Lunes 2 de julio de 2001

 

¿Dañan a De la Rúa los comunicadores oficiales?

 

Funcionarios se encargan de transmitir actos del Ejecutivo, pero lejos de ser exitosos revelan un virtual fracaso en la comunicación. Especialistas explican el porqué de este problema.

  BUENOS AIRES (ABA).- Tres funcionarios se encargan de dar a conocer logros y fracasos del Gobierno, pero lejos de ser exitosos en su tarea aparecen a los ojos de la opinión pública sumidos en una batalla interna. El ministro de Salud intenta explicar la enfermedad del presidente y provoca con sus palabras las contraindicaciones menos esperadas. Y, finalmente, desde las máximas esferas de la política nacional lanzan un llamado para que los humoristas reflexionen sobre las bromas que se hacen sobre la figura de Fernando de la Rúa.
Los hechos aparecieron por separado a lo largo de las últimas semanas, pero están unidos entre sí por un factor común: la crisis que atraviesa la comunicación de la gestión presidencial.
Este fenómeno, que en la superficie parece acarrear un simple deterioro de imagen, es desde la óptica de los especialistas en comunicación nada más y nada menos que la cara visible de un problema de fondo: el del escaso poder de gestión del Gobierno.
"Para este gobierno, gobernar es hacer un spot de televisión diciendo que gobiernan. Pero se equivocan, porque gobernar es gobernar, y no comunicar que están gobernando. Gobernar es comunicar, pero el proceso a la inversa no funciona. Lo que hoy surge de esta escena es la crisis de gestión que atraviesa el gobierno, que no puede llevar adelante un programa por el hecho de que es incapaz de resolver los problemas políticos que tiene y necesita instalar un debate que es completamente carente de interés".
Las palabras pertenecen al semiólogo José Luis Fernández, titular de la cátedra de Semiótica I de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Este investigador, que en reiteradas oportunidades participó del diseño de estrategias de imagen de distintos políticos, explicó que a su entender tanto el debate sobre la "tinellización" de la política como las luchas internas entre los funcionarios dedicados a la comunicación presidencial son "un mecanismo para no gobernar".
"Esta aparente crisis comunicacional que instalaron en los últimos días es una muestra de que no pueden ni quieren lidiar con sus responsabilidades básicas. Yo diría que incluso es un mecanismo para no gobernar", aseguró.
Distinto opinó Analía del Franco, consultora de Analogías, la empresa que confecciona las encuestas de imagen del Gobierno.
"El gobierno está trabajando duro para salir adelante. Puede ser que el termino de tinellización sea algo exagerado, pero tenemos que entender que estamos viviendo un momento social delicado, por la incertidumbre reinante, y que por lo tanto deberíamos ser un poco más cuidadosos con lo que decimos en los medios de comunicación", consideró Del Franco.
El caso puntual del programa de Marcelo Tinelli, donde se exhibe un sketch llamado "Gran Cuñado" que muestra una sátira del presidente de la nación y otras figuras de la política nacional encerrados en una casa, también fue punto de desencuentro entre las opiniones de los especialistas.
Según Fernández, las bromas que se juegan a la figura del presidente lejos están de causarle un daño a la investidura que le confiere su cargo, tal como reclamaron los voceros Baylac y Ostuni.
"Estas parodias no dañan en absoluto la investidura presidencial, porque es parte del puesto que un sector de los medios tome por idiota a los mandatarios. Históricamente fue así. Es un fenómeno de comunicación que forma parte de la vida política, casi tanto como las campañas proselitistas", sostuvo el semiólogo.
Mientras, para Del Franco, este supuesto fenómeno propiciado por el programa de Tinelli sí puede llegar a provocar problemas en una coyuntura social sensibilizada.
"Hay que contextualizar el momento en que la sátira se está haciendo.
Tinelli es un experto en hacer reír a la gente a expensas del sufrimiento de los otros. Y no es oportuno. Porque en este momento hay una crisis social, y la gente reclamo un liderazgo fuerte, que puede verse perjudicado por estas bromas", dijo Del Franco.

La salud nacional

Otro punto analizado desde el ojo académico fue el discurso de la salud presidencial ¿Por qué se le da tanto lugar a la angioplastía del presidente y a los dichos del ministro Lombardo sobre la supuesta aterosclerosis de De la Rúa? "Es simple: desde una perspectiva comunicacional, la salud del presidente es la salud de la Nación. Por eso ocupó tanto lugar en los medios el tema", expresó el semiólogo Fernández.
"Seguramente el presidente tiene aterosclerosis hace 15 años, pero eso no es lo importante. El problema es que un presidente tiene que decir yo gobierno. No puede decir tengo gripe. Porque si tiene algo que le impide decir yo gobierno, deja de ser un presidente", aseguró.
Sin embargo, Fernández consideró que los dichos del ministro de Salud no generaron daños a la concepción que la opinión pública tiene del presidente.
"La imagen de De la Rúa no cambió en nada después de esto. La gente no piensa que no decide porque es aterosclerótico, piensa que no decide porque no puede resolver los problemas políticos que tiene su Gobierno", concluyó.

   
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