Martes 21 de agosto de 2001

 

En un año, 32 presos se fugaron de la alcaidía de Roca

 

El promedio de fugas en la alcaidía de Roca es alto. Casi tres reclusos por mes dejaron la cárcel en el último año. De esta parte, sólo 14 pudieron ser recapturados y el resto no apareció.

  ROCA (AR).- Desde mediados del año pasado, once episodios marcaron la fuga de 32 presos de la alcaidía de Roca. En el mismo período, sólo 14 evadidos pudieron ser recapturados, mientras que el paradero del resto sigue siendo un misterio para la policía.
El dato es alarmante si se piensa que hubo un promedio de casi tres escapes por mes, aunque lo cierto es que la mayor concentración de abandonos a la cárcel se produjo en noviembre y diciembre pasados, cuando 17 internos atravesaron los muros. También a fines del 2000, la lista de fugados estuvo a punto de aumentar históricamente. Fue el 5 de diciembre, cuando las autoridades de la alcaidía descubrieron un túnel de 18 metros al que le faltaba poco para ser terminado y permitiría el escape de unos 150 detenidos.
El responsable de la alcaidía, Andrés Capsi, asegura que el hallazgo del enorme túnel -gracias a que un preso "batió" la información- determinó la intensificación de las requisas en los pabellones y eso redundó en el aborto de numerosos intentos de fuga posteriores. Sin embargo tres fugas más se produjeron tras el crucial hallazgo. La primera fue el 18 de diciembre, cuando escaparon Pablo Cruces, Pablo Villalón, Fernando Minio y Hugo Mora.
En los meses posteriores hubo dos escapes más. Uno ocurrió el 13 de marzo, cuando Agustín Leal se encontró ante la inmejorable oportunidad de un permiso para sacar la basura al exterior de la alcaidía. Horas antes, Gastón Barrientos huyó por el techo del pabellón cinco, marcando así la primera de sus dos fugas en el 2001.
Al mes siguiente, precisamente el 25 de abril, los controles dieron resultado positivo y también se interrumpió un plan de los internos para ganar la calle. Esa vez fueron más allá de lo previsto y recibieron desde el exterior de la unidad un paquete con cuatro barras de gelamón, capaces de hacer un boquete en un muro ya debilitado.
La semana pasada la lista de evadidos volvió a crecer y con esto la preocupación por la seguridad que ofrece la alcaidía. Diego Lillo, Juan Mansilla, Pablo Valenzuela, Gastón Barrientos, Guillermo Páez y Diego Casmús, seis peligrosos delincuentes, protagonizaron una fuga casi imposible de imaginar sin contar con apoyo extra. La hipótesis de la ayuda policial es una de las más firmes que maneja el juez Juan Torres, de acuerdo a lo expresado ayer desde la cárcel de encausados.
Consultado por esto, Capsi sólo indicó que, de la misma manera que todas las veces que ocurre una fuga, se inició un sumario a los policías a cargo de la vigilancia en los muros al momento de la evasión. "Se están buscando datos, hasta el momento abundan las presunciones, pero acá hay que hablar al menos de una grave negligencia", señaló el comisario que tomó el mando en la alcaidía hace dos décadas y cuando le preguntan por cifras de evadidos responde que "no quiere ni ponerse a mirar estadísticas porque se amarga".
Más allá de esto, advirtió que la actual situación no es la peor en la historia de la alcaidía de Roca. "Del "88 al "90 nos volvieron locos. En uno de esos años hubo más de 80 fugados", recordó.
El número exacto de prófugos por haberse fugado de la cárcel de encausados roquense es imposible de conocer. A los que resta capturar tras sus escapes en los últimos 12 meses se suman otros de años anteriores, difíciles de contabilizar en una simple revisión de archivos. A esto se suma que algunos vuelven a delinquir en otras provincias y no regresan a las celdas roquenses después de ser detenidos y juzgados. Este es el caso de Jorge Rafael Cárcamo y Hugo Marcelo Romero, que huyeron de la alcaidía y el 17 de noviembre pasado fueron capturados en Neuquén tras protagonizar un violento atraco. El miércoles pasado la justicia neuquina los condenó a 21 y 7 años de prisión respectivamente.
Túneles, explosivos, escaleras, ventiladores. Son los recursos a los que apelan muchos presos en la alcaidía de Roca, utilizados en un marco de audacia que exige aumentar la seguridad.

Extramuros

Cuando los grabadores y las cámaras de la prensa están apagados, muchos jefes policiales hablan con más soltura que lo habitual. Es aquí donde confiesan que gran parte de sus dolores de cabeza provienen del sistema que permite hoy a los detenidos en la alcaidía salir en libertad durante el día para trabajar. Ocurre que un gran porcentaje de los que gozan del beneficio extramuros utiliza ese tiempo fuera de la cárcel para delinquir.
El caso más resonante en los últimos meses fue el que protagonizaron Guillermo Páez y Gastón Barrientos en noviembre del año pasado, cuando asaltaron la casa de accesorios LyV de Roca y mantuvieron rehenes durante varios minutos. (AR)

Una mini ingeniería al servicio de 11 detenidos

En los últimos 16 años la alcaidía de Roca vivió fugas importantes, en las que llegaron a escapar 28 detenidos, como ocurrió el 9 de octubre de 1985. Otro ejemplo se dio el 17 de diciembre de 1995, cuando diez internos huyeron forzando puertas y violentando candados. Esa vez se logró detener a cuatro a los pocos minutos.
Sin embargo, el 22 de noviembre de 2000 quedará en la historia de la unidad como el día que mayor asombro causó la inteligencia de los presos para ganar la calle: cinco días de intensas excavaciones con un hierro de una ventana y una lata con agua, la dirección correcta hacia una zona poco visible desde las casillas de vigilancia, el despojo de ropas embarradas que despertaran sospechas y la complicidad de otros detenidos precedieron la fuga de 11 internos.
Con penas de hasta 24 años de prisión, desde una celda del pabellón 5 partieron Diego Cristóbal Fernández, Aladín Vázquez Jara, Antonio Aravena, Carlos Elías Quilapi, Carlos Maximiliano Figueroa, Pablo Calfún, Oscar Rubén Cabral, Ariel Ortega Sandoval, Juan Ancatén, Pablo Padilla y Daniel Montecino.
Seis de ellos continúan prófugos de la Justicia. Por su parte, los restantes fueron recapturados semanas después. El primero en volver a la alcaidía fue Quilapi, detenido el 26 de diciembre. Lo siguió Padilla tres días más tarde, que estaba en Cipolletti. (AR)

   
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