no tiene apoyo

López Dorigoni, quien además se desempeña como secretario general de la seccional Unter de Roca, manifestó que hasta el momento ese gremio contribuyó con la infraestructura edilicia para los encuentros, y también en aspectos de comunicación, mientras que el resto de los gastos fue afrontado por los propios participantes.
"Durante el año fuimos perfeccionando las planillas para recolección de información, y las nuevas estrategias serían más útiles si la experiencia se ampliara. Hace meses que estamos intentando ser atendidos por las autoridades del Consejo Provincial de Educación y no tenemos éxito".
Detalló que "este año mandamos a la Dirección de Nivel Primario del CPE tres ejemplares de nuestra investigación: uno a través del vocal gremial en el Consejo de Educación, otro a través del ministerio de Gobierno y un tercero a través de la Escuela Especial Nº1 de Roca. Nadie nos respondió. Tuvimos en mayo una reunión con Adriana Otero, donde ponderó la seriedad del trabajo y nos prometió que hablaría con la ministra, que ya estaba al tanto, pero luego nunca más atendió a nuestras llamadas telefónicas".
Enfatizó que "nuestra propuesta no contempla crear cargos ni gastar más dinero, sino sólo rediseñar el Plan de Integración. Para ello sería necesario liberar de la responsabilidad frente al aula a dos compañeras del grupo para que recorran las escuelas y hablen con los docentes para explicar la metodología".
Por último, indicó que la experiencia indica que el trabajo conjunto en el primer ciclo entre el maestro común y el docente integrador "sirvió para que los chicos dejaran de señalar al alumno con problemas, redujo los problemas de conducta y de integración y fue útil para prevenir el choque de culturas y mejorar las condiciones del aprendizaje".

Revalorizando al docente

En el desarrollo de la investigación se plantea que los docentes actúen en forma vinculada "para poder trascender la soledad endémica de nuestro trabajo" y, al discutir sobre teoría pedagógica, pueden completar su formación y revalorizar el papel de la teoría en la práctica educativa.
El equipo de coordinadores reflejó esto en la ponencia "La competencia comunicativa propuesta como educación para las culturas. Una alternativa a la cultura del aislamiento" que fue presentada en las Primeras Jornadas de Comunicación y Cultura que organizó el PROYIC de la Universidad Nacional del Comahue en julio de 2000.

   
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