Viernes 29 de junio de 2001

 

Los colegios privados le cuestan caro a la provincia

 

Durante el año pasado gastó casi 4,5 millones de pesos y no logró que las subsidiadas absorban muchos alumnos

  SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los subsidios que recibe la educación privada le dieron a la provincia un resultado paupérrimo, ya que desembolsó durante el año pasado casi 4,5 millones de pesos sin lograr que las escuelas beneficiadas absorban una porción importante de la matrícula.
Así se desprende de un demoledor informe presentado ayer por Unter Bariloche en el marco del nuevo paro docente convocado en protesta contra el congelamiento del presupuesto educativo.
Durante el año 2000 el Consejo Provincial de Educación entregó subsidios por 4.421.020 pesos a una veintena de escuelas, a cambio de que bajen los aranceles hasta un 40 por ciento. El 75 por ciento de esos establecimientos son de Bariloche, donde el Estado tiene el mayor déficit de infraestructura propia.
Aún así, la idea de garantizar que -con la ayuda de los subsidios- el sector privado absorba a los alumnos sin lugar en las escuelas públicas terminó en un rotundo fracaso.
Según el relevamiento de la Unter (tomado sobre datos del CPE), las escuelas subsidiadas incorporaron en 2000 sólo 1.325 alumnos. De comparar ese número con el dinero invertido surge que cada escolar que se pasó a la educación privada le costó a la provincia 3.337 pesos anuales, mientras que la inversión en el sistema público es de 1.060 pesos por alumno/año.
El secretario gremial de Unter Bariloche, Hugo Rangone, subrayó que en términos económicos el negocio fue ruinoso para el Estado, ya que con los más de cuatro millones de pesos invertidos en el sistema privado podría haber construido varias escuelas.
Los subsidios fueron cuestionados con severidad por los legisladores de distintos bloques al discutir el presupuesto 2001, pero el gobierno consiguió extenderlos "por este único año" a las escuelas barilochenses, de modo que sólo quedaron eliminados en las siete instituciones beneficiadas del Alto Valle.
La única razón para mantener el beneficio en esta ciudad es la acuciante necesidad de nuevos edificios para escuelas públicas, imposible de resolver en el corto plazo.
Este año sobraban 500 inscriptos para comenzar la escuela media y el CPE debió construir de apuro el ahora bautizado CEM 105, que cobija a 8 primeros años. Pero harían falta por lo menos cuatro establecimientos más: una escuela técnica, un secundario en los kilómetros y dos primarias.
El mismo gobernador Verani admitió que el problema en Bariloche es crítico y aseguró que antes de fin de año estarán las soluciones en marcha. Hasta ahora no hay noticias.
Rangone señaló que la conducta seguida por el CPE con los subsidios a privados es "inexplicable", a menos que la búsqueda de una solución de coyuntura a la falta de escuelas propias no sea el objetivo real.
"Nuestra interpretación -agregó el gremialista- es que el verdadero objetivo nunca lo van a decir abiertamente y es el de seguir vaciando la escuela pública".
De hecho, la planificación en materia educativa no es ninguna ciencia inabordable. Según los especialistas, el crecimiento de matrícula tiene un comportamiento previsible al detalle y si hoy la provincia no tiene cómo absorber la demanda es luego de años de consciente abandono y desinversión.

Como en las escuelas del Primer Mundo

El detalle de las cifras difundidas por Unter demuestra que en algunos casos puntuales la provincia pagó un costo por alumno digno de centros educativos del primer mundo.
El colegio Woodville de Bariloche, por ejemplo, recibió durante el año pasado subsidios por 379.105 pesos pero su matrícula aumentó en apenas 22 alumnos, de manera que cada uno le costó al Estado 17.232 pesos.
El colegio San Patricio, pese a la baja de aranceles, integró a sólo 15 chicos nuevos que le salieron al Estado 11.979 pesos. Otras cifras para el asombro fueron los del colegio Primo Capraro, donde se pagaron con fondos públicos 10.772 pesos por alumno o el Dante Alighieri, con 10.360 por alumno.
Incluso hay casos insólitos como el del colegio Del Sol, que pese a recibir un subsidio de 81.464 pesos perdió 14 alumnos respecto del año anterior. Esto revelaría que en cierta forma la ayuda estatal fue en realidad un salvavidas que en algunos establecimientos sólo sirvió para evitar el cierre definitivo.
Desde mediados del "99, cuando el gobierno provincial estableció los aportes a la educación estatal, tanto la Unter como un grupo de padres de escuelas públicas manifestaron su oposición por considerarlos "discriminatorios".

   
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