Martes 21 de agosto de 2001
 

La guerra de la "especia" llegó a la televisión

 

"Duna" se transformó en una miniserie de costosa producción.Acción, fantasía y ecología en la versión que protagoniza Hurt.

  Un planeta anaranjado en el que sólo las dunas de arena parecen tener un lento movimiento: Arrakis. Lo que parece una roca sin valor es mucho más que eso, es Duna, el lugar en el que se encuentra la "especia" la materia única que permite los viajes interestelares y un sitio lleno de secretos.
Y "Duna" es también la miniserie en tres capítulos que debutó el miércoles pasado en Fox, una superproducción de 20 millones de dólares, todo un récord para la pantalla chica, que tiene a William Hurt, Alec Newman y Giancarlo Giannini como protagonistas. Esta misma versión se estrenó hace pocos meses en la Argentina en su versión de video bajo el título "Duna 2000: El imperio del éxtasis".
Con la dirección de John Harrison ("Historias del lado oscuro") esta producción de USA Networks, New Amsterdam Entertainment y BetaFilm, vuelve a adaptar la novela con la que Frank Herbert comenzó su exitosa saga de ciencia ficción.
La primera vez que "Duna" llegó a la pantalla también lo hizo a lo grande en cuanto a producción, en 1984, en el filme que dirigió David Lynch y produjo Dino de Laurentiis que tuvo un costo de 45 millones de dólares. Sting, Kyle McLaghlan y Max von Sydow integraban el elenco de esta propuesta excesiva en la que se privilegiaron la acción y la desmesura.
Esta nueva versión recupera en parte la parábola política, religiosa, social y ecológica de la novela original.
La trama se sitúa en el lejanísimo futuro del año 10.191 en el que bajo el aparente mando del emperador Saddam IV (Giannini) se mueven los señores feudales que rigen sus propios planetas. Dos de las principales casas gobernantes mantienen un enfrentamiento manifiesto: los Atreides y los Harkonenn. La fama de hombre justo del duque Leto Atreides (Hurt) provoca la envidia del emperador que lo envía como regente a Arrakis, también llamado Duna, un desierto en el que una gota de agua es el tesoro más preciado, pero que posee la "especia" la sustancia más valiosa del universo. Con el duque llegan al planeta su compañera Jessica, una dama Ben Gesserit (Saskia Reeves), su hijo Paul (Newman) y su séquito. Allí el barón Vladimir Harkonenn ( Ian McNeice) pone en práctica su plan de venganza, con la ayuda de sus dos sobrinos, Feyd-Rautha y Rabban, muchos espías y la mirada distraída del emperador.
Más allá de las murallas de la ciudad imperial hay un mundo distinto, el de los fremen, un pueblo sometido que maneja todos los secretos del desierto y espera la llegada del Mesías que los sacará del sometimiento.
Los mayores aciertos de la miniserie los aporta la fotografía de Vitorio Storaro prestigioso colaborador de directores como Bernardo Bertolucci y Francis Ford Coppola que tiene en su haber tres Oscar por su aporte en "El último emperador", "Reds" y "Apocalipsis Now". Investigador constante en el campo visual Storaro utilizó para Duna un ciclorama colocado frente a los decorados en el que se reproducen imágenes de paisajes que reflejan los desiertos del planeta, lo que brinda una sensación de realidad que se consigue mediante la utilización de la luz, los colores y la tecnología digital.
Como toda propuesta de ciencia ficción está llena de trucas y efectos especiales, algunos acertados y otros no, que estuvieron a cargo de Ernest Farin, quien no pudo escapar de la influencia de "La guerra de las galaxias", sobre todo en las escenas de las persecuciones espaciales. El vestuario, cuidado y detallista de Theodor Pistek, inspirado en la Edad Media aunque estilizado para lograr un ambiente futurista, ayuda crear la excesiva solemnidad que por momentos vuelve lento el relato, al igual que el exceso de diálogos en la primera parte.
"Duna" es sin duda una historia interesante, indispensable para todos los amantes de la ciencia ficción y aunque esta adaptación no llegue a la perfección que los fans de la novela todavía esperan, es una buena oportunidad para ingresar, los miércoles a las 22 por Fox, al mundo que creó Herbert.

Una novela capital

Desde que apareció en 1965 "Duna" se inauguró una de las series literarias más exitosas de la ciencia ficción.
Esta novela de Frank Herbert vendió más de 12 millones de copias y provocó la aparición de cinco secuelas ("El Mesías de Duna", "Hijo de Duna", "Dios emperador de Duna", "Herejes de Duna" y "Casa Capitular Duna"). A estas novelas hay que agregarle "The House Atreides", la primera entrega de una trilogía de precuelas escrita por el hijo de Frank Herbert, Brian, junto a Kevin J. Anderson.
La complejidad de esta historia fue lo que atrajo a los lectores que quedaron fascinados con un mundo galáctico en el que se entrecruzan la corrupción política, las desigualdades sociales y la mística religiosa. A estos tres ejes se suma la apuesta de Herbert por la ecología al hacer un estudio detallado de un planeta en el que sus habitantes originarios mantienen una relación de admirable coexistencia con la naturaleza.

Silvina Fernández
sfernandez@rionegro.com.ar

   
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