Lunes 27 de agosto de 2001
 

El "costado rionegrino" del informe Carrió

 

¿Simples coincidencias o relaciones con el lavado del dinero? Ese es uno de los interrogantes que despierta el informe de la diputada del ARI cuando se obser-van los vínculos con empresas que tuvieron resonante actuación en Río Negro.

  Empresas "fantasma", quiebras fraudulentas, conexiones con el poder político y económico nacional e internacional, participación en mesas de dinero, manejo de grandes sumas en un circuito por momentos indescifrable que podría relacionarse con el lavado de fondos provenientes de actividades ilegales, presencia sistemática de testaferros -algunos de los cuales ni siquiera saben que lo son-. A grandes rasgos, de eso trató el preinforme presentado por la comisión parlamentaria que preside la diputada Elisa Carrió.
Pero esos mismos elementos y también varios significativos nombres que se mencionan en algunas de las 1.500 páginas dadas a conocer el viernes 10 en el Salón de los Pasos Perdidos tienen una fuerte relación con los casos Galme, la empresa sanantoniense de la familia Traballoni, que recibió créditos millonarios del ex BPRN que nunca fueron devueltos, y Alpat, la fábrica de carbonato de sodio casi lista para funcionar en la que el Estado Nacional invirtió más de 300 millones de dólares, a través de diferimientos impositivos otorgados a los accionistas.
"Río Negro" descubrió en 1999 que ambas empresas están relacionadas, ya que uno de los principales referentes de la Bergo Anstalt, una firma "fantasma", principal accionista de Alpat, integra además el directorio de Periopontis, la pesquera que posee Piero Traballoni, dedicada a la actividad extractiva de altura. Alejandro Ghigliani fue quien en la década del 80 ejerció un fuerte lobby ante el gobierno nacional para obtener diferimientos impositivos para Alpat y hoy dirige la empresa de Traballoni y se desempeña en la Bergo Anstalt.
Un caso llamativo es la estrecha vinculación tanto del grupo Traballoni como de la empresa Alpat, con firmas fantasmas residentes en Uruguay, un país al que, según el preinforme de la comisión, algunas leyes de índole económica financiera lo han transformado en un paso ideal para el lavado de dinero "sucio".
Por ejemplo, se sabe que los Traballoni fueron varias veces asistidos por entidades financieras y bancarias provenientes del país vecino, en momentos en que atravesaban por fuertes crisis económicas. Asimismo, algunas de ellas fueron calificadas como "fantasmas" pertenecientes al mismo grupo empresario pesquero.
Por su parte, Bergo Anstalt es originaria del principado de Liechtestein -otro paraíso fiscal ideal para los negocios oscuros- En ese pequeño estado ubicó Piero Traballoni el domicilio de su Atlantic Fish, con la se autocompró Galme, cuando estaba al borde la quiebra.
Uruguay y Liechtestein son dos de los nombres propios que conectan a Galme, Alpat y el preinforme sobre el lavado del dinero. Los siguientes no corresponden a lugares geográficos sino que son personas cuya presencia se repite en las distintas investigaciones.
Arnaldo Martinenghi es el más llamativo. Fue propietario de Alpat en la década del 80, cuando pertenecía al directorio de Alianza Petrolera Argentina, una de las accionistas de Alcalis de la Patagonia. En tanto, la relación con Galme Pesquera podría decirse que es más casual, aunque no por ella menos significativa. Martinenghi es amigo dilecto de Jorge Antonio, el empresario justicialista del ámbito pesquero a quien los Traballoni trataron con especial afinidad cuando ambos grupos tenían frigoríficos en Trelew y pesqueras en Mar del Plata.

Métodos conocidos

Además de los nombres coincidentes, existen mecanismos descriptos por Carrió y sus pares que son un calco de los que alguna vez fueron motivo de investigación por parte de periodistas de este diario.
Para la conformación de sociedades anónimas que participen en el lavado de dinero los diputados descubrieron entre otras, una metodología muy clara: crear sociedades anónimas que una vez listas para funcionar eran vendidas. El sistema fue reiteradamente instrumentado por los Traballoni para sus negocios.
Así se creó, por ejemplo la empresa Tifán SA, que en el remate de Galme Pesquera se quedó con la planta pagando 170 mil pesos. "Río Negro" descubrió en 1999 que Tifán S.A era una empresa fantasma conectada directamente con Piero Traballoni.
El escrito de la comisión también profundiza en la constante presencia de testaferros en los negociados turbios. Sabido es que el "testaferrismo" muchas veces estuvo presente en los negocios de los Traballoni.

Amigos son los amigos

Los Traballoni han sostenido vinculaciones con varios político-empresarios de peso, también sospechados de intervenir en maniobras oscuras y tramas que comienzan a destaparse con la investigación del Senado de Estados Unidos y de la comisión parlamentaria nacional.
Un caso es el de Jorge Antonio y su hijo homónimo. El grupo económico de estos referentes justicialistas cercanos a Carlos Menem, tuvo varias firmas pesqueras en Mar del Plata y frigoríficos en Trelew. Un ex empleado jerárquico de Galme Pesquera recuerda la amistad de los Traballoni, que en los 80 tenían el frigorífico Centenario en la ciudad chubutense, con los integrantes del clan Antonio.
"Las empresas de Jorge Antonio que operaban con el BCCI -entidad sospechada de lavar dinero- eran Antonio D. Antonio Pesquera SA y Estrella de Mar SA que no cancelaban sus deudas. Sin embargo, el BCCI las asistía profusamente. La empresa Estrella de Mar estuvo involucrada en la "Operación Langostino" la mayor incautación de droga producida hasta ese momento en la Argentina", dice la página virtual www.seprin.com.
En el informe presentado por la diputada Carrió, Jorge Antonio es mencionado en el capítulo dedicado a la conexión con el ex dictador paraguayo Lino Oviedo.
El preinforme sostiene que: "Martinenghi -el amigo de Lino Oviedo y quien lo ayudó en su exilio en Argentina- dijo en 1995: "Buenos amigos míos son Andrés Antonietti, Julio Mera Figueroa y Jorge Antonio". Martinenghi es un hombre fuertemente vinculado a muchos de los negocios de la dictadura militar. Es amigo de Carlos Menem.

La relación con Alpat

En 1999 este diario dio a conocer que un integrante del directorio de Periopontis, la empresa pesquera de Piero Traballoni, fue también lobbista de Alcalis de la Patagonia, cuando ésta pretendía iniciar las obras de su planta de carbonato de sodio a seis kilómetros de San Antonio Oeste. El hombre, un abogado de larga trayectoria, es Alejandro Marco Ghigliani, gestor además de la Bergo Anstalt -la cual posee acciones en Alpat- firma que alguna vez le prestó cinco millones de dólares a la provincia de Río Negro, entonces gobernada por Horacio Massaccesi. El ex mandatario necesitaba pagar los sueldos y los fondos le llegaron justo para postergar el incendio que finalmente se produjo en el 95.
Martinenghi fue accionista de Alianza Petrolera Argentina S.A., una de las empresas que forman parte de Alpat, según escribió Julio Rajneri en un informe especial sobre Alpat publicado por "Río Negro" en marzo y abril de 2000.
"Bergo Anstalt es otra de las empresas que forman parte de los accionistas de Alpat. Una investigación realizada por este medio determinó que esa empresa fantasma, con domicilio en la calle 33 de Montevideo, donde tiene su sede un estudio contable. Bergo Anstalt adquirió notoriedad cuando demandó a la Provincia de Río Negro por la devolución de un préstamo de cinco millones de dólares.
Cabe recordar que Massaccesi, además de tener una fuerte relación con Alpat, fue un padrino de lujo para el grupo Traballoni y alguna vez llegó a hablar de Galme como si fuera suya. (PC)

Conexiones entre la causa grande del BPRN y el informe sobre lavado de dinero

Toddy fue otra empresa de Río Negro vaciada fraudulentamente, luego de haber obtenido millonarios créditos otorgados por el ex BPRN. La maniobra fue similar a la de Galme Pesquera y los mecanismos ilegales fueron denunciados no solamente a través de las páginas de "Río Negro" y "Manzanas Amargas" sino también ante la Justicia por el director de este medio y autor de ese libro, Julio Rajneri.
Continuando en el plano de las analogías entre esos irregulares artilugios económico financieros que conforman, junto a otros, lo que se denomina como la "cau-sa grande del BPRN" y el preinforme acerca del lavado de dinero, elaborado por la comisión parlamentaria que encabeza Elisa Carrió, se puede establecer una conexión entre el caso Toddy y la investigación de los diputados.
Quienes aparecieron desde un comienzo al frente de las actuaciones por parte de la firma valletana fueron el entonces diputado Oscar Pandolfi, su socio en el estudio jurídico de Cipolletti Julio Ricardo Meneses, el ex ministro de Economía Edgar Massaccesi y el contador de Neuquén Carlos Allemandi, quien era a la vez socio de Meneses en el análisis financiero de empresas.
En el capítulo noveno del preinforme de la comisión se detallan los modos de constitución de empresas en el exterior y la utilización de compañías uruguayas para el lavado de dinero.
Ese capítulo es uno de los que más coincidencias presenta con las causas rionegrinas. En el caso específico de Toddy, la relación es precisa: uno de los abogados "satélite" del estudio jurídico contable uruguayo Vignoli- Laffite- Lublinerman, marcado por la comisión como encargado de crear empresas off shore destinadas al lavado de dinero, es justamente Julio Ricardo Meneses, ex integrante de la empresa rionegrina.
"Se demuestra fehacientemente que mediante mecanismos de otorgamiento de poderes y delegación de funciones se monta en realidad una mecánica probablemente elusoria de los deberes fiscales de los ciudadanos argentinos", expresa el preinforme, antes de enumerar a los abogados argentinos relacionados con el estudio uruguayo.
Nuevamente la duda. ¿Es sólo una coincidencia más entre los reiterados vaciamientos de las empresas rionegrinas y la posterior quiebra del ex BPRN con la investigación de los diputados o existió en aquél proceso sistemático que derivó en lo que hoy se conoce como la "causa grande" una asociación destinada al lavado de dinero?.
La comisión parlamentaria puede aportar entonces nueva información que, sumada a todo lo que ya obra en los enormes expedientes que reposan en sede judicial, tal vez permitan dilucidar el más complejo caso de corrupción que aún hoy sigue sin resolverse en la provincia de Río Negro. (PC)

Pedro Caram
pcaram@canaldig.com.ar

   
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