Jueves 30 de agosto de 2001
 

Murió Francisco Rabal, otra leyenda del cine

 

El actor español falleció ayer a los 75 años de un enfisema pulmonar. Viajaba en un avión de la British Airways camino a Madrid. Era uno de los últimos "grandes" del cine español.

  París, (EFE).- El actor español Francisco Rabal falleció ayer a los 75 años a bordo de un avión a causa de un enfisema pulmonar.
Premio Especial de Interpretación en el Festival de Cannes en 1984 por su trabajo en "Los santos inocentes", Rabal murió cuando se dirigía de Londres, donde hizo escala procedente de Montreal, a Madrid en un avión de la británica British Airways. "Su cuerpo fue trasladado a un tanatorio, a la espera de que el cadáver sea repatriado por línea aérea a Madrid", dijeron a fuentes policiales del aeropuerto de Burdeos y la Prefectura de esa ciudad.
La compañía se encargó de atender a su esposa, la actriz Asunción Balaguer, que lo acompañaba en el vuelo. Uno de los actores fetiche del director Luis Buñuel, este artista fue galardonado con el Premio Nacional de Cinematografía de España en 1983 y obtuvo el Goya a la mejor interpretación masculina por "Goya en Burdeos" el año pasado. También recibió el premio de interpretación masculina en el Festival de Cine de Montreal por su interpretación en "El hombre que perdió su sombra" en 1991. Natural de Cuesta de Gos, en las proximidades de Aguilas (Murcia, este de España), trabajó en el cine y el teatro y era uno de los actores españoles más conocidos a nivel internacional. Su relación con el cine comenzó como aprendiz de electricista en los Estudios Cinematográficos Chamartín. Allí también encontró sus primeras oportunidades como figurante y luego como actor de reparto en dos películas de Rafael Gil: "La pródiga" y "Reina Santa" (1946), y en otras tantas de José López Rubio, "El crimen de Pepe Conde" (1946) y "Alhucemas" (1947), a las que siguió un papel principal en "María Antonia la Caramba" (1950), de Arturo Ruiz-Castillo. Luego de varios papeles pequeños logró entrar en los Teatros Infanta Isabel y María Guerrero, donde conoció a José Tamayo, quien lo contrató como actor profesional de la Compañía Lope de Vega, con la que debuta en 1947.
Después fue protagonista de "La honradez de la cerradura" e interpretó también "Luna de Sangre", de Rovira Beleta, y regresó a la compañía Lope de Vega para estrenar en Madrid "La muerte de un viajante", de Arthur Miller. Alterna a partir de entonces los trabajos cinematográficos con su presencia en los escenarios hasta que, en 1953, fue contratado en exclusiva por Vicente Escrivá para interpretar algunas de las películas de corte religioso o político que producía Aspa Films, como La guerra de Dios (1953), El beso de Judas (1954) o Murió hace quince años (1954), dirigidas por Rafael Gil. Desde ahí en adelante, amplió su sus registros interpretativos con trabajos a las órdenes de José Luis Sáenz de Heredia (Historias de la radio, 1955) o José María Forqué (Amanecer en Puerta Oscura, 1957), a la vez que dio sus primeros pasos en el cine extranjero en diversas coproducciones como Marisa la civetta (1957), de M. Bolognini, o Prisioneros del mar (1957), de G. Pontecorvo. A finales de esta década tuvo lugar uno de los momentos decisivos de su dilatada carrera: el encuentro con Luis Buñuel en Nazarín (1958). Su interpretación intensa del sacerdote protagonista se convirtió en la puerta que abrió su colaboración con el maestro aragonés, prolongada luego en Viridiana (1961) y en Belle de Jour (1966). Su carrera internacional alcanzó por estos años la etapa más interesante gracias al trabajo con Michelangelo Antonioni en El eclipse (1961), Leopoldo Torre-Nilsson en La mano en la trampa (1961), Jacques Rivette en La religiosa (1966) o Luchino Visconti.
La década siguiente la comenzó con las obras de Glauber Rocha (Cabezas cortadas, 1970) o Silvano Agosti (N. P. il segreto, 1972). Esta etapa estuvo dominada por trabajos alimenticios, fundamentalmente en el cine italiano, por su dedicación a la realización de documentales sobre Machado, Alberti y Dámaso Alonso; así como por un cierto alejamiento del cine nacional a pesar de sus notables interpretaciones en películas como Goya, historia de una soledad (1970), de Nino Quevedo, o Tormento (1974), de Pedro Olea. Pasada esta etapa, la madurez artística y personal de Rabal coincide con el periódo más creativo de su carrera.
De esta época es La Colmena (1982) y, sobre todo, Los santos inocentes (1984), ambas de Mario Camus, y por la segunda de las cuales obtuvo (conjuntamente con Alfredo Landa) el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Festival de Cannes. A partir de entonces, Rabal desarrolló en el cine español toda una gama de personajes de amplio registro interpretativo.
Le dio vida al intelectual Rocabruno de Epílogo (1983), de Gonzalo Suárez, y al pícaro Ginés de Truhanes (1983), de Miguel Hermoso. De esta época son también sus excelentes trabajos en Padre nuestro (1985), de Francisco Regueiro; Tiempos de silencio (1986), de Vicente Aranda; ¡Atame! (1989), de Pedro Almodóvar, entre otros.
A pesar de su edad, Rabal continuó trabajando en el cine el películas como Así en el cielo como en la tierra (1995), de José Luis Cuerda; El palomo cojo (1995), de Jaime de Armiñán; Air-bag (1997), de Juanma Bajo Ulloa; Pajarico (1997), de Carlos Saura; Pequeños milagros (1997), de Eliseo Subiela; El evangelio de las maravillas (1998), de Arturo Ripstein; Goya en Burdeos (1999), de Carlos Saura, por la que consiguió el Goya a la Mejor Interpretación Masculina.
   
    ® Copyright Río Negro Online - All rights reserved    
     
Tapa || Economía | Políticas | Regionales | Sociedad | Deportes | Cultura || Todos los títulos | Breves ||
Ediciones anteriores | Editorial | Artículos | Cartas de lectores || El tiempo | Clasificados | Turismo | Mapa del sitio
Escríbanos || Patagonia Jurásica | Cocina | Guía del ocio | Informática | El Económico | Educación